Ovación
Lunes 04 de Julio de 2016

No es promesa es realidad

Podoroska ganó su primer torneo 25 mil K y se perfila para el US Open.

"Acá está todo el mundo con la bandera de Francia y las cornetas porque se juega la semifinal de la Eurocopa, está lleno de gente. Nosotros esperamos llegar esta noche a Bruselas y poder festejar un poco con una cena rica". Desde una estación de trenes de Lille, en Francia, Nadia Podoroska, como siempre, se toma un ratito para hablar con Ovación. Esta vez, para referirse a un nuevo gran paso en su carrera: la obtención del primer torneo 25 mil K (ITF, símil challenger de caballeros) en Denain, Francia. Es tarde en Europa y en un rato ese tren al que subió apenas unas horas después de celebrar otro título en polvo de ladrillo la depositará en Bélgica, previa escala hacia Alemania, adonde asumirá un nuevo compromiso ITF, aunque esta vez un torneo de 50 mil K.

Seguir llamando a la Rusa Podoroska como "gran promesa del tenis femenino argentino" es redundante. La rosarina de 19 años es una realidad desde hace rato y cuando se reactualice el ránking de la WTA se encontrará rondando el puesto 250 del mundo (hoy, 290º), la mejor posición de su carrera, que la dejará muy cerca de la qualy del abierto de EEUU, torneo que ya jugó como junior pero que sueña asumir en mayores. Muy cerca también de Catalina Pella, hoy posicionada como la mejor argentina (195º).

Ayer, Podoroska se impuso en la final de Denain a la local Ramialison (319º) por 6/3, 5/7 y 6/4 y le puso cierre a una muy buena semana en el Viejo Continente, donde asentó bases en marzo para dar inicio a una exigente gira que tras jugar en Brasil la llevó por Ucrania, España, Marruecos, Túnez, Italia, Hungría, Francia y Alemania. "¡Por fin llegó! Hacía bastante que estaba acá y no se daba. Por lesiones o por mal desempeño me pasaba que no podía agarrar un buen ritmo, salvo en Hungría. Así que estamos (ella y su entrenador Carlos Rampello) recontracontentos", confió Nadia, en medio de un suspiro liberador y de una alegría inocultable.

Y sobre la final de ayer, describió: "Fue un partido muy cambiante. Arranqué jugando muy bien, luego ella se acostumbró a mi juego y cambió. En el tercer set estaba 4-2 abajo y traté de sacarme el resultado de la cabeza, tomé más seguridad y lo pude dar vuelta. Aproveché el momento y con puntos rápidos me llevé el partido".

Cuando terminó el encuentro, Nadia corrió a abrazarse con su entrenador Charly Rampello, que también desde la estación de trenes de Lille pudo dar testimonio del gran momento: "No se puede explicar la alegría que tenemos, la final fue una auténtica final, bien peleada, de muy buen nivel y llena de gente, porque la otra chica era local, estamos muy contentos".

Como ya se dijo, la próxima estación de competencia de la Rusa rosarina será Alemania, en el torneo de Versmold. Desde allí intentará seguir dando pasos clave para el futuro cercano de compromisos más que tentadores, entre ellos el abierto de EEUU. Va bien. En realidad, la Rusa siempre va y va.

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