Ovación
Sábado 04 de Junio de 2016

"No es fácil definir qué haré", admitió el defensor de Central Pablo Alvarez sobre su continuidad

Pablo Alvarez remarcó que está atravesando una "difícil situación personal que excede lo deportivo", y aseguró que no habló con otro club.

Está atravesando una situación muy particular que roza lo complejo. Un delicado tema familiar lo tiene concentrado día y noche junto a su círculo más íntimo. Mientras se tejen conjeturas y elaboran especulaciones sobre su futuro inmediato, Pablo Alvarez decidió salir al cruce con la misma firmeza y claridad que lo hace cuando defiende una camiseta. "Quiero a Central como lo quiere mi familia. Pero hoy el fútbol está en segundo plano. Lo único que sé, es que en estos momentos tengo que estar cerca de mi esposa por obvias razones", le remarcó el defensor en un mano a mano con Ovación. "No es fácil ni sencillo definir qué haré porque hay sensaciones que pesan", remarcó el jugador en clara alusión a que lo sentimental está jugando en su mente un partido con lo racional.

—¿Es cierto que te vas de Central?

EM_DASHLa única verdad que hay en estos momentos es que hay muchos rumores. Sí es real que por un problema personal, que excede lo futbolístico, hace que esté acá (Buenos Aires) porque necesito tomarme un tiempo para ver qué haré. Debo tomar una decisión correcta. Claro que para que sea así debería ir de la mano estar cerca de la familia. Y eso es lo que me complica y me genera muchas cosas en la actualidad. Tengo la cabeza funcionando a mil por otra cosa, que es más importante que el fútbol. Y cuando digo esto, que se entienda que es por un tema familiar, nada más.

—¿Pero más allá de eso, hablaste con alguien de Independiente?

—No, nada que ver. No lo hice con ningún club. Sé que tiraron el nombre de Independiente, pero no es cierto. Me mantengo al margen de todos. Es más, no me interesa hacerlo por ahora porque estoy viviendo otra cosa. Estoy disfrutando y necesito estar cerca de mi esposa e hijos. De llevar e ir a buscar los nenes al colegio. De poder estar y acompañar a mi señora, que a su vez empezó un nuevo tratamiento... hoy disfruto eso. Pero muchos se creen que el hecho de estar acá ya marca que jugaré en Boca, San Lorenzo, Racing o Independiente.

—¿Te pusiste a pensar qué pasará si te vas de Central?

—Sí. Y es algo que me excede. Es algo muy duro. No sé que haré, pero soy consciente de que si me tengo que quedar en Buenos Aires será exclusivamente por un tema familiar. Aprendí a amar a Central. Lo digo desde el corazón. Me enamoré de Central y me dolería mucho si me toca ir. Por eso quiero ver bien qué haré para tomar la determinación más acertada.

—Lo que está claro es que lo deportivo no tiene nada que ver con lo personal.

—No, al contrario. Quiero a Central como lo quiere mi familia. Pero hoy el fútbol está en segundo plano. Lo único que sé es que tengo que estar cerca de ella (esposa).

—¿Tanto querés a Central?

—Ni la gente sabe lo que siento y la tristeza que tengo. Si me tengo que alejar, se me hará muy difícil.

—¿Te pasó de estar en un club y al tener la chance de irte no querer hacerlo?

—Nunca. Debuté en 2003 y estuve en equipos importantes en Europa. Pero el aprecio que tengo por Central, compañeros y gente no lo viví nunca.

—¿Hablaste con la dirigencia?

—Lo hice la semana pasada como también con el Chacho. Cuando decida algo serán los primeros en saberlo.

—¿Esa decisión será la semana que viene?

—Tiene que ser la semana que viene por una cuestión de respeto hacia todos. En el medio hay una pretemporada a la vista y hay que diagramar todo. No puedo ser egoísta. Buscaré lo mejor para todos.

—¿Estás más tranquilo ahora sabiendo que no estás en Arroyo Seco sólo, y tu esposa luchándola sola en Buenos Aires, y además haciéndose cargo de los chicos?

—Sí, desde ese punto de vista me siento mucho mejor. Cuando estoy en el hotel del country o entrenando no digo nada, pero la procesión va por dentro. En cambio, ahora noto que para mi esposa y chicos es una tranquilidad que esté con ellos y compartiendo cosas que por cuestiones lógicas no puedo hacerlo estando en Arroyo. El estar lejos hace mal.

—Lo que te debe hacer bien es que estás acompañando a tu esposa en el nuevo tratamiento.

—Ni hablar. El miércoles empezó uno nuevo y estuve a su lado. Y estoy en todo momento. No es fácil ni sencillo definir qué haré porque hay sensaciones que pesan. Pero deberé decidir por el bien de todos. Es una situación que me genera muchas cosas, pero trataré de buscar lo mejor.

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