Ovación
Viernes 10 de Febrero de 2017

"No quería que pasen los días"

Federico Coria contó cómo vivió ser el sparring de la Davis, pero además habló de Del Potro, Maradona y de su hermano, el Mago.

¿Qué jugador de tenis no sueña con jugar en algún momento de su carrera la Copa Davis? Probablemente casi todos anhelen decir "presente" algún día en el torneo más importante de naciones. Aunque hasta que ese momento llegue, ser sparring supone un logro importantísimo. Y así también lo entiende Federico Coria, el elegido por el capitán Daniel Orsanic para la reciente serie con Italia. Fede, hermano del Mago, estuvo mano a mano con Ovación instantes después de finalizada la eliminatoria que se jugó hasta el lunes en el Parque Sarmiento de Buenos Aires y si bien terminó en derrota para Argentina (2-3), para él la serie lo fue todo. "No quería que pasen los días", dijo apenas empezó la charla el venadense que asumió su pasión por la Copa desde chico, que reconoció que no se emocionaba con el tenis desde el retiro de Guillermo y volvió a hacerlo el año pasado, con este equipo de Orsanic, que además se consagró campeón por primera vez en la historia. De las emociones, de lo que quiere capitalizar a partir de esto y de lo que significa el apellido Coria sobre sus espaldas habló Fede. Un Mago distinto. "En un momento entendí que la mía era una presión hermosa, la de ser el hermano de alguien tan importante para el tenis mundial. Lo fui tomando como un orgullo", tiró.

¿Ya asimilás la vivencia? ¿Qué significó ser elegido sparring para una Copa Davis?

   En estos días iba a ir a jugar mi primera qualy de un torneo ATP, en Quito. Pero me llamó Orsa (Orsanic, el capitán) y no lo dudé ni un segundo. Apenas corté el teléfono llamé a mi familia para contarle la noticia. Empecé a entrenar con Guido (Pella) un sábado y desde ahí tuve enseñanzas, vi que tengo que mejorar muchísimas cosas en la parte física y tenística. Después aprendí de la entrega de Charly (Belocq, quien jugó tres partidos maratónicos), de la humildad del Yacaré (Leo Mayer), de Guido, quien no venía con confianza y jugó un tenis de primer nivel ante Fabio Fognini (caída en el último punto). Lástima lo de Diego (Schwartzman, se lesionó y no pudo jugar), mi gran amigo en el tenis. Y después... La presencia de Diego Maradona en el vestuario, la visita de Juan Martín Del Potro en la cena oficial. Ojalá esto pueda ser un trampolín para mi carrera. No quería que se pasen estos días, hay un grupo muy lindo y el capitán me dio la posibilidad de conocer a grandes personas. Estoy súper agradecido, dentro de mi carrera esta es una de las emociones más fuertes.

Y encima te tocó la serie posterior a ser campeón, ¿por eso también fue especial?

   Por eso, no había ninguna posibilidad de que diga que no. Me hicieron vivir muy de cerca lo que es la Copa Davis, las arengas del vestuario, la visita de Diego, son cosas que van a quedar por siempre. Todos saltando, abrazándonos, cantando por Argentina, esto dentro del tenis es muy loco, estamos siempre solos, sería lindo que se repita. Siempre hubo buena onda, música y la visita de Juan Martín (Del Potro) dejó muchísimos mensajes, es un líder súper positivo. Estaba embobado escuchándolo, no había tenido la chance de conocerlo antes. Y también rescato que sin estar Juan Martín en la cancha ni Delbonis estuvimos cerca de bajar a Italia que trajo grandes jugadores.

Resaltaste dos veces la implicancia de ver a Maradona, en la cancha se te vio divirtiéndote con él en el medio de los partidos,

¿qué te movilizó?

   Vi documentales, películas sobre él, lo admiro mucho. Me acuerdo cuando él lo llamaba a mi hermano, que tenía mucha onda. El no me conocía, pero yo lo saludaba emocionado y cuando vino al vestuario tras la serie a levantarlo a Pella anímicamente le dijo unas palabras muy lindas. Son momentos que no me voy a olvidar, voy a extrañar mucho esto y espero algún día estar en el lugar de los chicos. Tengo que mejorar muchísimas cosas para estar a la altura.

¿A tu hermano lo pudiste disfrutar jugando Copa Davis?

   Un sola vez que jugó en el Buenos Aires Lawn Tennis contra (el checo) Tomas Berdych, pero no desde la intimidad del vestuario. A esto te lo podés imaginar, pero vivirlo es otra cosa. Hay que vivirlo. Ojalá pueda aprovechar todas estas enseñanzas. Mucho más no puedo decir después de verlo a Charly todo el fin de semana (risas), no me puedo permitir no hacer algo por estar.

¿Tu pasión por la Davis empezó por la presencia del Mago en el equipo?

   Por mi papá. A mi hermano no lo pude disfrutar mucho... Y lo del tenis el año pasado fue muy fuerte. Lo que me pasó con la Copa Davis y con Juan Martín es que volví a tener piel de gallina mirando un partido. Sentía que la gente, que habitualmente desde los balcones me grita los goles en contra de River esta vez gritaba por el tenis, entonces no entendía nada (risas). Fue muy groso. Antes de la serie, en la cena oficial tuve que hacer un discurso (habitualmente se lo piden al sparring), así que les agradecí al cuerpo técnico, a Orsanic y a los jugadores porque hoy se vuelve a hablar de tenis en Argentina, los chicos tienen nuevos ídolos, vamos dejando atrás a La Legión y los clubes empizan a llenarse de nuevo. Eso es muy positivo.

En la época de La Legión se hablaba más de las diferencias personales que de tenis, justamente. ¿El mensaje de Orsanic es clarísimo?

   Sí, me sorprendió la calidad humana de este equipo, la humildad, la buena onda, porque también hubo mensajes de todos los jugadores que no estaban presentes. Yo tuve a mi hermano adentro, pero tampoco sé bien todas las internas que hubo, sí que no había tanta unión. Ellos fueron muy grosos todos, se hace más difícil si tenés todos Messis en el equipo. Ahora hay un hermoso grupo y habrá que lucharla en el repechaje (por caer en primera ronda). Seguro que va a salir bien porque Argentina se merece seguir en el Grupo Mundial.

Alguna vez te costó llevar el apellido... ¿Cuánto pesó llamarte Coria y jugar al tenis? (su hermano, Guillermo, fue Nº 3 del mundo y finalista de Roland Garros, entre otros tantos lauros).

   En su momento me costó mucho. Cuando mi hermano estaba en la cumbre yo tenía 13, 14 años... Me costó mucho en mi vida tenística y personal. Me crié en una ciudad chica (Venado Tuerto) donde la gente muchas veces se confundía. Me va a costar entenderlo. Pero bueno, si acá se discute a Messi me cierra todo. Pero a esa edad me daba mucha bronca. Siempre estaban los "bobos" del colegio que querían que pierda Guille, me hacían sentir que todo lo que pasaba en mi vida era por ser el hermano de, entonces me iban sacando mérito en todo y son cosas que te van marcando la autoestima. En el tenis se esperaba que yo juegue o haga algo parecido a mi hermano y eso era súper complicado. A cualquier parte del mundo a la que iba mi hermano había ganado siendo muy chico, entonces yo jugaba en cancha central, perdía y a mi rival no le hacían la nota sino que me la hacían a mí. Se me hacía muy difícil levantar la cabeza dentro de la cancha, no quería ver que había un poco más de gente ahí que en las otras canchas. Llegó un momento en el que me explotó la cabeza y estuve nueve meses sin jugar. Pero uno va madurando, va creciendo y después entendí que mis colegas tenían otro tipo de presiones, peores. Y entendí también que la que tenía yo era una presión hermosa, la de ser el hermano de alguien tan importante para el tenis mundial. Fui tomando como un orgullo eso de ir a cualquier parte del mundo donde se reconoce a mi hermano.

Hace poco le escribiste en las redes sociales que se extrañaba el último "Diez", acompañando la frase con una foto de su mano y su raqueta. ¿Es fuerte el idilio?

   Bueno, lo que pasa es que todavía hay aeropuertos, ciudades a las que voy en las que hay gente que me dice que se aburre de ver tenis sin mi hermano, o que empezó a jugar tenis por él, le mandan saludos, le agradecen la magia... Ahora son todas cosas positivas. El siempre fue mi ídolo y me costó mucho mirar tenis ya sin él, hasta lo que pasó el año pasado con los Juegos Olímpicos (medalla de plata de Delpo) y la Copa Davis. Volví a tener piel de gallina mirando tenis. Como este fin de semana.

¿Guillermo te ayudó a superar ese peso que sentías?

   Estuve con psicólogo, pero no perduró mucho, tener el apoyo de mamá y papá en todo sentido para dejar y retomar hizo el asunto más fácil. El mensaje que me bajaron es que quieren que sea feliz en todo lo que haga, sea en el tenis o no, Guille casi no se mete. El también quiere que yo disfrute, para que el día de mañana no me arrepienta de nada y para que lo que haga sea al 100%.

¿Alcanzaste ese disfrute?

   Sí, me encuentro maduro. El tenis es muy complicado, especialmente desde lo económico. Se hace muy difícil tener un equipo de trabajo, uno la va remando, a veces toca viajar solo pero es un disfrute. Los tenistas viajamos, tenemos amigos en todas partes del mundo, no hay de qué quejarse. Hacemos lo que nos gusta. Se trata de eso, de disfrutar. No tenemos muchas vidas para saber de qué se trata.

Y a los que ahora leen esta nota y buscan la comparación con El Mago, ¿qué les dirías?

   Que Federico Coria es una bicicleta y Guillermo fue un auto de carrera.


Algunos datos

Federico Coria tiene 24 años, es actualmente el Nº 247 del mundo en el ránking ATP, y tuvo el 246º como su mejor marca. El gran objetivo de este año para él es ubicarse entre los mejores 200 del mundo. Entrena con Hernán Gumy y Alejandro Lombardo.

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