La región
Lunes 31 de Octubre de 2016

"No queremos irnos, queremos casas resistentes"

"No queremos irnos, sólo queremos casas que resistan". En Norcia, una pequeña localidad de Umbría, duramente sacudida por el sismo de este domingo, los habitantes no piensan en abandonar la región, aunque su moral está por los suelos después de tantos terremotos.

"No queremos irnos, sólo queremos casas que resistan". En Norcia, una pequeña localidad de Umbría, duramente sacudida por el sismo de este domingo, los habitantes no piensan en abandonar la región, aunque su moral está por los suelos después de tantos terremotos.

"¿Irnos para ir dónde? Yo nací aquí", explica a la AFP Feliciano Lanzi, un septuagenario que vive en Norcia, situada a pocos kilómetros del epicentro del terremoto.

Su casa sigue en pie pero "es inhabitable", le han dicho los bomberos, que llegaron rápidamente al lugar tras el terremoto de magnitud de 6,5 que golpeó la zona a 07H40 (06H40) de la mañana.

Otras sacudidas, de menos intensidad, se sucedieron durante todo el día.

Aunque no se registró ningún herido grave en Norcia, el patrimonio arquitectónico sí que sufrió graves daños: de la Basílica de San Benito, una joya del siglo XIV, sólo queda la fachada, y la Catedral Santa María Argentea resultó también parcialmente destruida.

Muchos de los cinco mil habitantes de la localidad decidieron irse a casa de familiares o a los centros de acogida instalados en la región después de los sismos del 24 de agosto y del pasado miércoles.

Los otros vecinos, reagrupados por los equipos de emergencia en el exterior de la muralla, esperaban ayer una hipotética autorización para acceder a sus domicilios y poder recuperar algunos efectos personales.

"Déjenme pasar, sólo para llenar una mochila y después salgo rápidamente", pide en vano uno de ellos a un bombero.

A su lado, Carla Pacifica espera también que un socorrista la quiera acompañar hasta su casa.

"Nuestro lugar". "Quisiera tomar dos o tres cosas antes de ir a casa de mi hija que vive en Perugia y que viene a buscarme. Espero poder quedarme unos días, luego veremos", cuenta a la AFP esta señora, de unos 60 años.

Aunque está harta de esta serie de terremotos, no se plantea irse a vivir a otro lugar.

"No queremos irnos, sólo queremos casas que resistan. Vivimos bien aquí", explica. Junto a ella, su marido, Ugo, parece tenerlo menos claro. "Es verdad que preferiríamos quedarnos aquí, pero si esto continúa así tendremos que pensar en una solución", admite.

Alberto Rendina, propietario del bar de la plaza de la basílica, también asegura que quiere quedarse en la localidad con su familia.

"Esta mañana, estábamos todos en casa pero dormíamos cerca de la puerta por si teníamos que salir", advierte. "El suelo se tambaleaba. Me caí de la cama y me corté en la mano con unos trozos de cristal. Pero todo va bien, seguimos vivos, es lo esencial", añade.

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