Ovación
Domingo 08 de Enero de 2017

No alcanza con ser muchos

Solos no pueden. A los clubes del ascenso no les alcanza con ser muchos. El poder real del fútbol está en manos de los grandes.

Solos no pueden. A los clubes del ascenso no les alcanza con ser muchos. El poder real del fútbol está en manos de los grandes. Ellos son los que interesan a quienes manejan la plata: a la poderosa TV. O alguien imagina hoy un fútbol sin televisados. ¿O fue un éxito para TyC Sports televisar la B Nacional y la Primera B? Si ni rating tienen los partidos de los chicos de la A, por algo el Fútbol para Todos diagramaba para los lunes y por Crónica o DxTV a los recién ascendidos. No es casualidad que los horarios centrales y los canales importantes transmitieran justamente a los grandes. Quién puede imaginarse cuánto podría durar un torneo sin los cruces con Boca, River, Central, Newell's, Independiente, Racing y San Lorenzo. Es cierto que el fútbol de hoy es completamente distinto al de ayer, a ese en el que no existía la televisación, al que se seguía por radio, con los carteles del Alumni para saber los resultados antes de leer el diario del otro día. Hay que saber mirar atrás para que no llegue el pasado a pasar por encima a todos. La AFA tiene más de 100 años, como muchos clubes, pero se fue formando y agrandando con los poderosos. Basta con echar un vistazo a la historia, cuando allá por 1931 se creó el profesionalismo. Cuando los clubes que ya pintaban para grandes le dijeron sí al nuevo fútbol y otros se fueron perdiendo en el camino hasta que dieron el brazo a torcer cuando en 1935 se unificó el fútbol nacional. ¿Y la selección? Aquella subcampeona del Mundial de 1930 en Uruguay no pudo ir por la revancha a Italia 34, porque en la Fifa estaba registrada la asociación amateur. Y esto va más allá de los resultados. Claro, por estos tiempos en la Fifa saben que el ingreso de divisas que tanto importa es una cosa con la Argentina de los poderosos y otra sin ellos. Por eso las medidas de sanción no se tomarán con la misma vara con la que medirían a Turquía, por ejemplo. Por eso, si bien es saludable e importante para los clubes chicos estar juntos en la cruzada por mejoras (que son muy necesarias), no deben alejarse de los grandes que les darán una mano. ¿Con eso alcanza? Obvio que no, porque también los poderosos necesitan de los humildes para jugar juntos, para tener a quienes comprarles jugadores, en quienes descargar protagonistas y con quienes compartir este juego en el que son todos importantes: cada uno ocupando su lugar y juntos tirando para el mismo lado.

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