Newell's
Lunes 21 de Noviembre de 2016

Newell's se iluminó en una noche a puro fútbol

La Lepra tuvo una gran actuación y vapuleó a River, a pesar de la escueta victoria 1 a 0. Formica llevó las riendas, el equipo fue al frente y Scocco no falló de penal. Sigue a cinco del líder Estudiantes y ahora va por más

La Lepra tuvo una gran actuación y vapuleó a River, a pesar de la escueta victoria 1 a 0. Formica llevó las riendas, el equipo fue al frente y Scocco no falló de penal. Sigue a cinco del líder Estudiantes y ahora va por más

Newell's le dio una paliza futbolística a River. Lo superó en juego, osadía, determinación, concentración y disciplina táctica. El equipo de Diego Osella armó un partidazo ante el millonario y lo redujo a la mínima expresión. Del minuto uno al noventa las riendas del trámite estuvieron en manos leprosas y más precisamente en el cada vez más iluminado Mauro Formica, que se devoró la cancha con gambetas frenéticas, pases precisos, un despliegue conmovedor y lujos que levantaron al público una y otra vez. Pero lo más positivo de Newell's fue el rendimiento parejo de toda la tropa. Fue un equipo impecable atrás, prolijo en el medio y filoso arriba, ya que el triunfo 1 a 0 quedó escuálido en el marco de la notable supremacía rojinegra. Además reapareció Ignacio Scocco y volvió a ser la pesadilla millonaria con el gol que anotó de penal en el complemento. La Lepra jugó por lejos el mejor partido del ciclo Osella y ratificó con creces que ser escolta con 21 puntos, a cinco unidades del líder Estudiantes, no es un traje que pidió prestado ni le cayó del cielo. Supo borrar de la cancha a River y a esta altura se puede decir que es una de las revelaciones en este segundo semestre de 2016.

Ni bien Silvio Trucco decretó el final hubo una catarata de aplausos surgidos desde los cuatro costados que premiaron la gran producción futbolística del equipo. Y dentro del rectángulo la cara de felicidad de Osella y sus muchachos lo decía todo. La faena se cumplió a la perfección, con Newell's siempre tomando de la solapa a River y generando peligro de manera permanente frente al destacado arquero Augusto Batalla, que la única pelota que no pudo sacar fue el cañonazo de Nacho Scocco desde los doce pasos. Por eso hubo fiesta grande en la noche del Coloso.

En el primer tiempo Newell's fue una tromba de fútbol. El equipo de Osella pasó por arriba a River, minimizó hasta el ridículo a los de Marcelo Gallardo y debió irse al descanso con un par de goles en el bolsillo. Pero la Lepra falló en la última puntada y además chocó con los reflejos inconmensurables de Augusto Batalla.

En esa etapa, de la mano de un Formica recargado los rojinegros generaron media docena de situaciones netas de gol en el área millonaria. El Gato arrancó jugando desde la derecha y a partir de diagonales filosas se hizo un picnic con los rivales, los gambeteó cuando quiso y hasta estuvo dos veces cara a cara con Batalla en situación de gol, una que se la tapó abajo el arquero, y la otra que pasó apenas afuera del palo derecho, después de que el rudimentario Mina se lo llevara puesto en una jugada que pareció claro penal.

También estuvieron cerca de marcar Nacho, Maxi y hasta hubo un par de cabezazos de Formiliano. Pero Newell's no pudo establecer la diferencia que mereció ampliamente y River quedó de pie para encarar el complemento. Esto le puso suspenso a la noche.

En la reanudación el libreto no se modificó y Newell's siguió siendo una fiera hambrienta en busca de la victoria. De entrada Maxi pidió penal ante una supuesta mano de Mayada que nunca se vio y Truco compró sin dudar. Desde los doce pasos Nacho hundió la pelota en el medio del arco.

Después casi estira la cuenta Maxi con una volea que tapó Batalla y rebotó en el travesaño. Newell's debió arremangarse y se tiró unos metros atrás para quitarle espacios a un D'Alessandro que igualmente siempre estuvo preso de Prediger y Sills. En esos minutos finales emergió más que nunca el corazón leproso para bancar un resultado que elaboró con absoluta justicia.

Los hinchas se fueron repletos de felicidad tras la victoria y ahora sí sintieron que pelear arriba no es obra de la casualidad. Hay motivos para ilusionarse con seguir prendido, siempre sin tirar manteca al techo ni mucho menos. Es que el nivel de los jugadores se potenció muchísimo y el equipo indudablemente se liberó tras la última victoria en el clásico. Bien por Newell's.

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