Turismo
Domingo 06 de Noviembre de 2016

Nueva York, el sueño de los rosarinos

Desde que se establecieron desde Rosario siete vuelos casi directos, no hay temporada baja en los viajes a la ciudad que nunca duerme. Los más fanáticos se programan un viaje al año.

Nueva York no sólo es la capital cultural y económica del mundo, sino también la ciudad que recibe más turistas al año. En 2015 acogió a casi 60 millones de visitantes, batiendo un año más su propio récord. Según la mayoría de los estudios del sector turístico, es el sueño de todo viajero visitar esa ciudad al menos una vez en la vida, y quienes ya la conocen desesperan por volver. "Ya vine, ahora puedo morirme", suele ser el exagerado comentario que miles de turistas repiten al pisar por primera vez o regresar extasiados de esa experiencia.
No hay sondeos sobre la opinión de los rosarinos en el tema. Pero a juzgar por la masiva presencia de ellos paseando por la Quinta Avenida, recorriendo en bicicleta el Central Park o haciéndose selfies en Times Square, podría asegurarse que comparten la tendencia universal. Y si antes era habitual encontrarse con rosarinos por la Gran Manzana, ahora esa posibilidad se ha incrementado. Es que desde este año, la aerolínea Copa vuela casi directo a Nueva York desde Rosario, con una escala de una hora en Panamá. El viaje es ideal, uno puedo salir a la noche de Fisherton y estar poco después del mediodía en el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy, y, al regreso, desayunar en la ciudad más famosa del mundo y antes de la medianoche de ese mismo día tocar suelo rosarino.
Cada vez más rosarinos pasean por la Gran Manzana, recorren el Central Park o se hacen selfies en Times Square
La revolución que provocó esta comodidad en el viajero determinó que los servicios de la aerolínea panameña se extiendan desde noviembre a siete frecuencias semanales. Habían empezado cuatro días y verificaron que para este destino no tenían temporada baja. También se pueden hacer otras conexiones desde Panamá, pero sin dudas la atracción de Nueva York se lleva todos los boletos.
El tour desde el aeropuerto
A diferencia de la mayoría de los destinos turísticos, el viaje desde el aeropuerto al centro de la ciudad de Nueva York ya es en sí mismo un interesante recorrido que permite empezar a ver la diversidad de atractivos que ofrece esta maravillosa urbe.
En el primer tramo del trayecto aparecen las construcciones de madera del barrio Jamaica, el distrito de Queens -uno de los cinco de Nueva York-, el Centro de Rehabilitación de la Cultura Hindú, la cárcel y las cortes criminales, hasta que se divisan los platillos voladores de Flashing Meadow junto al inmenso estadio de beisbol de City Field. Y empiezan las referencias a las escenas de varias películas.
En octubre, la ciudad que alberga la cultura asiática más grande de Estados Unidos, también se dispone a celebrar el Día de la Hispanidad con un impresionante desfile por la Quinta Avenida. Entre las comunidades americanas existe una disputa que parece ya estar ordenada: son mayoría los dominicanos, le siguen los mexicanos y colombianos.
Ya el ómnibus transita por Long Island. Hacia atrás, a una hora de marcha, están las playas de Nueva York. Una alternativa para argentinos es el restaurante Boca Junior.
De pronto aparece el parque de atracciones que tiene la montaña rusa más antigua de Estados Unidos, y a ambos lados se identifican los cuatro bloques de un cementerio de más de cien años. Hacia adelante, con sus 426 metros, se divisa el edificio más alto de departamentos del mundo.
Más lejos, la isla Roosevelt que fue cárcel de Al Capone y la referencia a las película "Los 12 Monos" debajo del puente. De repente el túnel de la película "Hombres de negro" que une Queens con el Medio Manhattan por debajo del East River.
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La Estación Gran Central, las referencias a "Los vengadores", "Los intocables" y "Soy leyenda". El recorrido toma por la 9ª Avenida, conocida como la de los restaurantes, mientras en las veredas ya aparecen las estaciones de carga de celular y wi fi gratis. El micro se detiene frente al hotel Riu, muy cerca de una estación de Bomberos donde están los homenajes a los últimos dos sobrevivientes de la caída de las Torres. Todo se mezcla.
Como muestra de un crecimiento incesante, este hotel de la cadena española acaba de inaugurar en marzo de este año su primer hotel neoyorquino a metros de Times Square y ya planea construir el segundo. "Es que acá nunca es temporada baja y nos ha ido muy bien con el público de habla hispana", dice el gerente del hotel de esta cadena fundada en Mallorca.
Una visita por año
Los más fanáticos sostienen que a Nueva York hay que volver una vez al año. Y no exageran. Es que el magnetismo neoyorquino atrae y absorbe, al punto que uno se siente parte.
Ha sido denominada la "vieja dama del urbanismo" por ofrecer un contrapunto único de luces, sombras y reflejos vitales.
"Nueva York es una ciudad que no te deja nunca indiferente", sostiene con razón la representante de NYC & Company, organizadora de un fam de periodistas argentinos. Cuenta que sus preferencias son el frescor del Central Park, porque se parece a un pequeño paraíso, y el Upper West Side, una zona cargada de bohemia e ilusiones, refulgente de teatros de Broadway y de sueños.
Otros prefieren deambular por Manhattan de norte a sur, a torno a la Quinta Avenida, que divide a la ciudad en dos hemisferios cerebrales perfectos, el racional y el irracional.
El Midtown, ese centro de la Gran Manzana, sigue asombrando cuando al girar un par de calles después de la 42 uno se encuentra con Times Square. Y esa sensación de pequeñez nunca podrá abandonar a quien en un abrir y cerrar de ojos vea en ese espacio toda la grandeza de Nuena York.
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También está la Nueva York de la banca y Wall Street, el corazón financiero del mundo y los escasos siete kilómetros cuadrados que concentran en forma real todo el poder que existe sobre la Tierra.
Por el embrujo de Manhattan, la vida fluye imparable, ardiente, bulliciosa y se arremolina en torno al Downtown, esa parte baja de la ciudad que se disputan entre tarantelas italianas y faroles chinos.
Esos oscuros y tradicionales rincones en los que cualquiera puede hacer hogar y sentirse como en casa.
O esos callejeros donde la historia del punk y del rock se fraguó entre los locales subterráneos del Soho de Greenwich Village.
Con todos esos eslabones, Nueva York se ha convertido en el mayor hogar de la humanidad, y seguirá construyendo leyenda a través de generaciones de visitantes, nativos e inmigrantes, que harán suya una pequeña parcela de este enigmático y masificado rincón donde siempre hay sitio para uno. Ese donde se podrá experimentar la soledad de la muchedumbre.
La mejor vista desde el piso 102
"Vea para siempre". A la hora de hacer turismo, pocas experiencias logran semejante efecto. En el piso 102 del One World, el imponente rascacielos de Nueva York que se erige en el área donde se levantaron las Torres Gemelas, existe un observatorio único, sorprendente de la ciudad del mundo. Subir ya es fascinante. No se tarda demasiado, bastante menos de un minuto, pero en el ascensor uno va inmerso en una película que refleja con precisión americana el crecimiento de la ciudad en el último siglo. Y al llegar a la cima, una pantalla envolvente muetra la silueta más famosa del planeta hasta que se levanta el telón y el visitante queda frente a la misma imagen, pero real. Ni la espectacularidad de las presentaciones de Broadway podrían provocar semejante impacto.

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