Ovación
Domingo 29 de Mayo de 2016

"No di lo que esperaba para ser feliz en Central", admitió el Chelito Delgado a solas con Ovación

Frontal. Autocrítico en todo momento. Mantuvo una marcada postura seria durante el lapso que duró la entrevista. Una versión muy sincera de César Delgado dialogó ayer a solas con Ovación

Frontal. Autocrítico en todo momento. Mantuvo una marcada postura seria durante el lapso que duró la entrevista. Una versión muy sincera de César Delgado dialogó ayer a solas con Ovación. Se hizo cargo de la escasa participación deportiva que tuvo en la reciente temporada. Argumentó que las lesiones constantes fueron el factor clave de su irregularidad. "Hoy en día mi imagen no es linda, sé que no es buena", argumentó el Chelito antes de ofrecer confesiones que rozan lo íntimo. "Necesito reencontrarme conmigo mismo. Y desde todos los aspectos. No es fácil estar 15 años afuera y de repente encontrarte con muchas cosas de nuevo. Al menos para mí. Sinceramente vivo el día a día luchando para estar mejor", acotó. "No hace falta que me digan que no rendí. Ni yo esperaba todo esto. No di lo que esperaba y quería para sentirme feliz. Todo por las lesiones musculares que tuve como nunca en mi carrera", sostuvo para luego afirmar que "lógico que me pongo triste con este presente, ya que no me hace para nada feliz estar lesionado". Encima esta semana el club auriazul fue notificado por un medicamento prohibido que ingirió el delantero en la Copa. "Estoy tranquilo porque lo que tomé estaba asentado en la planilla".

—¿Qué conclusión sacás de tu temporada?

—Lo que siento y se vio reflejada es que fue regular. Me hubiese gustado estar en otro nivel, estar en otra versión. En otra situación en realidad. Lamentablemente no me volví a sentir bien por las lesiones y se notó en los partidos que jugué o entré. No me puedo mentir sabiendo que el equipo necesitaba más de mí por el nivel que había.

—¿Hablaste con los médicos sobre por qué sufriste tantas lesiones en un semestre en el que había mucho en juego?

—Sí, lo hice. También hablé con el cuerpo técnico. La realidad es que las lesiones me impedían estar, no es que había algo con el entrenador o algo parecido. Pero la verdad es que nunca me había pasado de estar tanto tiempo lesionado. No encuentro el motivo de las cosas que me pasaron. Y eso que vivo buscando alternativas para evitarlas. A lo largo de mi carrera me lesioné, pero nunca tan seguido como acá. Es muy difícil saber por qué me lesiono tanto.

—¿Por ahí los años te están pasando factura?

—No sé. Quizá hay algo genético. Entreno para jugar, no para lesionarme. Pero este año me pasó casi de todo. Por suerte el médico y el cuerpo técnico siempre me apoyaron y entendieron.

—El nivel del fútbol argentino y la presión que hay en el club es distinta a otros lugares.

—Puede ser. Sé que acá se prepara y entrena muy distinto a lo que es México o Francia, que son los lugares que conozco. Pero bueno, sé a lo que me exponía cuando decidí volver. Lo que pasó después no estaba en los planes. A la vez también tengo en claro que ya no tengo 23 años y que por ahí no soy ese jugador que muchos conocieron en su momento. El presente es otro en todo aspecto. Por suerte me siento muy fuerte para seguir y superar esta etapa de lesiones.

—¿Eso te bajonea?

—Ni hablar. Muchísimo. Y no es sano para nadie. Todo esto me pone muy mal, triste y tira para abajo mal en todos los aspectos. Me liquida mentalmente.

—¿Y en qué lugar encontrás contención?

—En primer lugar en mi familia y amigos. Luego en el plantel y cuerpo técnico. La verdad es que me siento en deuda conmino mismo más que nada. Siento que no soy el mismo. Soy el primero en reconocerlo. Quiero estar a un buen nivel para dar lo mejor. Para darle a Central lo que merece esencialmente. Sé que estoy en deuda con la gente, con mis compañeros y el cuerpo técnico. No es que me da todo igual. Al contrario, me duele estar pasando por esto. Sólo yo sé por lo que pasé y estoy pasando.

—¿Se te cruzó en algún momento dejar de jugar?

—No, para nada. Me pasan muchas cosas por la cabeza pero no dejar el fútbol. Sí quiero ponerme bien y dar lo que puedo, pero desde adentro de la cancha. Busco y hago mucho para salir de este momento.

—¿Sentís impotencia?

—De todo un poco. Siento que le fallé a mis compañeros, a la gente, al Chacho, que me trajo. No vine para lesionarme o estar mal como ahora. Quería otra cosa. Por eso es que cuando me pasa algo, me tira para atrás mal. Me genera un gran vacío. Es duro para mi estar así sabiendo que el grupo está en un nivel alto.

—¿Te arrepentís de haber vuelto?

—No, para nada. Fue una decisión correcta y estoy orgulloso de haberla tomado en su momento.

—¿Pero qué cosas positivas sacás hasta ahora?

—El hecho de haberme reencontrado con muchas cosas que había perdido. Como volverme a juntar en un vestuario con muchos chicos que hicimos las inferiores y debutamos casi al mismo tiempo. También me junté con los utileros. Sabía a lo que me exponía. A todo lo que genera Central. Obviamente que no me gusta estar en el lugar que estoy. No fui lo que la gente, dirigencia y cuerpo técnico esperaban. Por ese lado me siento mal. Pero me levanto todos los días deseando volver a ese jugador que aún le puede dar cosas al club.

—¿Te levantás pensando en volver a ser el Chelito que marcaba la diferencia?

—No te digo que seré el Chelito de los 23 años por una cuestión lógica. Pero tengo la suficiente motivación y fuerza para encarar el día a día para ser el jugador que quiero ser para estar en el Central protagonista que es hoy.


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