Policiales
Sábado 23 de Julio de 2016

Noche de terror para una familia bonaerense en manos de una banda

Los capturó una banda. Algunos delincuentes llevaron al hombre a la casa y se la vaciaron. Otro tuvieron cautiva a la esposa y sus dos hijitas.

Una banda integrada por al menos ocho delincuentes interceptó a un matrimonio y a sus dos hijas, de 8 y 13 años, cuando circulaban en su auto por el partido bonaerense de Lomas de Zamora y los mantuvo cautivos durante más de dos horas, hasta que los liberó tras desvalijarles la casa y llevarse hasta los juguetes de las niñas.

   Las víctimas, Marcelo y Silvana, relataron al canal de televisión C5N que todo ocurridó alrededor de la 1 de la mañana del jueves cuando volvían de cenar en la casa de unos amigos en Lomas de Zamora, en el sur del conurbano bonaerense, a bordo de su Citroën C4 y fueron interceptados por los asaltantes. "Habíamos hecho apenas tres cuadras cuando veo un auto que nos apura de atrás y le digo a Marcelo «dejalo pasar», como que venían muy apurados. Y cuando pasan por su izquierda clavan los frenos adelante y bajan de las cuatro puertas cuatro armados y nos hacen bajar de nuestro auto", recordó Silvana.

   La mujer aseguró que en un principio los ladrones "se querían llevar a las nenas", aunque por sus quejas finalmente los subieron "a los cuatro en el auto" e iniciaron la marcha: "Empiezan a dar vueltas, todo golpeándonos, nos daban piñas en la espalda, culatazos en la cabeza y nos decían «no nos miren, no nos miren»". Después los maleantes "deciden bajar a Marcelo y llevárselo en otro auto con otros cuatro" cómplices.

Persona equivocada. Marcelo relató que los delincuentes lo forzaron a indicarles la ubicación de su vivienda y lo llevaron hasta allí creyendo que encontrarían dinero: "No había lo que ellos esperaban, no era lo que ellos creían". Inicialmente la banda le pedía "200 mil pesos", que llamara "a alguien para pedírselos", que luego bajaron sus pretensiones a 100 mil pesos y finalmente aceptaron que no era una familia adinerada y sólo desvalijaron la casa.

   "Se llevaron todo lo que encontraron, todo lo que quisieron. Doscientos mil pesos no sé ni a quién pedírselos, no es que me muevo en un ambiente de gente adinerada", manifestó Marcelo, y añadió que creía que "hubo un quiebre, un cambio de actitud" de los asaltantes en el momento en el que llegaron a su casa y "se convencieron de que efectivamente no tenía lujos".

   Mientras tanto, Silvana y sus hijas permanecieron retenidas en el otro auto con el resto de los miembros de la banda, quienes la agredían y la intimidaban: "Nos decían «vamos a tirarlas al Riachuelo», me hacían tirar la cabeza hacia el piso, la mayor de mis hijas estaba totalmente acostada en el piso de atrás del auto, toda pisoteada y la más chiquita la llevaba uno en la falda. Lo único que hacíamos era rezar en voz alta y a ellos les molestaba. A mi hija le decían «no reces más que no te va a pasar nada» y nos trataban de «chanchos». Todo el tiempo el código de ellos era «¿qué vamos a hacer con los chanchos?», dijo la víctima.

Golpes y amenazas. Silvana agregó: "Tenían que hacer tiempo, pero en todo ese momento que me iban golpeando en la espalda y apretando la cabeza con el arma, me decían que ya le estaban cortando los dedos (a su marido), que siguiera diciendo toda la verdad, dónde estaba la plata". Finalmente, alrededor de las 3.30 aquellos que retenían al padre tomaron unos 10 mil pesos en efectivo, electrodomésticos y otras cosas de valor y lo llevaron nuevamente con su familia, para liberarlos a todos juntos cerca del cementerio de Lomas de Zamora, en la localidad de Banfield.

   Las víctimas fueron socorridas por una familia de la zona, que les abrió la puerta de la casa y denunció lo ocurrido a la policía. "Le agradezco mucho a una familia que nos abrió la puerta y nos hizo pasar", dijo la mujer, quien junto a su pareja recordó que estaban tan atemorizados que inicialmente no sabían "dónde estaban y si podían ser cómplices", al punto que hasta dudaron de ingresar a esa vivienda.

   "Al volver a casa fue un desastre. No había dónde apoyar un pie, estaba todo revuelto, se llevaron todo el placard. Mi hija estalló en llanto cuando vio que se llevaron sus juguetes, sus peluches, su caja de música", dijo Silvana.


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