Newell's
Lunes 10 de Octubre de 2016

"No sé qué hice mal, a lo mejor no me quieren"

José Luis Pavoni habló de su salida de las inferiores rojinegras a partir del nuevo proyecto de Martín Mackey.

José Luis Pavoni tiene deseos de hablar. Su salida reciente del club, en la que ocupó el cargo de subcoordinador de mayores del fútbol juvenil, encargado de la 4ª, 5ª y 6ª de AFA y de la primera local, lo dejó con "dolor y bronca". Desde hace unos días dejó de trabajar, al igual que el coordinador general Carlos Picerni y el coordinador de los preparadores físicos Ariel Palena, aunque sigue cobrando el sueldo hasta fin de año cuando vence su contrato. Pavoni entiende que la decisión sobre su futuro es potestad de la dirigencia, pero no le gustó la forma. Y sentó postura sobre algo que se manifestó en los últimos días, a partir de la asunción de Martín Mackey como nuevo director deportivo del fútbol amateur, acerca de la necesidad de que los jugadores de inferiores manifiesten en todo momento y lugar una identidad con el club. "Se habla de una cultura ñubelista y yo llegué al club en 1973", expresó Pavoni, que justamente con Picerni fue uno de los integrantes del primer equipo de Newell's campeón, en el Metropolitano de 1974.

"Newell's me dio mucho, una posibilidad grande en el fútbol, ser jugador, técnico de las inferiores y subcoordinador en estos últimos 20 meses. Porque se equivoquen tres o cuatro de la comisión directiva, nada empaña lo que siento por el club. La comisión es gente nueva y tienen todo el derecho a que no les gusten Picerni, Palena y Pavoni. Pero faltaba tan poco para que termine el año que me hubiese gustado terminar el contrato trabajando. Estos tres meses estoy de vacaciones", manifestó el ex defensor con una sonrisa.

"Se habla de una cultura ñubelista y yo llegué al club en 1973", planteó acerca de su identidad rojinegra y uno de los postulados de la nueva metodología. Y preguntó: "¿Cómo se logra transmitir la cultura ñubelista?

—¿Qué explicación te dieron sobre tu alejamiento?

—Nos dijeron que se estaba gastando mucho en inferiores, no había perspectivas de venta de jugadores próximamente y por lo tanto no iba a ingresar dinero.

—Entonces fue sólo por una cuestión económica.

—Pero si fuese así, ¿por qué me pagan hasta fin de año? Repito, tenían todo el derecho de decidir que no seguíamos, pero podría haber sido de otra manera.

—¿Hubo cuestionamientos a la forma de trabajo?

—Nunca nos dijeron nada. No se planteó que dejábamos de trabajar por haber hecho mal esto o lo otro. También podrían haber dicho que no sacamos jugadores, aunque hace 20 meses que estamos y normalmente se habla de un plan de trabajo a 5 años. Por lo tanto no sé cuál es la razón por la que nos tenemos que ir. Ah, otra de las cosas que nos manifestaron es que ahora hay una asamblea (el miércoles) y entonces se piensa decirle a los socios: ¿vieron que ahora no está Pavoni, no está este otro y ya se encuentra Mackey trabajando?

—Cuando se habla de inferiores, se presta atención a si en primera hay jugadores del club, todo un tema para Ñuls en los últimos tiempos. Ahora, ¿cómo se explican buenos resultados en inferiores o el de la reserva?

—La obligación principal de las inferiores es sacar jugadores. Lo que pasa es que por lo general en el fútbol argentino la evaluación que se hace sobre tu trabajo es según el resultado que obtuviste. Si vamos a los resultados, la reserva fue campeona y ahora está primera, la 4ª de AFA es puntera y la 9ª de AFA fue campeona en forma invicta en 2015. A excepción de la 6ª de Rosarina, la primera local, 4ª, 5ª, 7ª, 8ª, 9ª, 10ª y 11ª, todas están primeras. No sé qué hice mal. O bueno, a lo mejor no me quieren. Eso es lo que choca un poco. Y repito, tienen el derecho de buscar otro estilo, otra forma de trabajar.

—¿Qué sentís, dolor, molestia?

—Dolor y bronca. Creo que estaba haciendo un buen trabajo, con mucho diálogo con los jugadores. En una primera local o en una cuarta de la Rosarina hay chicos que se les está acabando la carrera en Newell's, entonces a más de uno le he dado apoyo. Les hablaba como si fuese el tío. Les explicaba cómo es el fútbol, los embromaba, trataba de hacerlos sentir bien. Tenía esa buena relación con los jugadores y me sentía a gusto con eso.

—¿Pensás que no encajás en la nueva metodología de trabajo que se plantea con la llegada de Mackey?

—No sé, porque la desconozco. Lo que sí puedo decir es que tenés jugadores con mucha técnica y otros con menos. Hay todo tipo de jugadores. Si seleccionás un solo método de juego, eligiendo solamente a los habilidosos o los que tienen buena técnica, estás dejando de lado a un 30 por ciento de los jugadores de inferiores. No todos los equipos de primera juegan al estilo del Tata Martino, con pases y toques. Si tengo un volante central en las inferiores que se corre todo pero no tiene buen pie, ¿por qué lo voy a dejar afuera? Si llega un entrenador al equipo de primera y me pide un volante defensivo agresivo en la marca, lo tengo que tener.

—La aclaración que hacés es porque pensás que esa es la línea del nuevo proyecto...

—No lo sé. Eso se empezará a ver a partir del año que viene, si puede ser semejante a Barcelona... Si es así, habrá jugadores que no encajarán en el sistema. Entonces ¿qué hacemos con ellos, los desperdiciamos? Lo que hay que intentar en inferiores es cuando tenés la pelota tratar de jugar lo más positivo posible y dañar al contrario. Y cuando la tiene el contrario, recuperarla lo más rápido posible y lo más cercano al arco contrario. No le busquemos más vueltas. Hoy hablamos mucho y el fútbol es algo sencillo. Inferiores es sacar jugadores. Las inferiores de AFA son durísimas. Hoy lo que importa es ganar. Un equipo va ganando 1-0 y hace tiempo. Estamos equivocados. Es por la gran desesperación que hay por ganar.

—¿Es por esa desesperación que hoy la mayoría de los clubes de primera apuestan ante todo a incorporar futbolistas y no darles chance a los de inferiores?

—Mirá, Lanús salió campeón. ¿Cuántos jugadores de inferiores formaron parte de ese equipo titular? Ninguno. Hay que fijarse en los últimos cinco o seis campeones. El Newell's campeón del Tata tuvo solamente al Mudo (Villalba) de las inferiores. No jodamos. Hay que tener huevos para poner a los pibitos y bancarlos. No los bancan los periodistas, los hinchas. El propio jugador con 10 o 12 años en primera no se banca al que debuta. En mi tiempo, cuando me tocó debutar, Carrasco (el arquero campeón del Metro 1974) me dijo: «Pibe, no te hagás ningún problema. Los culpables de todos somos los más grandes». Hoy la exigencia es la misma para el que tiene 10 años en primera que para el que debuta. Nadie banca a nadie.

—¿El sostén del juvenil por dónde pasa hoy en día?

—Por la comisión directiva. Pero no lo digo sólo por la actual, sino por cualquiera. Lanús tiene un club impresionante porque siempre sigue la misma política. En Newell's no es así. Nombro a un jugador, Isnaldo. Jugó todo el año pasado en Defensa y Justicia. ¿Y acá no podía jugar? Los equipos que tienen la vara alta, de salir campeón, no pueden esperar y tienen que traer jugadores hechos. Pero si la idea es que los jugadores de inferiores lo hagan en primera, hay que tener en claro que se va estar peleando en mitad de tabla por tres o cuatro años hasta que se afiancen esos futbolistas.

—Nombraste a Isnaldo, ¿qué otros jugadores te sorprenden que no se les haya dado más posibilidades?

—No quiero nombrar a otros porque da la sensación de que lo estoy matando a Osella y no es mi intención. A lo que apunto es que hay que aguantar al pibe cuando debuta. La llegada a primera tendría que ser una cosa que fluya, sencilla. La reserva tiene que jugar antes de la primera, así el jugador se acostumbra a hacerlo ante mucho público. Que vaya conociendo el entorno, las canchas donde puede llegar a jugar. A veces juegan acá (en Bella Vista), ¿de qué sirve? Parece un entrenamiento.

—¿Qué autocrítica hacés?

—No sé. Por ahí no tratar de aprender la terminología de hoy, saber algo más de computación y entonces trasladar muchas de las cosas que hago ahí.

—Por tu forma de ser, la impresión es que algunas de esas cosas no deben parecerte cuestiones de fondo.

—Sé que no tengo la terminología moderna, pero sí muchas cosas favorables, el trato con los jugadores y con los técnicos, buscar la forma en que puedan integrarse todos los futbolistas y tengan las mismas posibilidades. Hoy está Martínez (Lisandro), que mide un metro 76 centímetros y están pendientes si por su altura puede jugar en primera. ¿Pero qué pasa? ¿Estamos locos? ¿Ahora el fútbol se hizo selectivo? Y vuelvo a plantear lo que pasa en las inferiores. En 9ª, los pibes pueden mostrarse, ves jugadores habilidosos, que gambetean. En 5ª división, a ese que quiso gambetear lo tumban. Como el técnico necesita resultados, ese futbolista no te sirve porque vive en el piso. No se le tiene paciencia a ese futbolista, que cuando se arme un poquito más va a andar mejor. Conclusión, cada vez hay menos habilidosos y talentosos. Hoy tenés que correr, marcar y jugar. Si tenés las tres cosas, hoy no estás en Newell's. Ya te llevaron a Europa.

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