Clásico Copa Santa Fe
Lunes 01 de Agosto de 2016

Newell's se quedó con la alegría del clásico en los penales y fue fiesta de graduación de los chicos leprosos

Los chicos de la reserva campeona festejaron a lo grande. Newell's eliminó a Central y está en semifinales de la Copa Santa Fe.

Festejó la Lepra. Esta vez la alegría cambió de vereda, aunque haya sido tras un 0 a 0 amarrete (idéntico al de la ida), con jugadores de reserva y mediante disparos desde el punto del penal. Los pibes rojinegros, en el mismísimo Gigante de Arroyito, consiguieron eliminar al clásico rival y así avanzar a las semifinales de la Copa Santa Fe. Está claro que esta competencia no está entre las prioridades de Newell's ni Central y así lo dejaron expuesto tanto Diego Osella como Eduardo Coudet, que miraron estos cruces apenas de reojo y sin darle pista a ninguno de los jugadores que piensan incluir en el inicio de lo que se anuncia como la superliga. Entonces los juveniles se hicieron cargo de la situación y ambos equipos lo disputaron con pasión, enjundia, compromiso y el nerviosismo lógico que provoca este derby para el humor de los rosarinos. La suerte se selló desde los doce pasos y allí los de Juan Pablo Vojvoda estuvieron impecables, infalibles, con cinco conversiones que les permitieron desatar el festejo emocionante en suelo adversario. Fue un alivio para el mundo Newell's luego de tantas pálidas ante el eterno rival.

El partido de ida, sin vuelo futbolístico, había dejado abierta la serie. Y lo que desde el juego entregaron ayer ambos equipos en Arroyito fue también demasiado flojo. En líneas generales y sin distinción de camisetas hubo muchos nervios para manejar la pelota, además la actuación de ambas defensas neutralizó a las delanteras y lo que más atentó contra el armado de un encuentro vistoso fue que ningún futbolista se animó a poner la pelota abajo de la suela para hacer jugar a sus compañeros. Es cierto que no se les puede caer a los pibes por el discreto partido que armaron, ya que cuando juegan los actores principales tampoco el clásico es un derroche extraordinario de fútbol.

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En medio de rendimientos opacos fue más que interesante el aporte del lateral rojinegro Milton Valenzuela, con enorme criterio para proyectarse y generar riesgo.

El resto entregó muy poquito de fútbol y con el paso de los minutos el empate comenzó a ser el mal menor a la espera de los penales.

Con los arcos blindados, la incertidumbre por el resultado se trasladó a los disparos desde el punto penal. Todos venían acertándole a la red hasta que llegó el cuarto remate de los canallas y allí el pibe Malcon Pilone le entró a la pelota muy abajo y abolló el travesaño. La serie le quedó servida a Mauricio Tevez, que embocó el arco, hizo seguramente el gol más importante en lo que va de su naciente carrera, pero lamentablemente se excedió en el festejo con un gesto hacia la tribuna que jamás puede partir desde adentro de la cancha, cuando precisamente el mensaje de los protagonistas debe ser pacificador y lejano a toda incitación a la violencia. El Apachito se equivocó feo, cometió un pecado de juventud y lo más conveniente será que pida disculpas.

Desde el color, el Gigante lució impecable. Con las tres tribunas habilitadas colmadas, demostrando que más allá del clásico el hincha está ávido de ver fútbol por el impresentable calendario argentino en el que la pelota está más quieta que en movimiento. Por ello, más allá de que había jugadores de reserva, el marco estuvo a la altura de lo que es el partido más importante de la ciudad. Ahora los rojinegros tendrán que verse las caras en la semifinal con Sportivo Las Parejas, en un único partido a disputarse en el Coloso, en principio en septiembre en la fecha Fifa.

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Pasaron los clásicos de la Copa Santa Fe, con todo el tole tole de lo que fueron los problemas entre los barras leprosos en la ida en el Coloso, con las marchas y contramarchas por la cancelación esta semana del último banderazo, pero con el dato auspicioso de que al menos pudieron completarse los dos partidos, que hubo un ganador que celebró y un perdedor que ayer se fue con la frente alta ante el aplauso de todo el Gigante.

Newell's lleva doce partidos sin vencer a Central, pero ayer consiguió un desahogo desde los doce pasos. Los pibes leprosos, con esfuerzo, obtuvieron un certificado de confianza en el derby.


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