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Domingo 26 de Julio de 2015

Nuevas armas contra el cáncer de pulmón

A nivel mundial provoca más muertes que el de colon, mama y próstata juntos. Hoy se sabe que hay distintos subtipos de esta clase de cáncer y que para combatirlo se necesitan medicamentos específicos. Opciones para prolongar la vida.

Walter White es profesor de química en un colegio secundario. Tiene un trabajo que no le trae demasiadas satisfacciones, además de una buena esposa y un hijo adolescente. Lo que se dice una vida normal, sin grandes sobresaltos. Pero todo cambia el día que se descompone después de sentirse agotado. Los estudios que le practican en el hospital no dejan dudas: White tiene cáncer de pulmón, un cáncer aparentemente indomable, sin chances de cirugía.
  A partir de ese momento nada será igual para este hombre de 50 años que ve el final de sus días a la vuelta de la esquina.
  White es el protagonista de la galardonada serie Breaking Bad. Un personaje que decide luchar contra lo inevitable de una manera muy particular, un padre de familia dispuesto a todo para que el cáncer no le gane la partida, al menos no tan fácil.
  Más allá de las excentricidades de White a la hora de enfrentar este momento dramático de su vida, la historia de ficción —que muestra en detalle su pelea contra la enfermedad— se parece a la de muchos en la vida real.
  El cáncer de pulmón, a nivel mundial, provoca más muertes que el de colon, mama y próstata juntos. En la Argentina ocupa el primer lugar en mortalidad.
  Diagnosticarlo en forma precoz no es fácil. Primero porque no muestra signos de manera inmediata, y además, porque el 90% de los casos se da entre personas fumadoras o ex fumadoras acostumbradas a lidiar con la tos, la falta de aire, la fatiga, que son justamente los síntomas del cáncer de pulmón. Acostumbrados a estas molestias, los fumadores o ex fumadores las minimizan y llegan tarde al médico. Más del 70% de los pacientes, hombres y mujeres, reciben la noticia con el cáncer ya avanzado, y por ende, con menos posibilidades de acceder a un tratamiento efectivo.
  Con pocas herramientas para frenar su avance de manera contundente y mejorar la calidad de vida de los enfermos, las últimas investigaciones se orientan a encontrar terapias cada vez más efectivas. Así, en los últimos diez años aparecieron en el escenario opciones que funcionan de manera distinta a la quimioterapia tradicional, gracias a que la biología molecular permitió determinar que no hay un sólo tipo de cáncer de pulmón sino muchos y que deben ser tratados de manera diferente para obtener mejores resultados.
  En ese contexto, la semana pasada la Anmat aprobó en la Argentina (ya lo había hecho la FDA en Estados Unidos) una nueva alternativa para el abordaje de un tipo específico de cáncer de pulmón de células no pequeñas, el que tiene una alteración en el gen ALK (quinasa de linfoma anaplásico).
  Este subtipo se puede determinar mediante un análisis molecular del tumor que ya se puede realizar en laboratorios privados pero también en distintos hospitales del país.
  Si se confirma que el tumor tiene esa “falla” genética entonces podrá ser tratado con esta terapia innovadora, siempre con la indicación médica correspondiente de acuerdo a una exhaustiva evaluación de cada paciente.
  El nombre de la droga recientemente autorizada es ceretinib, desarrollada por Novartis, y es un inhibidor oral que actúa en el tipo ALK + y que en nuestro país ha sido aprobado como segunda línea de tratamiento. Se estima que a fin de año estará disponible en el mercado. Fue autorizada también en la Unión Europea y en otros diez países de América Central, Latinoamérica y Asia.
  La semana pasada fue presentada en Buenos Aires por médicos argentinos y españoles. Claudio Martín, médico oncólogo del hospital María Ferrer y jefe de oncología torácica del Instituto Alexander Fleming, fue uno de los expositores durante la charla que se ofreció a periodistas de todo el país. El especialista remarcó que en la actualidad cada tipo de cáncer de pulmón se trata de una manera distinta con medicaciones específicas y que para eso “es fundamental saber qué tipo de tumor tiene el paciente”.
  Al respecto, la jefa del servicio de oncología del Hospital Tornú de Buenos Aires, Claudia Bagnes, agregó que “un paciente con cáncer avanzado de pulmón tiene por lo general una expectativa de vida corta con las terapias tradicionales, por eso los médicos valoramos mucho la posibilidad de contar con medicación más específica que nos dé la posibilidad de prolongar la vida pero también de ofrecer una buena calidad de vida para estas personas”.
  La clasificación molecular de los tumores aporta mucha información en este sentido. “Por eso yo les pido a los médicos que hacen las biopsias que intenten recolectar buen material siempre. Si tenemos la posibilidad de hacer analizar ese tumor y conocer más sobre su composición vamos a tener mejores alternativas de tratamiento. Cuanto más lo conozco, mejor lucho”, enfatizó Bagnes.
  La neumonóloga dijo que los resultados de los estudios previos a la aprobación de esta nueva droga fueron promisorios y con una buena tasa de respuesta por parte de los pacientes.
  “El hallazgo más importante es que aquellos pacientes que habían hecho un tratamiento previo y sólo nos quedaba la posibilidad de la quimioterapia hoy tienen otra opción que además, según los estudios realizados, tiene efectos secundarios leves y manejables”, agregó Claudio Martín.

Directo al blanco
    Se estima que entre el 85 y 90% de los cánceres de pulmón corresponde al tipo denominado de células no pequeñas. De este grupo, algunos de los subtipos se manifiestan en personas fumadoras o ex fumadoras pero también entre quienes jamás fumaron, y que presentan cambios moleculares específicos que podrían responder a tratamientos también específicos.
  “Uno de los subtipos se origina porque diferentes porciones de dos genes (el ELM4 y el ALK) se ven alteradas creando una proteína de fusión (ALK) que promueve el desarrollo y crecimiento del tumor. Mediante determinados marcadores tumorales hoy podemos reconocer esa alteración genética y con las terapias existentes poner en marcha un tratamiento que inhiba esa alteración que causa el crecimiento del tumor. En definitiva, frenarlo, y hasta reducirlo”.

   Esta opción se inscribe en las denominadas terapias target o terapias dirigidas. Se trata de aquellos fármacos o sustancias que intentan bloquear el crecimiento y la diseminación del cáncer al interferir en moléculas específicas, en determinados blancos moleculares, que son los que participan en el crecimiento, en el avance y la diseminación del mal. También se las conoce como medicina de precisión o terapias dirigidas molecularmente. Y son distintas a la quimioterapia.
  Las terapias dirigidas actúan sólo en los blancos moleculares específicos asociados al cáncer, mientras que las quimioterapias convencionales actúan en todas las células, las normales y las cancerosas. Actualmente la mayoría de las investigaciones en los laboratorios, que luego servirán para crear terapias oncológicas, buscan esta especificidad.
  La presidenta y fundadora de la Aciapo (atención comunitaria al paciente oncológico), Marta Artigas, habló con Más y se refirió a la importancia de estos avances y a la necesidad imperiosa de que estén al alcance de todos los pacientes que los necesiten. “Las autoridades de Salud, en todo el país, deberían ocuparse para disponer que todos tengan acceso a los test moleculares que avalan estos tratamientos y que pueden aumentar la sobrevida”.
  El derecho del paciente a contar con medicación de alta precisión, aprobada por las entidades correspondientes, es una de las tantas peleas que encaran las asociaciones que nuclean a personas con diagnósticos de enfermedades oncológicas y otros tipos de patologías. “Los pacientes están desprotegidos, mucho más aquellos de los sectores vulnerables. Hoy hay muchos que deambulan por un montón de hospitales para conseguir sus tratamientos que a veces no llegan o sufren demoras de meses. Es una escena corriente. Vemos cómo se van deteriorando, cansando, cómo se restringen las posibilidades de sobrevida por tener que enfrentar tantas trabas”, enfatizó.
  En el cáncer de pulmón específicamente, Marta comentó que “a la asociación llegan muchos pacientes, en especial hombres, con este diagnóstico y es muy duro. Muchos de ellos están en plena vida productiva,con hijos adolescentes o pequeños, activos, con una buena actividad laboral y reciben esta tremenda noticia. El sólo escuchar la palabra cáncer los lleva a un estado emocional muy particular, diría que a una situación límite... Están pensando en su futuro pero sobre todo en el de su familia, en qué será de esos hijos, de su mujer. Estos pacientes requieren, además de una buena terapia médica, asistencia psicológica, una ayuda que no siempre piden pero que es imprescindible. El impacto en lo psíquico y lo social es otra de las cosas de las que nos ocupamos las asociaciones de pacientes que a veces estamos muy solas en esta lucha”.
  Además de las terapias nuevas, dijo Marta, “queremos que se trabaje mucho más en la prevención y en el diagnóstico precoz”. De hecho, Aciapo inició en toda la provincia de Buenos Aires una campaña en los hospitales para que los médicos de atención primaria estén mucho más atentos a los síntomas del cáncer de pulmón y deriven a los pacientes a un especialista de manera inmediata. “Conocemos personas que estuvieron muchos meses con un dolor dorsal, con síntomas de fatiga, y los mandaban al traumatólogo”, mencionó a modo de ejemplo.
  “Uno de los roles de las asociaciones es impulsar la prevención, acompañar al paciente desde el primer momento, apoyar e incentivar la formación de los médicos, y estar también en la innovación”, destacó la presidenta de la entidad que hace casi 20 años que trabaja en este tema.
  Remigia Ferreira, una mujer a la que diagnosticaron cáncer de pulmón, es la protagonista de un video que se presentó durante la charla. Aclara en un comienzo que jamás fumó y que se enteró de que tenía esta patología después de muchos meses de visitar distintos médicos. “Me faltaba el aire, no podía llegar caminando a mi casa, yo que siempre fui muy activa. El diagnóstico no llegó de inmediato y empecé a empeorar, encima tampoco me fue bien con la quimioterapia”, relata.
  Hoy Remigia accedió a una terapia dirigida y asegura que se siente mejor, pero sobre todo pide más difusión de los síntomas de la enfermedad para que nadie más llegue tarde.

Formas de diagnóstico

La médica neumonóloga Claudia Bagnes señaló que “cuando un paciente viene a mi consultorio, donde hago oncología, lo primero que le pregunto es cuánto fuma porque la mayoría de las personas con cáncer de pulmón son fumadores, o son de los que dejaron el pucho la semana pasada”.
  El cigarrillo es el mayor responsable, tanto en personas que fuman como en fumadores pasivos. Pero el cáncer de pulmón también puede darse en hombres o mujeres que no estén incluidos en ninguno de esos grupos.
  Entre los síntomas más importantes están el cansancio profundo, la tos, la falta de aire, el dolor en el tórax, la pérdida del apetito y la hemoptisis (escupir sangre). Es imprescindible consultar a un especialista ante estos signos.
  “Una vez que hacemos la evaluación clínica tenemos diversas maneras de llegar al diagnóstico —agregó Bagnes—. La primera es la radiografía de tórax, luego la tomografía, la fibrobroncoscopía, el esputo seriado (que a veces muestra células tumorales). Después, generalmente avanzamos hacia la punción bajo tomografía. La biopsia a veces debe hacerse a cielo abierto, de acuerdo a la ubicación y características del tumor”, dijo.

Por una nueva ley para pacientes oncológicos

Asociaciones que acompañan, asesoran y contienen a personas con cáncer destacaron esta semana los cinco aspectos que deben abordarse de inmediato para que esté realmente reconocido el derecho de los pacientes oncológicos a la salud.
La Fundación Atención Comunitaria Integral al Paciente Oncológico (Aciapo), la Asociación Civil de Lucha contra el Cáncer de Ovario (Acilco), la Fundación Pacientes de Cáncer de Pulmón, el Movimiento Ayuda Cáncer de Mama (Macma) y Linfomas Argentina trabajarán para ir hacia el desarrollo de un proyecto de ley que considere aspectos que no pueden esperar. Estos son los fundamentos:

1 Plazo máximo de 60 días, a partir del diagnóstico para el inicio del tratamiento (contemplando los casos en los que se indique y justifique mayor celeridad, como ser algunos tipos de cáncer de evolución más agresiva).

2 Plan nacional de capacitación en oncología para médicos de atención primaria. Las medidas de prevención, la promoción de hábitos saludables y llegar antes al diagnóstico, son las políticas de salud más efectivas.

3 Centralización de los recursos y de la información (para evitar que los pacientes se vean obligados a deambular por diferentes ventanillas).

4 Descentralización del Instituto Nacional del Cáncer.
 Esto mejoraría enormemente la capacidad para coordinar y consensuar las políticas públicas en oncología.

5 Facilitar los mecanismos para iniciar la discusión de una ley que proteja a los pacientes oncológicos.

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