Megacausa lavado
Miércoles 19 de Octubre de 2016

Nueve imputados siguen detenidos y dos se van en libertad bajo fianza

La audiencia insumió quince horas y desbordó de público. La jueza Mónica Lamperti impuso prisión efectiva a la mayoría de sospechados.

Las once personas detenidas en el marco de la causa por estafa y lavado de activos por primera vez hicieron oír su voz en la audiencia de ayer en Tribunales. Los dichos más relevantes fueron las declaraciones de Marcelo Basilio Jaef y Jorge Oneto, los dos empresarios de mayor solvencia económica, y de Pablo Abdala, el gerente general del diario La Capital a quienes los acusadores les atribuyeron vinculación con las maniobras denunciadas. Los imputados proclamaron su inocencia y afirmaron que su patrimonio tiene un origen lícito.

En ese contexto, seis de los imputados quedaron detenidos con prisión preventiva efectiva hasta el 12 de diciembre: Juan Roberto Aymo, Maximiliano González de Gaetano, Leandro Pérez, Eduardo Martín Torres, Marcelo Basilio Jaef. Por su parte Jonathan Zárate y Jorge Oneto estarán detenidos durante 30 días.

En tanto, dos de los acusados quedaron en libertad bajo fianza de 800 mil pesos: el escribano Luis Kurtzemann (hijo) y el empresario Pablo Abdala, gerente de La Capital. Ambos tienen prohibición para salir del país, deberán fijar domicilio y presentar garantes, además de estar obligados a presentarse cuando la Fiscalía lo requiera.

Por su parte, Ramona Rodríguez continuará con prisión domiciliaria hasta el 12 de diciembre. Y hasta ayer permanecía prófugo Tránsito Retamar Portillo.

Inicio. A partir de las 9 de ayer los pasillos del primer piso de los Tribunales provinciales se poblaron de familiares de los imputados, periodistas y hasta abogados penalistas que no tienen participación en el caso. Una hora después los once acusados comenzaron a declarar ante la jueza Mónica Lamperti. Según la acusación del fiscal jefe de Delitos Económicos Sebastián Narvaja, la red delictiva estaba estructurada como una trama ramificada en células con capacidad de actuación autónoma, que mantenían un fin común.

Para el fiscal la banda tenía dos facetas. Por un lado, la ejecución de fraudes reiterados con propiedades de las que se apoderaban ilegítimamente y las inscribían en el Registro de la Propiedad con documentación falsa para luego darles apariencia legal e introducirlas en el mercado pasándolas de mano en mano a través de ventas. Por otro, el grupo tenía la capacidad para procesar flujos financieros provenientes del narcotráfico y otras actividades ilícitas y luego aplicarlos a operaciones con el fin de que adquirieran apariencia de legalidad y obtener ganancias.

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Fronting. Narvaja le atribuyó al contador Jaef integrar una célula de la red en la que actuaba como fronting (palabra que explica el lavado de activos mediante una pantalla que aparenta legalidad). Es el dueño del Instituto Jaef Implantes Dentales de San Juan y Oroño y uno de los compradores del campo de Villa Amelia que desató la investigación.

"Me imputaron dos causas. La primera es la tentativa de compra de un inmueble de la calle Presidente Roca. Como hice toda mi vida cuando adquiero una propiedad voy a mi escribano de confianza que es Walter Bufetti. Le entregué la papelería para que haga un estudio del título de propiedad y me dijo que había algo que no lo convencía, una firma irregular. Entonces convenimos que se hiciera la denuncia y la operación quedó trunca", inició su declaración.

Sobre la compra del campo de Villa Amelia, el empresario comenzó su relato haciendo referencia a Abdala: "Es un excelente amigo y profesional. Estudiamos juntos la misma carrera. Jugamos al fútbol juntos y soy amigo de él. No conozco a los integrantes de la supuesta banda. No conozco a Aymo. Nunca vi a Torres. Nosotros somos víctimas de situaciones en las que no intervenimos. Yo compré el campo y el vendedor puso el escribano. Conocí al escribano Aliau que hizo la escritura en la escribanía. Bufetti me había dicho que no tenía inconvenientes como profesional y que habían jugado al fútbol juntos en el Jockey Club. Compré el campo sin boleto y con una escritura a nombre de una persona determinada. A mí me la vendió una persona física que firmó delante de mí ante un escribano que dio fe. Compré el campo pero no servía para nada porque es bajo. En el tiempo que lo tuvimos nos dimos cuenta de que no servía. Estuvo abandonado y lo tuve durante un año en mi patrimonio. Entonces decidí venderlo a Oneto —lo conocía socialmente— por intermedio de Leandro Pérez. El comprador propuso al escribano Kurtzemann y el padre (del notario) estuvo en la misma escribanía que Bufetti. Vendí el campo y por eso me ponen en una red de gente que no conozco, en una red de narcotráfico, en una célula relacionada con Cantero".

"Yo soy contador —añadió— y hace 33 años que estoy en las mejores esquinas de la ciudad dedicado a la odontología. Me dediqué a trabajar toda la vida y la fiscalía y los medios están diciendo barbaridades. Luché 33 años de mi vida para mantener un nombre y voy a luchar hasta la última gota de mi sangre para recuperar mi apellido".

Negativas. También se defendió Maximiliano González de Gaetano, a quien el Fiscal le endilgó ser uno de los organizadores de las maniobras ilícitas y de "hacer las veces de comprador en connivencia con falsos apoderados".

"Niego los cargos que me imputan. Compro bienes y los transfiero por los medios que corresponde. No tengo contacto con la banda de Los Monos ni ninguna banda criminal. Tampoco con ningún financista", afirmó el titular local del Sindicato de Monteros, gremio que no cuenta con afiliados en la ciudad. "No tiene actividad lícita capaz de sostener su patrimonio. Su sindicato no tiene afiliados que hagan aportes. Y es el único en operar con una cuenta sindical", dijo el fiscal.

El escribano Juan Bautista Aliau, de 45 años, fue imputado por Narvaja como facilitador de las maniobras ilícitas y de la pronta circulación de bienes ilícitos dándole visos de legalidad insertando la documentación apócrifa en los carriles institucionales. ¿Qué dijo el profesional? "A partir de 2012 atravesé por un cuadro de depresión y estoy con un tratamiento. Me divorcié y vivo con mis padres desde entonces. Desde 2015 no ejerzo la profesión. Mi última escritura es de hace más de un año y estoy terminando los trámites para cancelar la matrícula".

Sobre el hecho que le imputaron señaló: "Se refiere a mi intervención profesional en dos títulos de compraventa con el inmueble que se menciona. En marzo de 2014 De Gaetano me dijo que estaba comprando un campo. Me acercó la documentación, pedí la declaración de herederos y verifiqué que el inmueble estuviese en condiciones de ser transferido. Me contacté con el escribano que hizo el poder y me dijo que fue hecho ante él. Cuando salió el título después de ser inscripto me preguntaron si tenía algún problema en hacer la escritura con los compradores y accedí. Redacté y otorgué la escritura. Y se las di a los compradores, Abdala y Jaef".

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Eslabones. A Leandro Pérez le atribuyeron ser uno de los organizadores de las maniobras con el rol de articular los distintos eslabones de la cadena de traspaso del inmueble haciendo las veces de colocador de las propiedades. También le endilgaron ser el nexo entre las células pertenecientes a los estratos socioeconómicos más bajos y la célula conformada por empresarios con capacidad patrimonial para actuar como fronting de las maniobras de lavado de activos.

"Tengo negocio y empresas desde hace más de 20 años. Sobre las sociedades que aparecen en la imputación, una de ellas de fabricación de ropa tiene una ganancia de 60 mil pesos. Palabra Santa es una empresa de vehículos de alta gama que tuvo una ganancia de 100 mil pesos y está documentado. Respecto de la compra del campo, ¿cómo íbamos a saber que había un comprador falso antes que De Gaetano?", afirmó, para agregar entre lágrimas: "No conozco a Los Monos. Me dijeron que soy jefe de Los Monos y de Luis Medina, pero es mentira. Señora jueza: no se deje influenciar por gente que quiere ser fiscales regionales". Narvaja asegura que tiene evidencia de contactos entre Pérez y Guille Cantero.

"La fiscalía y los medios están diciendo barbaridades. Soy contador y me dedico a la odontología"

Campo malo. Al contador Jorge Oneto, el fiscal le endilgó el mismo rol que le atribuyó a Jaef dentro de la organización delictiva, aunque señaló que su capacidad económica es mayor que la de Jaef y Abdala. Además le atribuyen utilizar sus recursos técnicos como operador de la Bolsa para la puesta en circulación de activos de origen ilícito. Narvaja también le atribuyó tener "un trato comercial con Leandro Pérez".

"A partir de que Pérez —relató Oneto— me compró un departamento en las torres Aqualina, después me comentó la posibilidad de cancelar el saldo de esa venta y me ofreció un campo en Villa Amelia de 120 hectáreas. Me contacté con el corredor Talarico, especialista en campos, y le pedí que me averigüe en qué condiciones estaba. Talarico me dijo que el campo era muy malo porque el 40% era inundable, pero me comentó que había gente interesada en establecer un parque industrial en el campo. Cuando decidí concretar la operación me contacté con Abdala y Jaef, a los que conocía socialmente. Me manifestaron la posibilidad de venderles el campo y me conecté con el escribano Kurtzemann para concretar la operación. El doctor Superti (por Héctor, ex ministro de Justicia, su abogado) me dijo que en fiscalía había una denuncia por una cuestión litigiosa en el trámite del campo. Yo por el campo entregué dinero, un departamento de Aqualina, una oficina del edificio Embajador y la cancelación de venta del departamento de Aqualina a Pérez", afirmó.

"Irreal". Al contador Pablo Abdala le atribuyeron integrar la célula de la red conformada por las personas con capacidad de actuar como fronting y con capacidad técnica. Además, según el fiscal, tenía "un trato comercial frecuente a través de Marcelo Jaef con la célula conformada por Leandro Pérez y junto con González de Gaetano receptaría fondos de actividades narcocriminales".

"Estoy pasando un momento irreal en mi vida. Hace cinco días que no duermo y tengo taquicardia. No puedo creer que una sola persona crea las imputaciones que me hicieron. Me está destruyendo la vida. No tengo nada que ver con una asociación ilícita. Soy inocente. Estoy en la ciudad desde hace 56 años. A los 18 años cuando murió mi padre me hice cargo del negocio familiar. Soy una persona de trabajo y de esfuerzo. Trabajo mucho y en los últimos 22 años estoy trabajando en una compañía como administrativo. Y desde hace siete años soy el gerente de los 450 empleados de esa compañía. Me fue bien trabajando", relató Abdala.

"Con mi mujer —añadió— nos fuimos de viaje como todos los meses de octubre. A los tres días de estar en América Central me surgió los allanamientos. Entonces llamé a mi casa y a mi oficina para decirles dónde estaban las llaves de los armarios y de la caja fuerte de mi oficina. Desde el exterior les di las características de la combinación de la caja de seguridad. Se llevaron todo. Después, siguiendo el consejo de mi abogado, decidí volver inmediatamente. Saqué un viaje vía Miami directo a Ezeiza y me presenté en una comisaría".

Sobre su vinculación con el caso sostuvo que "hace unos años le presté dinero a Marcelo Jaef, una persona honesta. Pasó un tiempo y él me invitó a participar de la posesión de un campo. Se adquirió el campo y yo tengo un porcentaje que era él monto de mi préstamo. Yo tenía un porcentaje del 50 por ciento del campo. Pero no participé en ninguna operación de compra y venta".

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