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Sábado 13 de Junio de 2015

Nuevos e históricos reclamos de la educación secundaria rural

Profesores de escuelas del departamento Rosario piden el comedor escolar para sus alumnos, horas cátedra y transporte.

A pocos kilómetros de Rosario, se ubica el Núcleo Rural 1.401 de Alvear, en el barrio Monte Flores. Funciona por la mañana en el edificio que comparte con una escuela que por la tarde es primaria. Asisten 78 adolescentes que pertenecen a familias que trabajan en las zonas de quintas, en los hornos de ladrillos, son de los sectores más pobres del campo y barrios periféricos de Villa Gobernador Gálvez. Los profesores coinciden que son chicos muy buenos, tranquilos, pero que no están al margen de los problemas sociales más conocidos. A principio de año pidieron al Ministerio de Educación de Santa Fe, les den el servicio del comedor escolar. Pedido al que esta semana le sumaron otro listado de reclamos, de “esos históricos”, propios de la ruralidad y que nadie se digna a escuchar.
  En 2010, Elida Rasino —por entonces ministra de Hermes Binner— resolvió quitar el servicio de comedor a los chicos que cursan la secundaria. Sólo quedó el de copa de leche. Nunca escuchó estas necesidades de los estudiantes, menos la de los profesores. Si algunos establecimientos lograron llevar las raciones (la mayoría fría, como sándwiches) de comida para los alumnos, fue por una ingeniería de pedidos que lograron hacer valer caso por caso. En esa meta están ahora los profesores del Núcleo Rural 1.401 para que también les llegue a los chicos.
  “Hasta ahora no hemos tenido respuesta”, dicen sin resignarse y dispuestos a seguir de cerca este reclamo más que justo, las profesoras Valeria Pellegrini, Marlene Bozza, Vanesa Zabala y el coordinador Rodolfo Giordano. Los docentes del barrio Monte Flores de Alvear compartieron con  La Capital una buena lista de demandas. Lo hicieron en representación de otro número importante de colegas que trabajan en los núcleos rurales de Bajo Hondo (Nº 3.401), La Carolina (Nº 2.401) y la escuela sede Nº 401 de Villa Amelia.

Modalidad.   Esos reclamos históricos piden que los funcionarios vuelvan la mirada hacia la educación rural, y consideren la modalidad educativa que es reconocida en la ley de educación nacional (26.206) pero “ninguneada por la provincia”. No contar con una modalidad específica que atienda los problemas propios de esta educación, representa para lo cotidiano no disponer de condiciones apropiadas de enseñanza y aprendizaje.
  “No se pueden seguir sosteniendo los pluriaños con una cantidad numerosa de alumnos”, citan como ejemplo. En los pluriaños rurales se reúnen alumnos de distintos cursos en un mismo salón. Pero además, en el caso de los cursos superiores tampoco cuentan con todos los profesores necesarios para enseñar en las distintas disciplinas.
  En la charla, los docentes apuntan el desconocimiento de la realidad rural de parte de los funcionarios, y mencionan como ejemplo que rara vez los visitan, se acercan para saber de qué se trata esa enseñanza. “Y por ejemplo cuando hemos llamado a los equipos socioeducativos, por un problema, vienen y nos dejan dos”, cuentan para graficar lo que consideran deviene de conocer las necesidades de las secundarias rurales.

Transporte. No están exentos del problema del transporte para los profesores y los alumnos. Es increíble que en tiempos de tantos recursos informáticos que para que los chicos cobren a tiempo una beca de transporte dependan del llenado a mano de un formulario,y que además haya personal administrativo o no disponible. “Muchos llegan caminando varios kilómetros, por eso ahora les regalamos unos chalecos naranjas fosforescentes para cuando van y vienen de la escuela”, comentan las profesoras mostrando que lo que ahí cuenta sobre todo es la voluntad.
  Al Núcleo Rural 1.401 de Alvear le falta de todo un poco, desde materiales para el aula, hasta personal administrativo y ni hablar de horas cátedra. “Tenemos sólo 4 horas de educación física para toda la escuela. Los chicos y chicas cursan juntos estas materias”, dicen y relatan que a principio de año como si se tratara de una ironía los convocaron para participar de las Olimpíadas Santafesinas.
  “Los problemas de la ruralidad son históricos, para muchos de nosotros no son nuevos porque los venimos peleando desde 1998”, dicen. En ese año comenzó a aplicarse la ley federal de educación en la provincia en el nivel secundario, que para la ruralidad contemplaba el Proyecto VII, donde trabajaban profesores itinerantes y tutores. Aseguran que “en estos últimos años no sólo no han sido escuchados sino hasta perseguidos cada vez que hacían públicos algún reclamo”.
  Estos y otros pedidos, los profesores que trabajan en estos núcleos los elevaron el miércoles pasado por escrito a la Regional VI de Educación. La nota la recibieron los asesores pedagógicos para la escuela secundaria Jorgelina Chale y Ricardo Moreno, que dijeron que la enviarían por fax a la directora provincial de educación Secundaria, Nora Reina, “porque ellos no tienen capacidad de respuesta”, tal como contó el profesor Fernando Mut, quien llevó personalmente la nota a la delegación del ministerio. En esa breve cita, los funcionarios sí se comprometieron a una reunión para dentro de 10 días.

Marcela Isaías

Para superar la precariedad

Creación de horas, asignación cargos de preceptores, materiales didácticos y más aulas figuran entre los pedidos elevados al Ministerio por “profesoras y profesoras de núcleos rurales de educación secundaria del departamento Rosario”.
    Tal como se lee en la enumeración peticionada a las autoridades, están el reclamo por “la creación de las horas necesarias para que los chicos de tercero, cuarto y quinto año tengan todas las materias que establece el diseño curricular; el desdoblamiento de los pluriaños, situación de precariedad que ya no puede seguir sosteniéndose debido a la especificidad de las orientaciones y las materias; la creación de cargos de preceptores y conversión de las coordinaciones en vice-direcciones y y de los núcleos en anexos; la creación de más horas de educación física y desdoblamiento entre varones y mujeres; la creación de aulas y de todos los espacios necesarios para garantizar una educación digna”.

Escalafones. También los profesores peticionaron por “la necesidad de establecer escalafones internos para llamado a suplencias e interinatos por núcleos garantizando de esta manera que sólo estén los compañeros que realmente se encuentran trabajando en el lugar”; que se garanticen “el transporte para que todos los alumnos lleguen seguros a las escuelas y el almuerzo de todos los alumnos especialmente en el núcleo de Alvear”. Además quieren que se “solucionen los problemas ocasionados por las reubicaciones forzosas”.
    Los profesores piden que se pague “la zona desfavorable por la totalidad de las horas que se trabajan y revisar la reglamentación vigente sobre este tema”. Por otro lado, no dejan al margen los recursos indispensables para enseñar, por eso requieren que se otorgue “el equipamiento didáctico y bibliográfico necesarios para todas las áreas y disciplinas (biblioteca, videoteca, laboratorio de ciencias, pelotas, instrumentos, mapas, etc.)”, esto junto a “los tiempos y espacios institucionales para la implementación de proyectos que promuevan el desarrollo de nuestras comunidades”.
 

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