Central
Jueves 06 de Octubre de 2016

"No aguanté la presión de jugar en Central"

Percy Olivares hizo su estreno con la camiseta de Rosario Central el 19 de agosto de 1995, cuando los canallas igualaron 1 a 1 con Banfield en el Gigante de Arroyito. El gol del equipo conducido por Angel Zof lo hizo el delantero brasileño Alex Rossi.

Antes de pasar revista por un inventario de temas, Percy Olivares se anima al rol de agente turístico para promocionar las bondades de Lima. Entonces se maneja sin filtros con el enviado de Ovación a la hora de las recomendaciones: “Mira, no puedes irte de esta ciudad sin antes conocer el Parque del Amor, ubicado en el distrito Miraflores. Es un paseo entre flores y frases de amor que escribieron los escritores más reconocidos de Perú en una pared ondulante. Realmente es bellísimo. Para que te des una idea es como ir a Rosario y no visitar el Monumento a la Bandera”, explica como buen limeño el ex jugador de la selección peruana. Aunque, en realidad, esta invitación para perderse por las calles de esta ciudad no hace más que hacerlo entrar en situación y encontrar un resquicio para rememorar aquel paso fugaz con la camiseta de Central.

Percy rebobina la cinta de la estadía en Rosario y aprieta stop cuando se le viene a la mente el reiterado reclamo que le hacía el hincha canalla para que pusiera más pierna fuerte. Ahí también se despacha sin aduanas para explicar lo que vivió como si fuera hoy cada vez que jugaba en el Gigante de Arroyito: “En Central aprendí lo que es el rigor de jugar al fútbol de verdad. Ahí sí que te lo hacen sentir. Sé que la gente quería que jugara más fuerte, pero era mi estilo y al final no terminé de adaptarme. Igual, Central ocupa un lugar de privilegio en mi carrera. Y eso que jugué en más de ocho países diferentes, pero siempre digo que en Central aprendí lo que es el rigor para jugar al fútbol. Sentí lo que es la presión de la gente. Realmente en Central me curtí como futbolista y lo tomé como el paso que me faltaba para irme a Europa más preparado”, reconoce ya retirado de la actividad deportiva, pero en plena función laboral relacionada con el fútbol.

—¿Está reconociendo que no aguantaba la presión de jugar en el Gigante?

—Sí, esa es la verdad. Por eso digo que me ayudó mucho para formarme como futbolista. Además, fue un cambio tremendo pasar de la comodidad de Tenerife a un mundo distinto como el de Central.

—Entonces está bien que el hincha de Central lo recuerde como un buen jugador, pero que no le gustaba mucho el roce y era un poco tibio para hacer sentir el rigor de la marca.

—Era mi manera de jugar. Quizás la gente estaba acostumbrada a ver otra clase de laterales. Igual, para mí fue un momento que disfruté mucho en mi carrera. Tengo gratos recuerdos de haber compartido plantel con Petaco Carbonari, el Monito Gordillo o Abbondanzieri. Podría nombrarlos a todos porque sinceramente me trataron de maravillas.

—¿Qué puntaje le pone al nivel futbolístico que mostró en Central?

—No se vio lo mejor de mí. En otros equipos rendí muchísimo más. Cuando le estaba empezando a agarrar la mano ya se me terminaba el préstamo y decidí irme a Europa por conveniencia profesional.

—Una anécdota que recuerde de aquel momento.

—Muchísimas. Una vez me llevé por delante un alambre de púas mientras estábamos corriendo durante una pretemporada con el profesor Horacio Vigna. No sabe cómo se rieron Colusso, Petaco y los muchachos. Ellos se divertían mucho conmigo.

—¿Sigue de cerca lo que pasa ahora con Central?

—Claro, estoy al tanto. Además, lo dirige Coudet. Qué loco lindo es el Chacho. Era uno de los jugadores que más se fastidiaban conmigo. Pero siempre con buena onda. Quién iba a pensar que sería técnico de Central. Siempre fue un jugador muy inteligente, pero no parecía que iba a ser técnico.

—Si bien no jugó, igual puede darse el lujo de contar que salió campeón con Central de la Copa Conmebol en 1995.

—Sí, qué partido que le ganamos a Atlético Mineiro. Yo no lo jugué porque creo que me había lesionado del talón y lo jugó el Patito Graff. Un tremendo lateral. Ya de a poco el profe Zof lo venía metiendo y yo sentía que me estaba sacando el puesto.

—Lo meto en el partido por las eliminatorias, ¿cómo está Perú para recibir a la selección argentina que llega sin Messi?

—Para Perú, el partido no tiene ningún ingrediente de misterio porque sabemos perfectamente cómo juega Argentina, esté o no Messi. Igual, es un rival muy complicado. Acá la historia pasa por lo que hará Perú. Cómo se plantará ante una potencia mundial con la obligación de conseguir un triunfo para que no se nos complique todavía más la clasificación.

—¿Para usted, un empate no es un buen resultado?

—Y... no. Perú no puede pender siempre de un hilo en las eliminatorias. Hace tiempo que no clasificamos a un Mundial y creo que ahora tenemos equipo para hacerlo. También somos conscientes de que casi nunca pudimos ganarle a Argentina en Lima. Ojalá que el partido de mañana (hoy) sea la excepción. El hincha está entusiasmado y entiende que una victoria servirá de envión para afrontar lo que viene.

—¿Es una ventaja para Perú que no esté Messi?

—No voy a descubrir que con Messi Argentina se potencia mucho más. Pero tampoco a Perú le tiene que cambiar tanto esto. En el hincha peruano causó un efecto positivo que no juegue el mejor jugador del mundo porque cree que la selección tendrá más chances de lograr un triunfo. En cambio, para la promoción del partido aquí en Lima no es bueno que no esté Messi porque la gente siempre quiere ver a esa clase de jugadores.

—¿Perú se animará a atacar a Argentina?

—No creo que lo haga alegremente sin tener en cuenta de que Argentina te puede hacer daño con los jugadores que forman la ofensiva. Imagino que el profe Gareca tiene en la cabeza un partido en el que Perú sea el que proponga porque es el local y necesita los puntos, pero sin descuidarse atrás. No nos olvidemos de que para Argentina juegan Di María, Agüero, Higuaín y otros futbolistas de gran nivel en el fútbol europeo. Por eso no creo que Perú salga a buscar el partido a lo loco.

—¿Le gusta el trabajo que está realizando Gareca al frente de Perú?

—La llegada de Gareca le dio seriedad al proceso de la selección peruana, pero no puede cambiar las cosas que se hicieron mal de un día para el otro. Además, soy un convencido de que Perú ya no tiene tantos jugadores con talento como sí había en otras décadas. Por eso es lógico que influya en el rendimiento de la selección porque no hay tanto para elegir. Gareca hace lo que puede. Tiene a favor que la gente aún banca este ciclo, pero deberá encontrar rápidamente algunos buenos resultados para acercar al equipo a los puestos de clasificación para el Mundial.

—¿La aceptación que tiene el hincha peruano por el trabajo de Gareca es total o está dividida?

—Por el momento aprueba que esté al frente de la selección. Lo que pasa es que el hincha mira los resultados y para tenerlos se necesita tiempo y no sé si el profesor Gareca lo tendrá si no consigue buenos resultados en los partidos que quedan este año por las eliminatorias. En Perú le valoran el profesionalismo y la dedicación, pero todo eso debe estar acompañado por victorias, sobre todo cuando juega de local.

—¿Qué opinión tiene sobre Bauza como técnico de la selección argentina?

—A Bauza lo conozco desde mi paso en Central. El Patón era una especie de asistente del profesor Zof y ya se lo veía con una gran capacidad. Por eso no me sorprende que haya llegado a ser el entrenador de la selección argentina. Le deseo mucha suerte, obviamente menos contra Perú (risas).

—¿Lo ve capacitado para manejar a un grupo de jugadores estrellas como el que integra la selección argentina?

—Está claro que no es lo mismo dirigir a un equipo que a una selección. Bauza tiene mucha experiencia en conducir equipos, pero es una persona con olfato y muy inteligente para saber si existe algún problema de convivencia o algo parecido.

—¿Llegó a entablar una relación con él cuando estaban en Central?

—No, más o menos. En ese momento, Bauza era una de las fuentes de consulta permanentes que tenía el profesor Angel Zof. También tenían mucha participación el Negro Palma y el Polillita Da Silva. Si bien la última palabra siempre la tenía Zof, ellos lo ayudaban porque conocían mucho el club y eran muy importantes para los que venían de afuera, como era el caso mío.

—¿Pudo conocerlo más cuando dirigió Sporting Cristal, donde usted también jugó?

—No, tampoco. Sabía que Bauza dirigía a Sporting porque estoy muy identificado con el club, pero cuando él estuvo yo ya jugaba en el exterior. Por eso no llegué a forjar una relación de amistad, sólo es de respeto profesional.

—¿El hincha de Sporting de Cristal tiene un buen recuerdo del paso de Bauza por el club?

—Sinceramente Bauza no está entre los entrenadores más reconocidos por la gente de Sporting. Estuvo apenas un año y salió campeón, pero en Sporting es muy común obtener campeonatos porque habitualmente compra a los mejores jugadores del país. Tampoco es que le fue mal, pero hizo lo que se espera de un técnico cuando viene a Sporting. Tampoco es que llegó para salvarlo del descenso o para sacar al equipo de una situación complicada.

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