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Sábado 18 de Abril de 2015

¿Nace una novedosa configuración política?

Unos 400 militantes y dirigentes del partido de Alem decidieron abandonar las estructuras de la UCR oficial (que firmó una alianza con el PRO), y sumarse al conglomerado kirchnerista.

El tiempo determinará la dimensión política del acto de anteayer en Parque Norte, organizado por un sector del radicalismo (Movimiento Nacional Alfonsinista) y que tuvo la sorpresiva presencia de Cristina Fernández como oradora de cierre. ¿Fue un acto más?, ¿o marcó el momento de inicio, fundacional, de una novedosa configuración política?, que ahora con el aporte de un sector radical referenciado en Leopoldo Moreau, se ha incorporado a alianza kirchnerista gobernante.

Unos 400 militantes y dirigentes del partido de Alem decidieron abandonar las estructuras de la UCR oficial (que firmó una alianza con el PRO), y sumarse al conglomerado kirchnerista. “Somos la vida / somos la paz / alfonsinismo en el proyecto nacional”, fue una de las consignas coreadas por los jóvenes de Los Irrompibles a modo de tributo a Cristina, que ingresó puntualmente a las seis de la tarde al gigantesco salón y se tomó varios minutos hasta reaccionar. Conmovida, ante las banderas rojas y blancas de una militancia juvenil radical que ha decidido darle el status de jefa política estratégica.

“Alerta / alerta que camina / el antimperialismo de la mano de Cristina”, cantaron las barras radicales, y la presidenta contestó: “Esa consigna de los 70 y los 80 se la cantaban a un dirigente radical que no voy a nombrar?”, aportó CFK en referencia al santafesino Luis Changui Cáceres, que al igual que Moreau, fue uno de los fundadores de la Junta Coordinadora Nacional.

Acompañada en el estrado por propio Moreau y por el diputado nacional Eduardo Santín (entre otros), durante 50 minutos Cristina reformuló las bases doctrinarias del movimiento nacional, popular y democrático que en su etapa actual tiene al kirchnerismo en el centro de gravedad y que se nutre a la vez de otras tradiciones. “Ahora agregamos el concepto «democrático», lo aprendimos de Alfonsín. Porque antes, en los 70, nosotros (Juventud Peronista) despreciábamos la idea de democracia, es la verdad”, recordó, autocrítica, CFK, que además aclaró: “Estoy acá como militante y no como presidenta”.

En la visión de Cristina, los partidos populares y de la izquierda nacional contienen amplios sectores internos que pujan por la constitución del gran frente que promueva el proyecto nacional. El frente que pensaron Yrigoyen y Perón, pero que otros sectores antinacionales —incluso desde dentro de los mismos partidos nacionales y populares— lograron frustrar durante largos tramos del siglo XX.

“No es por autoflagelarnos, pero nos hacemos cargo de los años 90”, refirió CFK, sin mencionarlo, a Carlos Menem. Y luego analizó sobre las debilidades y retrocesos de la transición democrática argentina iniciada en el 83: “A sólo seis años de iniciada (en 1989) se cayó el Muro de Berlín y llegó el presunto fin de la historia, la brutal hegemonía neoliberal. No era que nosotros estábamos de acuerdo con el comunismo soviético, pero cae el muro y se produce un enorme desequilibrio”, analizó.

Entre aplausos y consignas coreadas por militantes radicales (“nunca pensé que iba a hablar rodeada de dirigentes radicales”, confesó), CFK definió anteayer que “lejos de transitar un fin de ciclo”, como pregonan los medios de comunicación opositores, “estamos en el inicio de un nuevo ciclo político, el de la unidad de campo popular y democrático, donde ya no importa a qué partido somos afiliados o si adherimos a no a algún partido”.

 

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