La ciudad
Lunes 06 de Junio de 2016

"No le tengo miedo a la muerte, sí a una vida sin sentido", le dijo el obispo Pagura a La Capital en su última entrevista

Cerca de cumplir 92 años, el religioso, un incansable luchador por los derechos humanos, repasó su vida en una entrevista con La Capital. "Viví mis primeros años en Rosario en contacto casi inconsciente con el hampa", confesó.

Muchos religiosos lo consideran un profeta, para otros es emblema de esperanza. Con una trayectoria de compromiso y coherencia aún en los momentos más dramáticos de la historia argentina, el obispo metodista Federico Pagura no le escapa a esas miradas porque sabe del peso de sus palabras. Cerca de cumplir 92 años, tiene su hogar en la zona sur de Rosario en la misma casa en la que vivieron y murieron sus padres, en la que compartió una vida y despidió a su esposa. Es un lugar sencillo, como un espejo del hombre que dice que allí esperará el final de sus días. Libros, fotos y recuerdos se cruzan a cada paso. De estatura mediana, pelo blanco y andar pausado, se apasiona cuando expone sus ideas y sonríe de felicidad al hablar de sus tres hijos, cuatro nietos y dos bisnietos. Asegura que no le tiene miedo a la muerte pero sí a una vida inútil y sin sentido, cree que a la droga hay que enfrentarla con medios científicos y espirituales y que el Papa Francisco ayudará a la transformación de la Iglesia Católica.

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