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Domingo 11 de Octubre de 2015

“No hay futuros catastróficos, habrá climas diferentes”

Matilde Rusticucci es directora del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es asimismo investigadora del Conicet. Toda una autoridad en materia de clima, accedió a una breve entrevista con Más.

Matilde Rusticucci es directora del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es asimismo investigadora del Conicet. Toda una autoridad en materia de clima, accedió a una breve entrevista con Más. Para la científica el futuro climático se presenta complejo pero no catastrófico.
  “Habrá climas diferentes al actual. No es nada que una buena gestión, considerando lo resultados que los científicos podemos otorgar, no pueda evitar”, asegura, al tiempo que considera que todavía “tenemos tiempo para adaptarnos, pero cuanto más pase, más difícil va a ser”.
  Rusticucci no descarta como alternativa futura la llamada “geoingeniería”, una tecnología de intervención a gran escala en el océano y la atmósfera que los ambientalistas rechazan con furia.

  — En 2012 se creó un debate público entre Osvaldo Canziani (IPCC) y el Servicio Meteorológico Nacional. El decía que había una “tropicalización de clima” y el SMN le respondió con datos históricos muy extensos que probarían que no lo hay. ¿Se puede hablar o no de “tropicalización” o es una frase de impacto mediático?
  — Es una frase de impacto mediático. Por definición, el clima tropical tiene temperaturas constantes a lo largo del año, por ejemplo. No es el caso de Argentina; sí aumentaron las temperaturas significativamente.

  — En 2005 usted dijo que había un aumento de las temperaturas mínimas en casi todo el país. ¿Cómo siguió ese proceso en estos 10 años?
  — Siguieron aumentando.

  —Sobre calentamiento global se pone el acento en emisiones de C02 por la quema de hidrocarburos, pero la agricultura también contribuye. Dado que en Rosario estamos en la zona núcleo sojera, ¿puede haber un efecto climático local?
  —La agricultura contribuye mucho, pero no produce efectos locales, ya que una vez emitido el gas de efecto invernadero se mezcla con los otros componentes de la atmósfera y se distribuye a lo largo del globo.

  —Ha habido cambios climáticos locales muy marcados, como en el NEA, donde hoy (Chaco, Santiago del Estero) se cultiva soja y hace 40 años no llovía durante ocho meses. ¿Puede pasar algo igual de drástico en la región pampeana y el Litoral en próximas décadas?

 — Todos los modelos proyectan aumentos de precipitación en el centro este y norte del país, y disminución de precipitación en el oeste (Cuyo). También aumento de frecuencia de eventos extremos  de precipitación y temperatura.

  —¿Cuánto influye en el caso de Rosario la presencia del río Paraná, que trae agua cálida del Norte? Las islas, casi 40 kilómetros de esteros y lagunas, ¿pueden ser la avanzada de esa “tropicalización”?
  
—¡No! A lo sumo, el río modera los cambios bruscos de temperatura.

  —Estamos en pleno El Niño y pronostican un último trimestre de año muy intenso. Se asocia de inmediato Niño a calentamiento global, pero son cosas diferentes. A la vez, si hay más calor en el Pacífico por calentamiento global, habría Niños más frecuentes, ¿o no?

  —El Niño es un evento que ocurre en forma natural, en escalas de tiempo interanuales. Sí, el efecto sobre nuestro país es mucha lluvia y altas temperaturas. Las proyecciones de cambio climático en general tienden a más Niños.

  — Aún el peor escenario (RCP85) del IPCC 2013 no parece proyectar un futuro catastrófico hacia 2100 para nuestra región. Nada que una buena gestión pública y privada no pueda manejar.

 —No hay futuros catastróficos, hay climas en el futuro diferentes del actual, nuevas cantidades de precipitación, más temperatura, más noches cálidas, más días cálidos, más olas de calor, más ocurrencia de inundaciones por sudestadas. No es nada que una buena gestión, considerando los resultados que los científicos podemos otorgar, no pueda evitar. No hay que alarmarse, hay que ver cómo adaptarse a los cambios que vienen, tenemos tiempo para adaptarnos, pero cuanto más pase, más difícil va a ser, más costoso desde todo punto de vista.

 —Por último, su opinión sobre la alternativa que plantea la “geoingeniería”, que es condenada por los ambientalistas, pero hacia mediados de siglo podría ser una tecnología madura... y también de uso ineludible.
  —Totalmente, la geoingeniería propone cientos de posibilidades, pero realmente no está probado que ellas no tengan un impacto peor en el medio ambiente. Si confiamos en que los ingenieros investiguen seriamente y encuentren una respuesta, a lo mejor en el futuro no tan lejano hallan una salida. Yo soy optimista.

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