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Sábado 19 de Septiembre de 2015

Naturaleza de Sauce Viejo

Muchas veces nos encontramos frente a objetos, personas o lugares que nos hacen ver la vida de otra manera.

Muchas veces nos encontramos frente a objetos, personas o lugares que nos hacen ver la vida de otra manera. Y uno piensa, como docente, cuántas actividades podríamos llevar a cabo fuera del aula que nos enseñen tanto o más que una actividad áulica o la lectura de un libro.

Vivimos en una zona de la provincia en la que el río corre por nuestras venas. Lo tenemos ahí, observándonos, inquieto y silencioso, pero que nos dice tantas cosas si lo aprendemos escuchar. Soy nacido en la ciudad de Santa Fe y he estado en varios de nuestros ríos pescando, acampando, observando, sintiendo? Y hace apenas un par de semanas tuve la oportunidad de internarme en ese remolino de riachos que rodean tantas islas en la cuenca del río Coronda. No hay cámara fotográfica que pueda retratar un paisaje tan bello. Solo nuestros ojos son capaces.

En las primeras horas del amanecer, al mediodía, la siesta o en ese momento tan especial y misterioso que es el atardecer. Uno, allí, tan lejos del cemento, de los edificios, del trajín diario, de la locura colectiva, encuentra lo que es la verdadera paz. Sonidos totalmente desconocidos —ese silencio ruidoso de la isla—, colores extraordinarios, aromas penetrantes, deleitan nuestros sentidos y nos colocan en esa situación de contemplación extrema —tan lejana de nuestra rutina diaria— que nos acerca a la divinidad, sea cual fuere. Hablo de Sauce Viejo, localidad situada a 20 kilómetros al sur de la ciudad de Santa Fe y a 150 al norte de Rosario, donde el río Coronda invita a disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor. Pero podría estar hablando del río Paraná, del Carcarañá, del Salado, del Arroyo Leyes o de cualquiera de los tantos ríos que recorren nuestra provincia, donde podemos encontrar ese paisaje de ensueños que tantos escritores inmortalizaron en sus poemas.

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