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Domingo 28 de Agosto de 2011

Nuevo escenario en Santa Fe

En el oficialismo, el intermezzo hasta la asunción de las nuevas autoridades dio inicio a la habitual Guerra Fría entre socialistas y radicales por la distribución de los cargos. En el justicialismo todos miran hacia la dueña de los votos: la diputada provincial electa María Eugenia Bielsa.  

La política santafesina empieza a dar señales de vida tras los comicios del 24 de julio pasado, que, analizados en perspectiva, parecen haber ocurrido hace una eternidad. En el oficialismo, el intermezzo hasta la asunción de las nuevas autoridades dio inicio a la habitual Guerra Fría entre socialistas y radicales por la distribución de los cargos. En el justicialismo todos miran hacia la dueña de los votos: la diputada provincial electa María Eugenia Bielsa.

  En el socialismo terminaron de leer los resultados de los comicios a gobernador: existe allí la creencia de que el gobierno de Antonio Bonfatti necesitará del concurso de todas las fuerzas aliadas y que, incluso, la realidad institucional de la provincia desde diciembre ameritará poner paños fríos en cuanto al pase de facturas hacia el sector conducido por Rubén Giustiniani, a quien en la intimidad culpan por lo finita que resultó la victoria de julio frente a Miguel Del Sel y por la derrota en los comicios a diputado.

  “Nosotros sabemos perfectamente que cambian muchas cosas con el gobierno de Bonfatti. Primero que Antonio no es Hermes y segundo que necesitamos sí o sí de los partidos aliados”, reveló ayer a La Capital una fuente calificada del socialismo.

Lo nuevo y lo viejo. En este marco de aproximaciones se explica el durísimo comunicado que emitió la UCR santafesina para criticar medio renglón de un discurso pronunciado por Hermes Binner en un plenario socialista. Allí, el gobernador, metido enteramente en su traje de candidato presidencial, clavó el puñal al sostener que “el siglo XXI es del socialismo, los demás partidos son del siglo pasado”.

  Ante esa declaración los radicales provinciales sacaron a toda su escudería para posicionarse, incluso a la vicegobernadora Griselda Tessio, para denunciar una supuesta conducta hegemónica de Binner. Se estampa en la realidad santafesina y nacional una característica bifronte: al tiempo que la candidatura de Ricardo Alfonsín parece condenar a la UCR a un pobre lugar, en la provincia se cotizaron en oro los votos de los de boina blanca, que sirvieron para obtener la victoria. Con un dato que adquiere el subrayado: Mario Barletta puso a trabajar enteramente a su aparato para el triunfo de Bonfatti en la ciudad capital, al punto que Del Sel perdió en su lugar de origen.

  En este mix de intereses nacionales y locales, Binner necesitará como agua en el desierto una victoria de su postulación presidencial en la provincia como para empezar a poner las cosas en orden. No es fácil pero tampoco imposible que el gobernador pueda superar a la presidenta de la Nación en la bota, aunque por estos días el objetivo de máxima de la Casa Rosada es lograr aumentar la masa crítica en los territorios donde no llegó al 40 por ciento. Y Santa Fe es uno de ellos. Una gran noticia para el socialismo es que Binner ya está segundo detrás de Cristina, según lo marcan todas las encuestas nacionales.

  Bonfatti se comprometió a empezar a dar nombres de su futuro gabinete bien entrado el mes de noviembre, aunque algunos apellidos empiezan a filtrarse. Uno de los que tendría un rol clave en la grilla del Ejecutivo es el secretario de Comunicación social de la provincia, Rubén Galassi, a la sazón uno de los funcionarios actuales más eficientes de la administración. En la Casa Gris se evalúan con lupa los movimientos de la oposición peronista, que, en un escenario inédito, controlará las dos Cámaras.

El nexo. Hay quienes creen que ante esta nueva realidad el gobierno debería crear un nexo entre el poder central y la Legislatura (una especie de ministro coordinador) destinado a agilizar y consensuar leyes con el Parlamento santafesino, aunque el sector más duro del socialismo descarta de plano esa idea. Los meses por venir irán puliendo ese intersticio que, al fin, resultará clave para garantizar la gobernabilidad.

Incertidumbre del PJ. En el justicialismo santafesino el gran momento que atraviesa Cristina Fernández de Kirchner parece acolchonar la incertidumbre que se vive en las segundas y terceras líneas. La caída de Agustín Rossi en las elecciones a gobernador y la desaparición del reuteobeidismo como factor de poder primario en las cavidades interiores del PJ generan reuniones secretas en las fracciones, todas serpenteadas por los movimientos de María Eugenia Bielsa.

  La actual concejala rosarina es número puesto para presidir la Cámara de Diputados por su legitimidad electoral pero muchos peronistas temen por los futuros movimientos de la arquitecta. “Si lo primero que hizo en el Senado al ser vicegobernadora fue bajarnos el cuadro de Evita, ahora muchos creen que podrá bajarnos otras cosas”, reveló a este diario un dirigente peronista que hoy mixtura sus días entre reuniones partidarias y la agenda legislativa.

  Bielsa es la única referencia justicialista provincial que quedó en pie hacia el futuro: ganó las internas abiertas y derrotó al Frente Progresista en la categoría a diputado provincial sin estar afiliada al PJ ni anclar en algún grupo referenciado en el peronismo histórico. Su libertad de movimientos preocupa y hace aparecer dolores de cabeza en toda la dirigencia estructurada del justicialismo.

  La orden no escrita que baja desde todos los partidos santafesinos es no hablar públicamente del futuro hasta después del 23 de octubre. Argentina amanecerá entonces con una realidad institucional que, se quiera o no, tocará a la realidad política provincial.

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