Copa América
Domingo 22 de Mayo de 2016

Nahuel Guzmán, un arquero de toda la cancha que jugará la Copa América con Agrentina

Nahuel Guzmán pasó unas horas en Rosario antes de sumarse a la selección que jugará la Copa América

—¿Nombre?"

—"Nahuel Guzmán".

—¿Puesto?"

—"Arquero o 6".

—Mirada fija y ceño fruncido del reclutador de Newell's como tratando de entender. ¿Arquero o 6? ¿Y este de dónde salió?"

—"No, no, arquero, arquero".

Para quienes no la conozcan, así comenzó la historia de amor entre Nahuel Guzmán y Newell's, el arquero que jugaba de 6 en Mercadito (Social Lux), pero entrenaba con el buzo de Nacho González.

"Jugaba con vincha, pelo largo, era bastante rústico y ponía cara de malo", recuerda sonriente el Patón en su corta visita por Rosario antes de sumarse a la selección de Gerardo Martino que buscará ganar la Copa América Centenario en Estados Unidos.

Hoy, el arquero fetiche del Tata, que no puede ser titular en la selección porque Sergio Romero no le deja ni el más mínimo resquicio, ni a él, ni al DT, es un futbolista consagrado que vive y vivirá por siempre del fútbol, pero que construyó su actualidad en base a un gran esfuerzo y convicciones que son el sostén de su presente. Por eso, aunque quizás se lea repetido, no está mal recorrer su carrera antes de meterse de lleno en una charla que involucrará a Newell's, a su particular estilo de atajar, a la selección y también, obviamente, a la política. En definitiva, no está de más rememorar de dónde viene, para saber, o recordar, quién es.

"La verdad es que de chico atajar nunca fue un objetivo, sí un sueño o un deseo. Lo que pasa es que se fueron dando determinadas situaciones y acá estamos. Creo que uno de los motivos fundamentales fue el hecho de que en Mercadito no me hayan puesto de arquero. Porque eso me llevó a probarme en Newell's. A mí me gustaba atajar, pero nunca había atajado en mi vida. Yo iba a Social Lux vestido de arquero y el técnico me ponía de 6", recuerda el Patón, que siempre fue un arquero jugador. Una especie, sin comparar, sólo como referencia, de Hugo Gatti del siglo XXI.

"Vi videos de él. Eran otros tiempos, otro fútbol, ahora los errores se perdonan mucho menos", le surge como primera reflexión.

"Siempre jugué así. Me gusta arriesgar, salir del área. Mirá en el segundo o tercer partido que jugué en novena, en cancha de Quilmes, salí a cortar un pelotazo largo, íbamos 1 a 1, y terminé casi en la mitad de la cancha metiéndole un pase al wing que picó largo. Ya de chiquito tenía esa costumbre. Siempre digo que el área grande es como que limita al arquero y yo nunca sentí ese freno. Claro que es muy importante que también atajes, obviamente". Guzmán llegó de México el jueves a la noche, hizo una parada en Campana para saludar a su amigo Laucha (Lautaro) Formica y de paso mirar el segundo tiempo del partido entre Atlético Nacional y Central y llegó a Rosario en las primeras horas del viernes. Desde entonces no para. Quiere gastar cada segundo al lado de quienes están lejos de él durante casi todo el año. Sabe que el tiempo es muy poco porque mañana ya deberá ponerse a las órdenes del Tata en el predio de Ezeiza.

A propósito, es tiempo de dejar de escribir sobre recuerdos e insertarse en la realidad: la Copa América Centenario. Es suficiente mencionarla para que el Patón se ataje porque sabe lo que sigue. "Yo no sé si soy resultadista, pero me gusta ganar a todo". Y ahora sí, la referencia del millón.

—Es brava la Copa América que viene eh. No juega Neymar para Brasil, Chile no es local y no hay preocupación sobre las presiones que ejercerá el local, ¿Argentina es candidata excluyente?

—Históricamente Argentina ha tenido la obligación de salir campeona, hasta cuando no tenía equipo.

—Pero este plantel encima lo tiene a Messi, que es el mejor.

—No sólo lo tiene a Leo sino que tiene un plantel bárbaro. Es una generación que se merece consagrar con un título toda su jerarquía después de haber sido subcampeona del mundo en Brasil y de América en Chile. Todos somos conscientes de las exigencias, de la responsabilidad y de las presiones que genera hoy ser parte de la selección argentina. El objetivo es el campeonato. Hay un camino, hay una forma, hay una idea, pero el objetivo es el campeonato. Las presiones que se generan son más que nada externas: de la gente, del periodismo, que pareciera como que discute o critica bien o mal cada cosa. Si hay algo que aprendí y valoro mucho desde que formo parte de este grupo es que ninguno de los que viene a la selección lo hace por dinero. Creo que los mueve sólo el deseo de conquistar algo con la selección argentina. Es increíble, son pibes que ganaron cosas en todos lados y no pueden hacerlo con la selección. Es como que te duele en el corazón. Es injusto, es parte del fútbol, pero es injusto. Y este es un buen momento. La idea sería no hacernos eco de todo lo que viene de afuera, de la presión. Sí tendremos que asimilar y aceptar el tema de la exigencia del favoritismo que hoy tiene esta selección porque se lo ganó. Ojalá se pueda dar y sea de la manera en que la Argentina quiere, con el estilo que el técnico pide. A todos nos gusta jugar lindo, a todos nos gusta ganar, pero cuando hay que meter también se vio una selección a la altura de las circunstancias, como sucedió en Paraguay después de perder con Ecuador en casa en el arranque de las eliminatorias.

—¿Te pondrá el Tata o no hay forma de moverlo a Chiquito (Sergio Romero)?

—Noooo, Chiqui está inamovible (risas), le están por hacer una estatua en el predio de la AFA. Se lo ganó. La realidad es que cuando Sergio se pone la camiseta de la selección, cumple. Y contra eso no hay mucho para hacer más que trabajar y meter presión justamente desde ese lugar. No es casualidad que sea el arquero con más presencias, que haya jugado los mundiales que jugó.

—¿No es casualidad que el técnico no pueda poner a su arquero favorito?

—No sé si favorito, porque después parece que uno está en la selección sólo porque el entrenador es Martino.

—Acordemos entonces en que no puede poner el estilo de arquero que a él le gusta.

—La realidad es que la selección no tiene margen de error, no creo que el técnico tenga excusas para hacer un cambio de arquero, o para sacar a jugadores como Masche, Di María... No hay motivos.

—El Tata tiene que administrar riqueza, que en el fútbol a veces es más complejo que distribuir pobreza.

—Sí, y además todo genera una crítica. No se sabe nada de la selección hasta que nos concentramos en el predio. Desde ese momento tenés 24 horas hablando de la selección en los programas de deportes y hasta en los de chimentos. La exposición es enorme. Hay que estar preparado para eso.

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