Cambiemos
Sábado 07 de Enero de 2017

Néstor, Cristina y ahora Mauricio

Los resultados de los JJOO marcaron un crecimiento que se inició con los Kirchner y la creación del Enard. A Macri le toca continuarlo

En el 2016 Argentina vivió un año soñado en cuanto a resultados deportivos. Fue la temporada de las tres medallas de oro olímpicas y una de plata, de la obtención del Mundial de futsal y de la bendita Copa Davis, además de la instalación definitiva del rugby en la elite de la elite, con Los Pumas y la franquicia Jaguares. Pero sobretodo fue una grata noticia la actuación de la delegación nacional (récord) en los Juegos de Río de Janeiro. La muestra fehaciente de que con apoyo, los atletas pueden conseguir mejores resultados. En el alto rendimiento (el ojo especialmente en aquellos que son amateurs) es vital poder poner sólo la cabeza (y el cuerpo) en la preparación. Y los que lo hicieron, rindieron frutos. Fueron, en realidad, el resultado de los últimos años en los que se aplicó eso que muchos fácilmente catalogan como "política deportiva", aunque la política deportiva implique mucho más que una beca. El gran desafío, para éste y para los años venideros será sostener el crecimiento, no recortalo, como se especuló. Y no volver a foja cero.

En los Juegos Olímpicos que precedieron a Río, los de Londres 2012, Argentina sólo sumó una medalla de oro, la del correntino Sebastián Crismanich en taekwondo y la actuación general no fue grandilocuente. No faltaron los que reclamaron por más podios dorados, como si se consiguieran con sólo desearlos. Los más acérrimos críticos del sillón incluso llegaron a cuestionar cómo era posible que teniendo becas, los deportistas no hubiesen ganado más medallas. La respuesta del entonces y actual presidente del Comité Olímpico Argentino fue tajante: "Esperamos que en Río Argentina esté en el lugar donde alguna vez estuvo, que lleguen los resultados". Las medallas (y los diplomas, otro aspecto sobresaliente en Brasil) no se iban a ver de inmediato. Necesitaban de un tiempo prudencial de espera, de desarrollo. Entonces, vale la pena no ser ingratos y destacar que lo que se vio en los últimos Juegos tuvo mucho que ver el apoyo que le dieron al deporte Néstor y Cristina Kircher.

Néstor fue el primero en hablar de una "reparación" para con los deportistas argentinos, de una "deuda" de años. El comenzó con la idea y ella la siguió en su primera presidencia. En 2009 se concretó finalmente el anhelo de apoyarlos, cuando se sancionó la Ley 26.573 en el Congreso Nacional, la Ley Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), la creación de un organismo de adhesión a los atletas por medio de becas, materiales, infraestructura y viajes producto del impuesto del 1 por ciento aplicado a las empresas de telefonía celular. Al mismo tiempo se creó la Secretaría de Deportes de la Nación. Ambos le posibilitaron a los atletas tener una remuneración mensual de acuerdo a su mérito deportivo. Básicamente, dedicarse plenamente a entrenar.

Hace poco, a la vuelta de Río, el Enard y la Secretaría, ya bajo la supervisión de Cambiemos, revisó los méritos, recortó becas, reasignó algunas y como siempre, surgieron reclamos. Sin embargo, lo que se hace imperioso es que los organismos competentes no corten el apoyo. El deporte argentino ya supo andar por los fondos, no sería lo ideal volver a merodearlos, tirar abajo lo construido, sea poco o sea mucho.

Río marcó un quiebre y dio muestras de que el apoyo a los deportistas es fundamental, especialmente a los de alto rendimiento. Néstor y Cristina iniciaron el camino y en parte, estas medallas le corresponden, aunque no estén en la foto de turno. El actual presidente Mauricio Macri ahora tiene en sus manos, si quiere, la fuerza para empujar el despegue. Sino, de Tokio 2020 no se podrá pedir mucho.

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