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Domingo 03 de Enero de 2016

Norberto Puzzolo, artista plástico y fotógrafo

Son tres preguntas, quizás las respuestas estén incluidas en el texto. 2015 fue un año especial no sólo referido a lo cultural desde la perspectiva de la actividad artística, sino también desde la cultura política, tuvimos varias elecciones y muchos pusimos nuestra atención en el panorama que podría deparar el resultado. No sé decir qué fue lo más destacable porque seguramente hubo propuestas importantes que no vi.

En la ciudad la programación de la Plataforma Lavardén es un buen ejemplo de actividad muy plural y otra actividad interesante fue la muestra de la colección Astengo en el Museo Castagnino.

Sí puedo decir que hasta este año que termina hubo un desarrollo cultural, desde que recuerdo, en un grado inédito en este país, y por el que muchos, entre los que me incluyo, tememos en cuanto a su continuidad. La gran adhesión de artistas a las políticas culturales, la creación de canales como Encuentro y Paka Paka, la ficción en Canal 7 y fundamentalmente la atención puesta sobre colectivos minoritarios con leyes de inclusión, también nos hablan de desarrollo cultural. Destaco la atención puesta en los Sitios de Memoria que ayudan a las nuevas generaciones a conocer las aberraciones cometidas en la historia reciente. Habrá que estar atentos a cómo se siguen apoyando, desde lugares emblemáticos como la ex Esma hasta el trabajo incansable de Abuelas. Fue alentadora la actitud de los gobiernos municipal y provincial, cuando el 17 de diciembre concurrieron las nuevas autoridades de ambas gestiones de Cultura al acto del Museo de la Memoria. En esa instancia, la intendenta Mónica Fein se comprometió personalmente a seguir avalando la tarea que allí se realiza.

Es un momento del año donde pronunciamos nuestros deseos, a veces sabiendo qué difícil será que se concreten. Querría que el 2016 fuese un año rico en propuestas culturales, en mi ciudad y el país (mientras escribo llegan noticias de represión). Mi deseo, entonces, es que no vuelvan épocas donde estaba prohibido expresarse para reclamar. Pertenezco a ese grupo que sostiene que el arte está ligado a la vida y al momento histórico que nos ha tocado vivir, que nuestra tarea es dar respuesta y ponerlo en acto, y que se puede escribir poesía después de Auschwitz.

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