Política
Lunes 20 de Junio de 2016

"No aprobaremos el endeudamiento que ya se sancionó en Diputados"

Armando Traferri, nació el 29 de agosto de 1954 en San Lorenzo. Durante doce años fue intendente de esa ciudad, ubicada a 23 kilómetros de Rosario. En 2015, el justicialista obtuvo en las urnas su tercer mandato como senador provincial.

Armando Traferri, senador por el departamento San Lorenzo, es uno de más experimentados políticos que hoy tiene el PJ en la provincia. Se diría que vivió todos los momentos, e incluso aprendió a adelantarse a algunos. Como cuando en 2013, con algunos de sus pares, abandonaron el kirchnerismo lanzándole las críticas que en la actualidad le formulan desde adentro y afuera del peronismo.

Hay dos cuestiones que desvelan al legislador. Por un lado, no ve que la Casa Gris pueda (por más que quiera) hacer las obras públicas que prometió, y para las que pide endeudarse en el mercado financiero internacional, razón por la cual adelanta que el Senado se opondrá. Su otra preocupación es el avance del narcotráfico.

—¿Hay desconfianza por el endeudamiento de 1.000 millones de dólares que pide el gobierno?

—Sí, porque habíamos hablado siempre de un endeudamiento de alrededor de 500 millones de dólares (unos 7.500 millones de pesos) para este año. Sorprendió que el proyecto haya ingresado por Diputados y con un monto duplicado. No encontramos razón para aprobar esa suma en 2016, cuando ya tenemos 11.000 millones votados en el presupuesto para este año para obra pública y no hay tiempo material para ejecutar semejantes fondos si nos retrotraemos a lo que vienen ejecutando año tras año.

— ¿Cómo vienen ejecutando la obra pública?

—En 2015 se ejecutaron algo así como 3.500 millones de pesos. No vemos el sentido de aprobar semejante monto porque el dinero quedará inmovilizado pagando intereses importantes, porque no serán inferiores al 7,5 por ciento.

—Esa decisión debe tener alguna explicación, aunque sea política.

—No, porque por otro lado la Nación tiene una deuda con la provincia, con fallo de la Corte Suprema, de más de 23.000 millones de pesos más intereses. Por eso es imprudente tomar un crédito en el mercado financiero por 15.000 millones de pesos, como pretende la provincia, y no estamos reclamando la deuda que la Nación tiene con Santa Fe, que también excede largamente lo que se pueda ejecutar este año.

—¿Lo de ustedes puede definirse como un estado de sospecha?

—Sí. Lo que también nos hace sospechar es que, apenas votamos el presupuesto con aumentos, y fue una señal muy clara de acompañamiento por parte del peronismo, hubo algunos senadores del Frente Progresista (FPCyS) que se abstuvieron de votar algunos artículos. Votamos la emergencia de seguridad por un año más y la reforma a la ley de ministerios, que significó la duplicación de carteras. En 2007 eran siete y hoy hay quince. Votamos un endeudamiento por 2.200 millones de pesos que no se utilizó. Frente a todo eso, queremos tomar precauciones. Que cada peso a gastar que aprobemos tenga un proyecto ejecutivo que lo respalde y que esos fondos se gasten en los proyectos que los justifican. Es decir: que vayan a obra pública.

—¿Cómo harán para cerciorarse de que no vayan a otro destino?

—Es la gran discusión: cómo lo implementamos para que esos fondos no se destinen a otra cosa que no sea obra pública. Por eso, planteamos autorizar tres tramos de endeudamiento.

—Entonces, ¿los senadores peronistas, mayoría en ese cuerpo, no aprobarán el endeudamiento que ya sancionó Diputados?

—Tal cual. Planteamos 500 millones de dólares para 2016, que son 7.500 millones de pesos. Junto a los 11.000 millones aprobados en el presupuesto, hay 18.500 millones de pesos para ejecutar en obra pública este año. Si logran ejecutar todo eso, para lo cual hay tiempo material, en 2017 les habilitamos otros 500 millones de dólares. Queremos que las obras se garanticen.

—El ministro de Economía, Gonzalo Saglione, estuvo en el Senado: ¿no logró darles esas garantías?

—Justamente ahí está la discusión. No hay forma material de poder utilizar los 11.000 millones presupuestados, más los 15.000 millones que están pidiendo (1.000 millones de dólares), es decir 26.000 millones de pesos, en el medio año que queda. No sé si quiera si hay empresas para ejecutar las obras.

—¿Para qué creen ustedes que el gobierno quiere tomar semejante deuda?

—Queremos que sea pura y exclusivamente para hacer obras públicas. Y, como senadores, queremos garantizar de que así será.

—¿Por qué no hay tiempo material para ejecutar los fondos que pide el gobierno en menos de los seis meses que le quedan al año?

—Hacer un proyecto ejecutivo, con una consultora, lleva no menos de tres meses. Eso es lo mínimo, porque si la obra es compleja puede demandar hasta un año o más. Luego hay que llamar a licitación. Suponiendo que al primer llamado la respuesta sea satisfactoria, hay que adjudicar la obra y recién entonces hay que ver cuándo la empresa, que puede venir de otra parte del país o del exterior, puede comenzarla efectivamente. Esa es la realidad y lo demás es voluntarismo, que no hace más que ser un autoengaño.

—¿Cómo es la relación con la gestión de Miguel Lifschitz?

—Con la gestión anterior tuvimos un desafío muy importante, que era hacer una oposición constructiva, y lo logramos porque fue una relación política que se basó en el respeto mutuo. A este gobierno le votamos endeudamiento de 2.200 millones y no utilizó ni un sólo peso. Le votamos la emergencia de seguridad, la ley de ministerios y el presupuesto. En fin, lo ayudamos.

—¿Por qué está dejando puntos suspensivos?

—Vemos que es un gobierno que llegó con un 33 por ciento de respaldo, con 1.300 votos de diferencia con el segundo y menos de 20 mil con quien salió tercero. Es decir, una sociedad dividida en tres. Además, hay problemas de convivencia en el frente oficialista y eso se traslada a la relación que tiene el gobernador con algunos departamentos. Pero también hay que ver que recién van seis meses de gestión. Pensamos seguir acompañando, pero nunca dejando de tener el rol de oposición, que tiene que ver con representar a nuestros departamentos. Nosotros no podemos darle un cheque en blanco al gobernador sin tener en cuenta las obras que permanentemente nos reclaman. No estoy conforme para nada. Cada vez los santafesinos estamos menos seguros en la calle, en nuestros comercios y dentro de nuestras casas.

—¿El énfasis en la obra pública que quiere el gobierno no ayudará a la seguridad?

No, algunas obras pueden incidir en algo, mitigar, pero no. La obra pública es otra materia pendiente porque no tenemos ni rutas. Sí nos interesa que los fondos conseguidos se ejecuten en obra pública. También veo con mucha preocupación los tironeos en el FPCyS.

—¿Por qué?

—Los problemas de convivencia que están teniendo le insumen al gobernador más tiempo del que cuenta para ello, aunque creo que se resolverá en el corto plazo.

—¿Cómo cree que se resolverá?

—Las autoridades de la UCR ya dijeron que se irán con Cambiemos, eso es público. No obstante, tenemos esforzarnos en ver cómo corregimos los problemas en seguridad y no seguir justificándonos con que la sociedad esta violenta o son problemas interpersonales. No reconocemos que uno de los grandes problemas que tenemos en la provincia es el avance del narcotráfico y todo lo que ello trae. Hay cocinas de droga instaladas en la provincia. Si arrancamos de un mal diagnóstico, tendremos un mal resultado. Si no hacemos una reforma profunda en la policía, los resultados serán los mismos o peores. No olvidemos que tenemos un jefe policial provincial detenido por su relación con el narcotráfico, y cada semana recaen sospechas sobre algún alto jefe. Cuando quisimos crear una comisión bicameral para ayudar en delitos complejos, Diputados no la trató. En San Lorenzo, por el caso de desaparición Paula Perassi, está en proceso de investigación prácticamente toda la cúpula de la fuerza.

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