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Lunes 03 de Noviembre de 2014

Newell’s, sin lugar a discursos jugadoristas

Aún no se sabe qué suerte correrá el ciclo de Gustavo Raggio en Newell’s, pero de lo que sí hay plena seguridad es que hasta el momento el banco rojinegro le quedó grande.

Aún no se sabe qué suerte correrá el ciclo de Gustavo Raggio en Newell’s, pero de lo que sí hay plena seguridad es que hasta el momento el banco rojinegro le quedó grande. Carozo se calzó un traje al que se le ven remiendos por todos lados. Le pasa esto porque dejó que el virus de la duda se entrometiera en sus decisiones. No delegó la conducción del vestuario, pero hay indicios de que negoció la manera en la que el equipo debía jugar algunos partidos sin estar convencido. Y este tipo de concesiones siempre se cobran alguna víctima.

El que conduce siempre debe mandar. Es imposible armar un equipo con vena competitiva sin unidad de mando. El arte del DT está en el convencimiento de su mensaje. Nunca se deben contemplar sugerencias en los planteos. Mucho menos quedar prisionero de discursos jugadoristas. Los equipos siempre deben jugar como quieren sus entrenadores y no como pretenden sus jugadores. Y existen señales de que en Newell’s pasa esto. Por eso la sensación es que ya es tarde para cambiarle el chip a un plantel que casi nunca defendió a su técnico adentro de la cancha.

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