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Sábado 12 de Mayo de 2012

Nació sorda, venció el silencio y ahora enseña lenguas de señas

Un testimonio que cobra importancia ante la sanción de la ley provincial que reconoce esta lengua. Cómo impactará en educación.

Cuando Mónica nació descubrieron que era sorda. El empeño de su familia por darle una vida con bienestar cambió el destino de esta mujer que no sólo terminó la escuela primaria, secundaria y hoy se fascina con enseñar la lengua de señas a los oyentes, sino que además formó una familia y en poco tiempo será abuela. Su testimonio cobra particular relevancia cuando hace pocos días se conoció que la provincia de Santa Fe aprobó la ley por la que se reconoce a la Lengua de Señas Argentinas (LSA), y se obliga a garantizarla en todos los espacios de la vida pública. Desde el Ministerio de Educación afirman que la medida "abre un campo de perspectiva próspero".

Mónica Lucrecia Rossi de Bruno —su nombre completo— nació cuando la "integración educativa" de personas con diferentes capacidades apenas si asomaba en algún debate todavía muy académico, la lengua oral era la única posibilidad de comunicarse y aprender que tenían los sordos, y terminar la escuela, sencillamente un verdadero desafío.

Para sortear esos obstáculos, el brazo fuerte en su vida fue y es su mamá Lucía. "Desde los 4 a los 9 años estuve en un colegio en Buenos Aires. Después hice un año en la escuela 2013 para sordos, me pasé a la escuela primaria del Colegio Verbo Encarnado y la secundaria la terminé en la Técnica Gregoria Matorras", recuerda Mónica sobre su paso por la escuela. Pero lo que se encarga de aclarar muy bien es que "paralelamente tenía clases particulares con una fonoaudióloga que me asistía en todas las materias". De esa manera pudo graduarse.

"En aquel momento no había debate por la inclusión como hay ahora ni tampoco el trabajo de las integradoras, la manera para pasar era con clases particulares y contar con la ayuda de la familia", dice para subrayar que, más allá de que aún falte hacer más, se ha avanzado mucho en materia de integración y de reconocimiento de la lengua de señas como la natural de las personas sordas.

Cuando estaba en la escuela tenía materias de su preferencia y otras no tanto. "No me gustaba para nada la historia, era muy dura para eso, en cambio sí estaban en mis preferencias anatomía e inglés". Y aquí hace una pequeña digresión para confesar que en su predilección por la lengua extranjera mucho tuvo que ver la influencia de su mamá, que es profesora de inglés.

Hace varios años Mónica conoció a Hugo, también sordo, se casaron y tuvieron a Pablo. En poco tiempo será abuela de una nena. Pero gran parte de su vida la dedica a difundir desde hace un buen tiempo la lengua de señas. En eso trabaja enseñando en el Círculo de Sordos (Catamarca 2765, ver aparte). Sin dudarlo, con una sonrisa y una mirada más que convincente dice: "Me encanta dar clases"; al tiempo que sus compañeros de tareas, que la rodean y siguen de cerca la conversación, asienten.

Sobre la ley. El testimonio que ofrece Mónica es clave cuando se conoce que a principio de este mes se promulgó la ley provincial que reconoce a la Lengua de Señas Argentinas (LSA). Según se difundió oficialmente, se establece a esta lengua como "el idioma hablado por la comunidad sorda e hipoacúsica, y de introducción de la misma en los medios audiovisuales de comunicación".

Con la firma del gobernador Antonio Bonfatti, la provincia promulgó la ley Nº 13.258, de reconocimiento de la LSA. A través de ella, el "Estado provincial deberá garantizar a las personas con discapacidades sensoauditivas los derechos a: usar la LSA tanto en la esferas de la vida privada como pública; relacionarse y asociarse con otros miembros de su comunidad lingüística; mantener y desarrollar la propia cultura; y codificar, estandarizar, preservar, y promover su sistema lingüístico sin interferencias de otras lenguas, incluido el castellano".

También se deberá "asegurar la promoción de tareas de capacitación, formación e investigación de esta lengua; la organización y gestión de los recursos necesarios con el fin de asegurar su uso en todas las funciones sociales; la inclusión de intérpretes de la Lengua de Señas en diferentes contextos de la esfera del Estado Provincial; y promover la instalación en dependencias oficiales de jurisdicción provincial de dispositivos de ayuda educativa y visual".

Y algo importante para el ámbito educativo de esta ley es la promoción de las "acciones necesarias para que todo niño con problemas de audición y comunicacionales reciba la educación en LSA como primer sistema de comunicación". Además, se contempla la obligatoriedad de la LSA "en todos los actos oficiales" y que "las emisiones de televisión abierta y la señal local de producción propia" incorporen "medios de comunicación visual adicional en el que se utilice subtitulado".

Experiencia. La sanción de la ley también fortalece experiencias de integración educativas que ya se vienen desarrollando. Una muy valiosa es la que desde hace seis años se implementa en la Eempa Nº 1147 de Rosario, donde jóvenes y adultos sordos tienen la posibilidad de terminar el secundario. El proyecto es coordinado por Sandra Amorelli y suma a intérpretes de lengua de señas de la Dirección de Inclusión de la Municipalidad de Rosario. Amorelli expresa a LaCapital que son muchos los que aportaron para que se haya aprobado esta normativa.

"Esperábamos esta ley, y en educación esperamos que haya cargos de intérpretes porque esos cargos no están contemplados. Incorporar un intérprete a la comunidad educativa, en los distintos niveles, produce un movimiento de integración. Más que de Educación esperamos que desde el Area de Discapacidad, que siempre nos apoyó, se cumpla con la ley y se asegure que haya siempre intérpretes", dice Amorelli y subraya el éxito del proyecto emprendido en 2006 que permite que este año sean 25 los alumnos sordos integrados y estudiando desde el 1º al 4º año en este secundario.

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