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Viernes 16 de Diciembre de 2011

Nuevas torres, viejos cables

Hace cuatro años, en pleno boom inmobiliario y con edificios floreciendo como hongos por toda la ciudad, las autoridades de la EPE le aseguraron a La Capital que estaban realizando inversiones para evitar colapsos energéticos.

Hace cuatro años, en pleno boom inmobiliario y con edificios floreciendo como hongos por toda la ciudad, las autoridades de la EPE le aseguraron a La Capital que estaban realizando inversiones para evitar colapsos energéticos. La empresa venía de un proceso errático donde se había hecho lo imposible para dejarla en manos privadas. En los noventa, años en los que muchos justicialistas comulgaban con el menemismo y el furor privatizador era la meta a seguir, las grandes inversiones se dejaron de lado.

Hoy, el propio director de la EPE advierte que en Rosario se ocupan cinco torres por cuadra y el que sigue llevando la energía es el mismo y obsoleto cable de antaño. Ergo, colapsa: llegan los apagones, el malhumor y la bronca de comerciantes. Algo que invariablemente sucede todos los años.

Pasó con el peronismo y ahora con el socialismo, lo que lleva a pensar que la falta de planificación desconoce de partidos políticos. Como un fatídico chiste del destino, todos los veranos los vecinos padecen apagones y hasta enfada escuchar las mismas promesas de los funcionarios.

Mientras tanto, los empresarios de la construcción hacen lobbys para intentar modificar aún más el Código Urbano y seguir teniendo grandes ganancias con monoambientes que comercializan a precios exorbitantes.

Así, sin planificación a la vista, el boom inmobiliario va veinte pasos adelante de la inversión pública y, lamentablemente, es lógico que el sistema colapse. Y sí, por más que de bronca, lo único que no colapsa es la factura de la luz, que llega cada vez más abultada.

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