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Lunes 10 de Octubre de 2016

Novaresio recibió a Clara Rojas que revivió el cautiverio con las Farc y el reencuentro con su hijo

La actual legisladora de Colombia recordó sus días de cautiverio y reflexionó sobre la importancia de "perdonar".

La historia de Clara Rojas conmovió al mundo. La colombiana que fue secuestrada por las Farc y ahora es representante legislativa por el partido Liberal, fue entrevistada por Luis Novaresio en el programa "Debo Decir".
Clara fue secuestrada por las Farc en febrero de 2002 cuando viajaba a San Vicente del Caguán como parte de la comitiva de la entonces candidata presidencial Íngrid Betancourt. Tenía 38 años.
En el 2004 tuvo un hijo en la selva en condiciones extremas que casi le causaron la muerte a los dos y se lo arrancaron de los brazos siendo todavía un bebé.
El 10 de enero del 2008, seis años después, la liberaron y pudo ver de nuevo a Emmanuel, que entonces ya tenía tres años. Cuando la vio llegar, a lo lejos, le dijo a sus amiguitos de la casa del Bienestar Familiar donde lo habían acogido: '¡Ahí viene mi mamá!'. Ella sintió que si lo abrazaba muy fuerte lo iba a agobiar.
En el programa Clara narró cómo hizo para superar las secuelas psicológicas del cautiverio. Pero lo más importante de la entrevista fue cuando enseñó cómo perdonar a quienes hacen daño. En su caso, cómo perdonar a los guerrilleros y paramilitares que sembraron el terror en Colombia durante 52 años.
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Sobre su captura, dijo: "No tengo nadie a quien cobrarle cuentas por lo que pasó. Eso es parte del perdón. Hay muchas víctimas. Yo se que hay gente que necesita expresar sus cosas, sus necesidades. No tengo factura. No espero de mis secuestradores".
"Una grieta -continuó- se cierra al entender que lo que estamos viviendo no es lo que queremos. Es tomar la decisión. ¿Cómo podríamos manejarlo? ¿Qué podría hacer diferente? Es una reflexión para todos. En Colombia, 52 años de conflicto no nos gustaron".
Luego, al analizar el verbo perdonar, al analizar la contagiosa sensación de no sentir odio por un agresor, dijo: "El primer paso es el más difícil. En mi caso, tuve que empezar perdonando. Tuve que poner mi granito de arena. Ahí se van dando otros granitos de arena. Es como una bola de nieve".
"En Colombia, miles de víctimas han perdonado. Son generosas, abren su corazón", detalló.

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