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Martes 10 de Febrero de 2015

Nunca gané el Prode, en eso estoy

Nunca gané el Prode. Siempre 9 o 10 aciertos. Un par de veces estuve ahí. La peor, el día que estaba en la cancha y tenía 12 aciertos y faltaba un gol... y fue 0-0. Sí logré quizás algo más difícil, no acerté ni uno.

Nunca gané el Prode. Siempre 9 o 10 aciertos. Un par de veces estuve ahí. La peor, el día que estaba en la cancha y tenía 12 aciertos y faltaba un gol... y fue 0-0. Sí logré quizás algo más difícil, no acerté ni uno. Pero seguí intentando. Hasta cuando se murió el viejo Prode, en 1988. Hasta en los “prodes” internos del diario para los mundiales que creó Dachi. Ahora me volveré a prender.

Son 14 adivinanzas, aunque muchas siempre tienen una respuesta casi lógica. Son tres chances por casillero. Las variantes son demasiadas, pero no tan difícil como el Quini 6, que también es cuestión de una “suerte especial” para hacer coincidir seis numeritos entre 45. “El Quini es muchísimo más difícil que el Prode”, me dijo allá por 1988 el Chiqui, reconocido quinielero clandestino de Alberdi. Y no le erró. “Dejame con la quiniela, que son tres numeritos entre mil. Además, soy futbolero, y a quién de nosotros no le gusta adivinar, presagiar y apostar por un resultado”, agregó.

Entonces, juguemos. Boca, de local, seguro le gana a Olimpo. Banfield y Temperley empate clavado. Crucero, en Misiones, es fija para ganarle a Tigre. Después hay que darle espacio a la sorpresa, como que Chicago derrote a Belgrano en Córdoba. Y jugársela en otras, como que River pierda en Junín. ¿Central? ¿Newell’s? Juéguese. A ganador los dos, de última también algo de premio habrá para 13 o 12 aciertos.

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