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Sábado 16 de Marzo de 2013

No se trata de un inimputable

No es la primera vez que Pedro González descerraja algún exabrupto del que después tiene que arrepentirse o aclarar que respeta las leyes.

No es la primera vez que Pedro González descerraja algún exabrupto del que después tiene que arrepentirse o aclarar que respeta las leyes. Pero eso no lo exculpa. El políticamente incorrecto intendente de Villa Gobernador Gálvez suele dar golpes de efecto con sus palabras, algunas temerarias, como que a los delincuentes "los matamos a todos y listo". Esa fue la más grave, pero todavía se recuerda cuando dijo que a los que ocupaban tierras los iba a sacar "a patadas en el culo", o cuando, frente al mismo tema, recordó: "Le dije al juez: «O echa mano usted o echo mano yo». Pero si lo hago yo, será a mi manera". Fue el 12 de abril del año pasado, cuando al referirse a los actos delictivos le dijo a la gente que "si no quiere ir a la policía, díganmelo a mí, que la policía hace lo que yo le digo". Ni hablar de cuando propuso "cagar a puñetes a los delincuentes día por medio", o cuando amenazó conque si agarraba a un reincidente le diría: "Te hago cagar".

El estilo de González también se manifiesta en ámbitos más privados. En una ocasión, La Capital fue a entrevistarlo y lo encontró con los pies puestos sobre el escritorio de su despacho. Rápido de reflejos, el fotógrafo de este diario disparó el obturador y obtuvo la foto intimista. El mandatario lo amenazó: "Llegás a publicar esa foto y te voy a buscar hasta tu casa". Los editores consideraron que la imagen no agregaba valor periodístico al artículo que ilustraba y ese fue el único motivo por el que la foto no se publicó. Pero el episodio motivó incluso la intervención del Sindicato de Prensa, ante el que el intendente se deshizo en disculpas. La anécdota nunca se supo, hasta hoy.

Ocurre que lo que dice González no puede tomarse simplemente como "de quien viene". No. El intendente de Villa Gobernador Gálvez no es inimputable, no puede hacer apología del delito por más que muchos piensen igual, aunque por suerte ninguno actúe en consecuencia. No es un hombre con las capacidades psíquicas alteradas. Si lo fuera, ya no podría estar donde está. Sus palabras no deben ser pasadas por alto solamente porque "las dijo el Gordo". Es el intendente de la tercera ciudad de la provincia, representa a 120 mil habitantes de una urbe conflictiva, es un referente de su partido y, por el poder que ostenta, aunque los que lo aplauden no incurran en delitos, sus palabras también podrían ser tomadas al pie de la letra.

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