El Mundo
Lunes 09 de Enero de 2017

Obama admite que subestimó la intromisión de Rusia

En una entrevista, dijo haber "infravalorado" el peligro de los hackeos rusos contra el Partido Demócrata y la campaña de Hillary Clinton

El presidente saliente de los Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que no subestimó las amenazas del presidente ruso Vladimir Putin, pero reconoció haber "infravalorado" el impacto de la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

"No creo haberle subestimado", dijo Obama en una entrevista emitida por la cadena de televisión ABC News, en referencia al mandatario ruso. El presidente demócrata reconoció, sin embargo, que subestimó "el grado en que, en esta nueva era de la información, es posible tener un impacto en nuestras sociedades abiertas, en nuestros sistemas abiertos, mediante desinformación y ciberataques", tendencia que se está "acelerando", según Obama.

Un informe de los servicios de inteligencia norteamericanos hecho público el viernes concluyó que Putin ordenó una campaña para influir en el resultado de las elecciones del 8 de noviembre en Estados Unidos porque prefería que ganara el republicano Donald Trump. El informe, elaborado, por la CIA, el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), asegura que el objetivo era socavar la credibilidad del proceso democrático y difamar a la candidata demócrata Hillary Clinton para reducir sus posibilidades de éxito en las elecciones presidenciales. Trump ganó y asumirá el 20 de enero próximo. Según la CIA, el FBI y la Agencia Nacional de Inteligencia, el Kremlin tratará de hacer lo mismo en Europa. Francia y Alemania celebran elecciones presidenciales en 2017. Es sabido que la ultraderechista Marine Le Pen recibe fondos de Rusia y es una abierta simpatizante de Trump. Obama también se refirió a los riesgos en el otro lado del Atlántico. "Tenemos que prestar atención", dijo.

Trump, a punto de tomar el mando de la nación, ha dejado de cuestionar la autoría rusa de los hackeos. Pero hasta recibir los informes del viernes, que recibió en persona por ser presidente electo, desautorizó públicamente a los servicios de inteligencia e incluso llegó a dar más crédito a Julian Assange, fundador de Wikileaks, que difundió los correos de los demócratas, que a las agencias federales de inteligencia estadounidenses. Ayer, su futuro jefe de gabinete, Reince Priebus, señaló que el presidente electo ya cree en las investigaciones. "Creo que acepta los resultados y no niega que hay entidades rusas detrás de estos hackeos", dijo escuetamente Priebus.

La crisis con Moscú y las discrepancias en torno al conflicto israelí han enturbiado un período de transición que había comenzado de forma pacífica entre el presidente demócrata y su sucesor republicano. En la entrevista de ayer, Obama tuvo algunas palabras amables para el empresario; dijo que veía en él la confianza necesaria para tomar el mando de la mayor potencia mundial, incluso ese toque de "locura" suficiente como para creer que se puede desempeñar ese papel. Un elogio bastante ambiguo.

El presidente demócrata, que se volcó totalmente en la campaña por Clinton, señaló que Trump se había mostrado "abierto" a sus sugerencias durante las conversaciones con él, que Obama calificó de "cordiales". Se refirió además al intenso y atrevido uso que el presidente electo está haciendo de Twitter, donde no duda en criticar a un país o amenazar a una multinacional con impuestos si desvía su producción a México. Obama, dijo ayer, le advertido a Trump que gobernar Estados Unidos no es como gestionar una negocio familiar, por grande que sea, y que a partir de ahora debería hacer un uso más prudente de esas redes, ya que "hay capitales mundiales y mercados financieros y gente en todo el mundo que se toman muy en serio lo que dice".

Preguntado por la decisión más dura que había tenido que tomar, Obama apuntó al envío de más tropas a Afganistán. Esa resolución, de diciembre de 2009, supuso movilizar 30.000 efectivos más, hasta sumar 100.000. La guerra en Afganistán sigue vigente, pero Estados Unidos ha retirado casi completamente su cooperación militar. Recientemente, sin embargo, ordenó el envío de 300 marines a ese teatro de operaciones.

El presidente no evaluó el impacto "en nuestras sociedades abiertas de la desinformación y los ciberataques"

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