El Mundo
Viernes 02 de Septiembre de 2016

"Nuevo Brasil", viejos problemas: los desafíos del gobierno de Temer

DPA

En la metrópoli financiera de San Pablo se celebró en las calles el comienzo de un "nuevo Brasil", pero en realidad el gobierno de Michel Temer tendrá que enfrentar desde su primer día viejos problemas y una crisis de legitimidad gestada a lo largo de meses. El abogado conservador de 75 años, que sustituyó el miércoles definitivamente en la presidencia a una mandataria de izquierdas, su ex aliada Dilma Rousseff, no tiene ante sí una tarea fácil.

División política: El país está dividido tras la batalla por el poder. Rousseff prometió tras ser destituida una "oposición incansable" a Temer y al "nuevo Brasil" que anunció la senadora Amélia Lemos, del partido de derechas PP. Dilma y su Partido de los Trabajadores (PT) califican como "golpe parlamentario" el controvertido "impeachment". Las tensiones también se trasladaron a las calles. El principal escenario fue San Pablo, donde además de los brindis por Temer hubo violentas protestas a favor de Rousseff.

Falta de legitimidad: El gobierno de Temer afronta dudas sobre su legitimidad, un lastre difícil de sacudir para los casi dos años y medio que tendrá en el poder un presidente que no salió de las urnas. Muchos consideran que Brasil necesita nuevas elecciones, una de las propuestas hechas por Rousseff días atrás, en un último intento por evitar ser destituida. Pero el sistema presidencialista brasileño no prevé la convocatoria de comicios anticipados sólo por la formación de nuevas mayorías en el Legislativo, como ocurrió después de que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer abandonara la coalición de Rousseff en marzo. En caso de elecciones, el nuevo presidente no habría tenido casi posibilidad alguna, según las encuestas: su popularidad no llega a dos dígitos porcentuales.

Crisis económica: Brasil cerrará en diciembre su segundo año en una profunda recesión, con una contracción del PIB del 3,3 por ciento prevista para 2016. La primera economía de América latina se desplomó a un nivel casi sin parangón debido al desgaste de su modelo, que había generado aún un crecimiento del 7,5 por ciento en 2010. Los ingresos del sector petrolero se esfumaron, en parte debido al escándalo de corrupción en Petrobras. "Recibimos un país sumergido en una grave crisis económica: son casi 12 millones de desempleados", dijo Temer al hacer un balance el miércoles. Su gobierno planea recortar el gasto público, previsiblemente reduciendo los programas sociales impulsados por el PT en los últimos 13 años. Temer anunció entre otras medidas una reforma del sistema de pensiones.

Tensiones regionales: Las acusaciones de "golpe de Estado" resonaron en toda la región tras la destitución de Rousseff. Llamado a asumir el liderazgo en América latina como potencia emergente en los últimos años, Brasil perdió ahora apoyos entre los países vecinos. Varios gobiernos de izquierda, sobre todo los de la órbita de la Venezuela chavista, reaccionaron con dureza al cambio de mando en Brasilia. Caracas retiró a su embajador, una medida también anunciada por Ecuador y Bolivia. Cuba y Nicaragua atacaron directamente al nuevo gobierno brasileño. Otros países optaron por un elocuente silencio en las últimas horas tras la oficialización de Temer en el poder.

Isaac Risco / DPA

Comentarios