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Jueves 27 de Diciembre de 2012

Números que hablan por sí solos

El 2012 comenzó con tres militantes del Frente Popular Darío Santillán acribillados a balazos en la zona sur de Rosario víctimas de una guerra narco.

El 2012 comenzó con tres militantes del Frente Popular Darío Santillán acribillados a balazos en la zona sur de Rosario víctimas de una guerra narco. Y ahora cierra con una Navidad teñida de sangre con seis crímenes. Y esto a solo días de una seguidilla de saqueos en distintos puntos del país en los que en la única ciudad que dejó heridos de bala y muertos (cuatro) fue Rosario. Dese 2007 la estadística anual de asesinatos en Rosario se viene incrementando sin cesar convirtiéndola en una de las áreas urbanas más peligrosas de la Argentina: 113 homicidios se registraron en 2007; 121 en 2008; 130 en 2009; 126 en 2010; 164 en 2011 y 175 en 2012 cuando todavía restan algunos días para que finalice. Así, entre 2007 y 2012 los crímenes crecieron 54%. Para poner estos números en perspectiva es útil la comparación con la ciudad de Córdoba, donde hubo 84 asesinatos en 2008; 79 en 2009; 45 en 2010; 53 en 2011 y 65 en lo que va de 2012. Así, la tasa de homicidios en Rosario se ubica en 14,5 cada 100 mil habitantes, mientras que en Córdoba es de sólo 5,4; en Capital Federal, 5,8; la media nacional, 5,4, y la media mundial, 6,9. ¿Cuáles son las razones para que Rosario, una ciudad pujante en lo económico, tenga semejante escalada de violencia que no se verifica en ciudades como Córdoba? Todas las miradas aquí confluyen en primera medida en la policía provincial, que evidentemente durante estos años ha carecido de una clara conducción política, parte de sus miembros en lugar de combatir el delito lo gerencian y hace años que necesita una profunda reforma que le dé profesionalidad y eficiencia. Pero como la mayoría de los asesinatos se registra en los barrios más vulnerables de Rosario también habría que poner bajo el ojo crítico la acción del municipio: ¿faltan políticas sociales? ¿Son deficientes las que existen? ¿Por qué el Plan Hábitat, un acertado programa de urbanización de villas miseria que implementó Hermes Binner cuando era intendente, está hace años paralizado? En Oroño y Pellegrini hay un cartel de madera que reza: “Rosario, la mejor ciudad para vivir”. Con estas estadísticas el eslogan como mínimo parece algo exagerado. 

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