Cartas de lectores
Martes 26 de Julio de 2016

Muy pocas esperanzas

La democracia, como sabemos, funciona con la independencia de tres poderes, Legislativo, Judicial y Ejecutivo, los tres necesarios y no excluyentes, pero uno de ellos es la base y sostén de los otros dos, y me refiero al Judicial.


La democracia, como sabemos, funciona con la independencia de tres poderes, Legislativo, Judicial y Ejecutivo, los tres necesarios y no excluyentes, pero uno de ellos es la base y sostén de los otros dos, y me refiero al Judicial.
 Argentina se encuentra actualmente con un Poder Judicial enfermo de corrupción en casi la totalidad de su territorio, la inseguridad jurídica adolece de una metástasis profunda. En las provincias, salvo pocas excepciones, los gobiernos son feudos y los jueces rinden cuentas al Ejecutivo, haciendo de la justicia, injusticia. El fuero federal con sus pocos jueces y fiscales, casi en su totalidad funcionan corrompidos y sobreactuando, tal el caso del fiscal que fue al sur a relevar las estancias de Lázaro Báez, cuando lo único que debía hacer era pedir los informes de la propiedad inmueble, para determinar desde Buenos Aires cuántas estancias tenía éste y evitarnos los gastos de traslado. Los jueces federales casi en su totalidad juegan al ajedrez jurídico, te doy esto y me das aquello, tengo esta evidencia que vale tanto, te la cambio por esta otra, etcétera. La Justicia no debe ser un comercio, los jueces que incumplen su cometido y tergiversan el espíritu de la Justicia, deben ser apartados con celeridad. El Ejecutivo debería proponer la incorporación de 30 jueces federales con probada honestidad, idoneidad y valor. En las provincias se debería investigar con rigurosidad a cada uno de los jueces, ya que estos son en su mayoría funcionales al Ejecutivo provincial. La ausencia de gestión del Consejo de la Magistratura, es un componente sorprendente y de dudosa ética, este Consejo es quien debería investigar a los jueces, ¿por qué no lo hace? ¿Tendrá miedo? ¿Será inoperante? O simplemente cobra el sueldo que le pagamos, se compran corbatas y trajes de marca, almuerzan en algún restaurante paquete y por la noche les dicen a sus esposas o esposos lo mucho que trabajaron y lo difícil que es flotar para dejar a todos contentos, salvo al ciudadano que trabaja. Acabamos de salir de un gobierno corrupto, mentiroso y cruel, que convenció a los pobres que los estaban ayudando, para allanarse el camino a dilapidar de tal manera que actualmente estamos casi quebrados. Hoy, con un nuevo gobierno y con más esperanzas, si es que saben manejar la política y no sólo la economía, se hace necesario tener un Poder Judicial honesto, vigoroso, idóneo e incorruptible. Estamos en manos del Consejo de la Magistratura, señores hagan su trabajo con celo y honestidad, de lo contrario sus hijos y nietos se lo reprocharán.

Miguel Baghdasarian / DNI 8.537.176

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