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Sábado 15 de Mayo de 2010

"No hay un chico que recuerde con cariño a un docente chanta"

Antes cuando un profesor entraba a clases todos se paraban para saludar, sin importar si era malo o extraordinario, porque la autoridad se la daba el cargo. Hoy si se es un mal profesor, esa autoridad no está, hay que ganársela". La opinión es del ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, y la ofrece sobre un tema clave como lo es la construcción de la democracia en la escuela.

Antes cuando un profesor entraba a clases todos se paraban para saludar, sin importar si era malo o extraordinario, porque la autoridad se la daba el cargo. Hoy si se es un mal profesor, esa autoridad no está, hay que ganársela". La opinión es del ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, y la ofrece sobre un tema clave como lo es la construcción de la democracia en la escuela.

Justamente Sileoni disertará hoy en el Congreso Internacional Rosario 2010 sobre democracia participativa, que organiza la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales (UNR). Será a las 12.15, en el Centro Cultural Rivadavia (San Martín 1080). Antes dialogó con La Capital , sobre la participación de los estudiantes en la enseñanza y el desafío educativo del Bicentenario.

—¿Cómo se construye una escuela participativa?

—Hay dos planos. Uno es el que apunta a educar para la inclusión, para la identidad nacional, para el trabajo, para que los chicos que salgan del secundario con herramientas para trabajar o seguir estudios superiores. Pero también educamos para la democracia como sistema. Nosotros vivimos mucho tiempo de dictadura, el horror del Proceso, y la verdad es que no está dicho que no se pueda volver a eso. La humanidad no está segura que no pueda repetir tragedias como las que vivimos, de hecho hoy en Europa una alta proporción de chicos son neonazis. A ese error se puede volver.

—¿Y qué puede hacer la escuela para no volver a ese horror?

—La escuela tiene que militar esta idea, porque la democracia no es un bien innato. Es un bien cultural adquirido, entonces hay que trabajar para la democracia como sistema político. Pero además, y volviendo a la pregunta anterior, no se puede hablar de la democracia como sistema político si no la vivimos cotidianamente. Si bien la educación es una relación uno a uno, hay un nosotros que educa, hay mandatos y un clima educativo que hace que una escuela sea democrática o bien otra que no escuche a sus alumnos.

—¿Cómo es una escuela democrática entonces?

—Algunos piensan que es hacer una escuela facilista, demagógica. Nosotros creemos que no, que los chicos deben ser escuchados y que eso no significa ser consentidos en todo lo que proponen. Por eso en la renovación de la escuela secundaria que proponemos hay canales de participación pensados. Estamos de acuerdo con los centros de estudiantes, con los consejos de aula, con los parlamentos juveniles. Hay que saber que todas las veces que nos acercamos a los chicos tenemos con ellos conversaciones profundas. No hay un chico que recuerde con cariño a un docente chanta. Un docente no comprometido te hace zafar un día o dos, pero cuando se lo recuerda está presente el que te exigió, el que te dijo que vos podías y tenía confianza en vos. Eso también es construir democracia. Pensar que todos pueden es otro modo de mirar la escuela. Hay miradas sobre la pobreza que provocan más pobreza, son las que colocan a los chicos de sectores más vulnerables en el lugar de "no van a poder, para qué les vamos a exigir".

—¿Cómo se recupera la autoridad pedagógica hoy tan cuestionada?

—La autoridad de los adultos en general se ha deteriorado. Pero yo le encuentro un aspecto positivo a esto, porque hoy la autoridad ya no la fija el título ni el lugar que se ocupa. Hay una sociedad un poco menos hipócrita. Antes cuando un profesor entraba a clases todos se paraban para saludar. No importaba si era malo o extraordinario. La autoridad se la daba el cargo. Hoy si no se ejerce una autoridad moral, si se es faltador, si se es un mal profesor, si no se acuerda de los nombres de los chicos o si les dice que les va a entregar los exámenes en una semana y lo hace a los 60 días, bueno seguro no le van a dar la autoridad aunque muestre su título.

—La escuela tuvo un papel clave en la construcción de la identidad nacional, ¿en el año del Bicentenario qué escuela necesita la Nación?

—Vamos a cumplir 200 años de patria, la Argentina moderna se hizo hace 100, donde la escuela tuvo una tarea extraordinaria. Pero hoy no se puede construir una patria si no están todos adentro, y esto en el sentido profundo de la palabra. Ya nos hemos dado cuenta que si los derechos no se ejercen no se tienen. Este es un concepto de ciudadanía profunda que construyó el peronismo de mediados del siglo pasado. Entonces, ¿qué puede dar la escuela hoy? Que todos los pibes estén en la escuela y que salgan de ella con capacidades similares. Esa la tarea de la escuela de hoy.
 

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