Escenario
Martes 18 de Octubre de 2016

"Nuestro encuentro se destaca por superar la coyuntura política"

Juan Falú destacó la "enorme conquista" que significa este espacio que tiene 23 años. El teatro Lavardén será, hoy, la sede rosarina.

El mayor encuentro de la guitarra a escala global, el Festival Guitarras del Mundo, se realizará a partir de hoy en en 56 sedes de la Argentina, entre ellas Rosario, con una función esta noche, a las 21, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Las entradas son gratuitas, con capacidad limitada, y el recital incluye las actuaciones de Roberto Aussel, Jorge Jewsbury y el Dúo Gule- Legaspi.

El festival contará con la presencia de instrumentistas de renombre internacional, otros menos conocidos para el gran público y una diversidad de escuelas estilísticas que coinciden en poner al instrumento en el centro sin intención especulativa o comercial.

Será la 23ª edición del festival y las otras sedes en la provincia serán Cañada de Gómez, mañana, y pasado mañana Santa Fe. "Si algo se destaca de nuestro encuentro es la permanencia, la capacidad por superar toda coyuntura política. Nadie podría interrumpir este festival sin soportar un enorme costo. Y esa es una enorme conquista", reflexionó el tucumano Juan Falú, director y programador del espacio.

Guitarras del Mundo se realizará entre hoy y el 30 de octubre en escenarios de todo el país, apoyado por la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y el Ministerio de Cultura de la Nación.

"Tuvimos en estos años nuestros momentos de crisis. El peor momento fue el 2001 y 2002. Una vez que superamos aquello se instaló la idea que este encuentro era ya definitivo, que había una estabilidad que no tenía marcha atrás", dijo Falú.

La edición 2016 del festival incluirá la presencia de concertistas de más de 12 países y 200 músicos nacionales. Además de Aussel, Jewsbury y el Dúo Gule-Legaspi, que actúan hoy en Rosario, la grilla nacional en las distintas sedes incluye a Eduardo Fernández, Jorge Cardoso, Ricardo Moyano, Dale Kavanagh, Roland Dyens, Shin-Ishi Fukuda, Raphaella Smits, Carlo Domeniconi, Juanjo Domínguez, Víctor Villadangos, Juan Falú, Rolando García Gómez, Rudy Floresm, Silvina López, Virginia Pagola, Lucho González y Juan Quintero.

Como es habitual, el festival homenajea a un instrumentista fallecido entre edición y edición; en este caso, Nini Flores, que si bien era más conocido como ejecutante del acordeón y bandoneón, también era un guitarrista de oficio. El músico falleció el 7 de agosto. Flores sufrió una muerte súbita en su casa a los 50 años y en 2015 había tocado en el Teatro Colón.

"Esta edición está dedicada con mucho respeto y dolor al grandísimo músico Nini Flores, cuya reciente partida nos mantiene aún aturdidos por lo inesperada y por lo que significa para nuestro arte la ausencia de un artista de esa talla y en plenitud creativa. Nini, junto a su hermano Rudi, engalanó este festival en muchas de sus ediciones. Rudi acaba de conformar un trío de guitarras correntinas para presentarse en el festival homenajeando a su hermano", adelantó Falú.

—¿Qué razones explican la permanencia del festival y su reconocimiento por los músicos locales y extranjeros, que lo privilegian por encima de otros espacios?

—Es una propuesta que lleva 23 años y que hay superado diferentes administraciones, gestiones políticas, que ha atravesado momentos de crisis. En el 2001 superamos un año muy duro y ahí notamos que el ciclo estaba afianzado. Resulta clave además la presencia de un sindicato como impulsor porque se trata de una estructura con autonomía. Así que hoy, sencillamente, sería impensable que el festival se interrumpiera. Sea cual fuere la administración de turno, o las cuestiones de coyuntura, Guitarras del Mundo ya no se puede suspender sin pagar un alto costo. Porque tiene mucho prestigio y cariño entre el público y los propios músicos.

—¿El Festival ya ha logrado superar la existencia de una propuesta colectiva más allá de la programación de un día determinado? ¿La la fuerza el espacio incluso podría superar el renombre del artista programado?

—Creo que sí. Aquí no importa el nombre del guitarrista sino la presencia de la guitarra, que es un símbolo de nuestra cultura, que está incorporada a la memoria colectiva de los pueblos. Y eso tiene un alto voltaje emocional que supera cualquier nombre. La guitarra es el motor y la esencia del proyecto. Cuando vienen instrumentistas muy renombrados, tocan acá con otros que recién se inician. Hay una pluralidad que es una marca registrada. Aquí se toca mucho y bien. Y se escucha. Y se ama la guitarra.

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