Ovación
Martes 25 de Octubre de 2016

No todo tiene explicación en el fútbol

Es de una petulancia desmedida intentar analizar el resultado del último clásico desde una confrontación táctica. Las planificaciones y ejecuciones de las estrategias tuvieron que ver en el desarrollo, no en el final. En el predominio de Central en la primera parte y en el equilibrio que logró Newell's en el complemento. Pero de ahí a tratar de adjudicarle la victoria de uno y la derrota del otro a una cuestión táctica es injusto. Tanto que hasta los propios protagonistas así lo mensuraron. Sin dudas que se debe poner en valor la jerarquía de Maxi Rodríguez para definir con un remate certero. Como así cuestionar la falta de reacción de los jugadores canallas, quienes se quedaron esperando en vez de ir tras el balón para evitar el envío de la Fiera. Pero no se puede omitir que el tiro de esquina no derivó de una búsqueda planificada ni sistemática por parte de los de Osella, sino de una torpeza defensiva de los de Coudet.

Es una tentación recurrente intelectualizar el fútbol con preceptos tácticos a la hora de evaluar un partido, pero no siempre es lo que corresponde. Porque hacerlo como hábito es negar la esencia del fútbol, donde lo impensado aparece y mantiene el maravilloso misterio de este deporte que por algo convoca en forma masiva.

El fútbol está atravesado de imprevistos. La memoria remite como un rayo a la maravillosa victoria argentina ante Brasil en el Mundial de Italia. Cuando Maradona y Caniggia lograron lo inimaginable en un partido adverso desde el trámite. Allí no fue la táctica de Bilardo la que ganó, sino la jerarquía y el temple de dos jugadores que capitalizaron un error defensivo rival para conquistar una clasificación increíble.

Sin dudas que el resultado es la conclusión de un partido. Y es determinante. La alegría de un lado y la tristeza del otro. Pero no todo siempre puede explicarse desde el resultado. Porque en el fútbol no todo tiene explicación.

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