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Domingo 14 de Agosto de 2016

Music Hall vuelvea sonar otra vez

El anuncio siembra la ilusión entre melómanos y coleccionistas. Además de los primeros diez álbumes de León Gieco, todos los de Pappo y los de Billy Bond, y otros tantos de Eduardo Falú, hay algunas perlas: el primero de Los Gatos Salvajes con temas inéditos y músicas nunca aparecidas del quinteto de Astor Piazzolla de los años cincuenta. También están Arco Iris, Serú Girán, Miguel Mateos y Raúl Porchetto.

Entre febrero y agosto de este año, el Instituto Nacional de Música (Inamu) entregó a músicos argentinos casi cien licencias de derechos fonográficos de discos que ellos mismos habían editado a través de la extinta y célebre compañía nacional Music Hall. Desde 1994, cuando la empresa quebró, unos mil quinientos discos quedaron virtualmente atrapados en el marasmo judicial, sin posibilidad de ser reeditados. A través de una gestión que duró casi dos años, el Inamu compró la totalidad del catálogo y, por estos días, comenzó a liberar licencias para los legítimos dueños de los derechos: los músicos intérpretes.

Entre las cien licencias entregadas —de ese total de 1.500— se cuentan, por ejemplo, los dos primeros discos de Serú Girán, los diez primeros de León Gieco (incluyendo el célebre 4º LP y los tres de la serie De Ushuaia a la Quiaca), todos los del gordo Billy Bond y La Pesada del Rock'n Roll (acaso la banda más prolífica del rock nacional), y todos los de Pappo's Blues. Además, estas primeras entregas incluyeron veinte discos de Eduardo Falú, todos los de Arco Iris y el de Porsuigieco (ver listado aparte). La particularidad, en todos los casos, es que los propios intérpretes son ahora los dueños de los derechos de los fonogramas (la propiedad es por setenta años a partir de la fecha de la primera publicación, según establece la ley). Por lo tanto están habilitados para negociar las reediciones a su manera y con quienes prefieran. La recuperación del catálogo de Music Hall, además de establecer justicia para los intérpretes hacedores de esas músicas, es una noticia que siembra la ilusión en más de un coleccionista: versiones inéditas del quinteto de Astor Piazzolla de los años 50 y el primer disco de Los Gatos Salvajes con temas inéditos son algunas de las gemas que podrían ahora salir a la luz y hacer vibrar el aire.

Estos anuncios fueron confirmados a Más esta semana por Diego Boris, director del Inamu. Exultante, el funcionario señaló: "Esto es un cambio de lógica. Mientras en los últimos años mucho del patrimonio cultural de músicos argentinos, y su administración, iba a sellos multinacionales, ahora los contenidos más importantes de Music Hall pasan a ser de un organismo público, el Inamu. Es una acción de recuperación no sólo para el reservorio, sino para que los artistas tengan la posibilidad de administrar su patrimonio". El Inamu pagó $ 2.750.000 por todo el catálogo, en una historia que tiene mucho de entrega, trabajo consecuente, azar y, por supuesto, final feliz.


Un brindis por la música


En febrero pasado el Inamu anunció, en un brindis por demás de emotivo, la compra del catálogo, que incluía también muchas cintas originales. El histórico catálogo que pertenecía a Sicamericana, sociedad anónima que se desempeñaba comercialmente a través de los nombres Music Hall, Sazam y/o TK, estuvo paralizado dentro de un proceso judicial de quiebra desde 1994. Esto impidió que obras clave de distintos géneros, como discos de Serú Girán, Astor Piazzolla, Pappo's Blues, Aníbal Troilo, Eduardo Falú, Leopoldo Federico, Los Carabajal, Porsuigieco, Zas, Waldo de los Ríos y León Gieco, entre tantos otros, pudiesen volver a publicarse. Esto imposibilitó que se generasen recursos económicos para sus intérpretes, pese a que ellos fueron quienes realizaron esas grabaciones.

"La recuperación del catálogo de Music Hall era algo que rondaba en el imaginario de varias generaciones —cuenta Boris—, tanto de músicos como de gente vinculada, y había muchas versiones: que el catálogo se había vendido a México, que estaba en Estados Unidos, que era imposible desarmar la situación porque estaba atrapado en el proceso de quiebra. Cuando hace dos años asumimos en el Inamu, un órgano joven de fomento, vimos que era una situación injusta y que debíamos participar. Investigamos, charlamos con León, con Cantilo, con Porchetto y varios más para que nos informaran qué sabían y comenzamos a averiguar cómo estaba la causa".

Nacida a finales de los años 50, Music Hall llegó a ser una de las discográficas más importantes de la Argentina, con un catálogo atractivo en folclore, tango, rock y música clásica. En sus primeras décadas editó discos que luego se convirtieron en clásicos del folclore y el tango, por ejemplo las grabaciones de Astor Piazzolla, Aníbal Troilo, Leopoldo Federico, Alberto Castillo, Alberto Podestá, Carlos Di Sarli, Hector Stamponi, Eduardo Falú, Los Carabajal, Daniel Toro y Hugo Díaz, entre otros. Y durante los 70 y los 80 fue uno de los principales sellos del rock nacional.

Pero la década del 90 y la crisis del disco a nivel mundial "se llevaron puesta" a Sicamericana, la sociedad anónima propietaria de Music Hall, Sazam y TK. La firma se declaró en concurso de quiebra y liquidó todos sus ejemplares: los vendió en una disquería montada al lado de sus oficinas, en Capital Federal. En 1994 se registró el cierre definitivo de la empresa y el catálogo quedó atrapado en el proceso judicial de quiebra e inmovilizada toda chance de publicación.


Las negociaciones


"Tomamos contacto con el síndico, con el secretario del juzgado y con los expedientes de la causa, que eran muchos, y allí vimos que mucho de lo que se decía no era verdad. En las quiebras —explica Boris— hay siempre un período de sospecha que abarca los dos años previos a su declaración. Y en esos dos años anteriores al 94, se decía que Music Hall había vendido parte del catálogo a cambio de unos terrenos en Paraguay, pero esos terrenos nunca habían sido ingresados a sus activos; era una maniobra para licuar parte del pasivo y darle el catálogo a una persona. También se demostró que el catálogo no había sido vendido a México. Es decir: estaba claro que Music Hall ya no podía disponer de sus bienes en esos dos años previos al 94 porque estaba en período de sospecha".

Los abogados del Inamu advirtieron que en la causa todas esas situaciones estaban salvadas y que, si bien en los expedientes figuraba que se había vendido prácticamente todo (el edificio, las consolas, los rodados), el catálogo había quedado al margen: el síndico había preferido resguardar la integridad del mismo y no venderlo en forma separada; en años anteriores a 2015, León Gieco o Miguel Mateos, individualmente, habían intentado de manera infructuosa comprar los derechos de sus obras. Pero la postura del síndico fue firme: venderlo íntegro, sin fraccionarlo.

Como siempre en estos casos, la fortuna también juega. Apenas meses antes de que comenzaran las negociaciones entre el Inamu y la sindicatura, todas las cintas que integraban el catálogo, más documentación respectiva, estuvieron a punto de ser subastadas y entre tanto depositadas en los galpones de la multinacional Iron Mountain, en el barrio porteño de Barracas. Son los mismos galpones que fueron incendiados intencionalmente el 5 de febrero de 2014. La destrucción fue total y esa tragedia se cobró diez vidas humanas. "Sí, así es —recuerda con pesar Boris—, el catálogo también se salvó ahí de desaparecer, fue el azar... Allí se quemó todo y lo que no se quemó está en investigación judicial".

Las cintas quedaron entonces en otro depósito en tanto el Inamu accedía a los títulos de propiedad de los fonogramas, que eran 4.000, aproximadamente, registrados en la Dirección Nacional de Derecho de Autor. De ese total unos 2.300 correspondían a licencias que habían caducado (eran discos de George Harrison, Led Zeppelin, Yes y Emerson, Lake and Palmer, muy conocidos pero internacionales). Empero, entre 1.500 y 1.600 eran de Music Hall: era Music Hall la que había generado los fonogramas. "Ahí tomamos la decisión de hacer una oferta", precisó Boris.

Del presupuesto de 25 millones de pesos de que disponía el Inamu el año pasado, el organismo invirtió $2.750.000 en este tema. La Justicia, luego de comprobar que no había fin de lucro y sí un manifiesto interés de los músicos, dio su visto bueno. "Quiero aclarar al respecto que el Inamu no es parte del Estado nacional. Técnicamente es un ente público no estatal, administra fondos públicos pero tiene una figura jurídica que permite que la actividad musical sea parte de sus decisiones. Los fondos para la oferta salieron mayoritariamente por lo establecido en el artículo 97 de la ley de servicios de comunicación audiovisual (ley de medios)", destacó Diego Boris.

El Instituto no va a percibir regalía alguna por la explotación económica del material ya sea en formatos físicos como digitales, inclusiones en propaganda, películas, etcétera (ingresos que cobrarán los músicos): "Técnicamente el Inamu no recibe regalías. El resultado de la comercialización de los fonogramas va a los músicos o a sus herederos, como es el caso por ejemplo de Luciano, el hijo de Pappo. Si el músico reedita o hace un acuerdo con algún sello, tendrá sus ganancias. El Instituto sí se reservó un derecho intelectual de comunicación pública, que es lo que recauda Aadi-Capif, un dinero no identificado por definición". Esta recaudación será destinada a la realización del Programa Mi Primer Disco, a través del cual se fomentará la primera producción discográfica de distintos solistas o agrupaciones musicales de Argentina.

"Nosotros vivimos este proceso como algo muy emocionante", concluyó Boris, ahora tan relajado como contento. En aquella jornada de febrero pasado, cuando se anunció la compra del catálogo, Charly García, aún convaleciente por su operación de cadera, subió al escenario y tocó con Raúl Porchetto Sentado en el umbral de Dios, con León Gieco Los Salieris de Charly, con David Lebón San Francisco y el lobo, y con Miguel Cantilo Loco carnaval del estar bien. Boris registró la felicidad de un Charly por entonces muy disminuido físicamente: "Nos dimos cuenta de lo importante que esto era para él: Charly nunca había tenido la posibilidad de ser propietario de sus discos. Ahora él será el dueño de Música del alma y, con Pedro Aznar, David Lebón y los herederos de Moro, de las licencias de los primeros discos de Serú Girán".

Un programa en crecimiento

El año pasado, el Instituto Nacional de Música publicó su primera convocatoria de fomento y entregó subsidios a unos 650 proyectos beneficiados. Su director, Diego Boris, estuvo en Rosario para ofrecer una conferencia en el Sindicato de Músicos y explicar los alcances del programa, que va en crecimiento. "Este año se va a duplicar. Y lo importante de esto es que hay un concepto federal. Los que eligen a los beneficiarios son las organizaciones de músicos de esos lugares, con personería jurídica de la región. Y a nivel nacional también es así: la Federación Argentina de Músicos está integrada por varios sindicatos de músicos, y decide. No decide un jurado de notables, sino la propia actividad, en forma federal", indicó.

Algunas de las cien licencias entregadas

Serú Girán

Serú Girán

La grasa de las capitales


Eduardo Falú

Eduardo Falú Volumen 1

Eduardo Falú Volumen 2

Eduardo Falú Volumen 3

Eduardo Falú Volumen 4

Eduardo Falú Volumen 5

Yo soy Eduardo Falú Volumen 1

Yo soy Eduardo Falú Volumen 2

Yo soy Eduardo Falú Volumen 3

Yo soy Eduardo Falú Volumen 4

Aquí está Eduardo Falú

Una voz y una guitarra

Solos de guitarra de Eduardo Falú (compilado)

Eduardo Falú, su voz y su guitarra (compilado)

Lo mejor de Eduardo Falú (compilado)

Más impactos de Eduardo Falú (compilado)

Tonada del viejo amor (compilado)

Nocheando con Falú (compilado)

Una voz y una guitarra (compilado)

Señor del folklore (compilado)

El sentir de Eduardo Falú (compilado)


Charly García

Música del alma


León Gieco

León Gieco

La banda de los caballos cansados

El fantasma de Canterville

4º LP

Ayer y hoy

Pensar en nada

De Ushuaia a La Quiaca Volumen 1

De Ushuaia a La Quiaca Volumen 2

De Ushuaia a La Quiaca Volumen 3

7 Años


Billy Bond

Lo más pesado de La Pesada

Lola

La bomba está por estallar en la plaza en cuanto la banda pase

Yo te amo, te amo, te amo

Joelho

Billy Bond y La Pesada del Rock'n Roll

Billy Bond y La Pesada del Rock'n Roll Volumen 2

Tontos

Billy Bond y La Pesada del Rock'n Roll Volumen 4

Billy Bond & The Jets


Pappo´s Blues

Pappo's Blues Volumen 1

Pappo's Blues Volumen 2

Pappo's Blues Volumen 3

Pappo's Blues Volumen 4

Pappo's Blues Volumen 5

Pappo's Blues Volumen 6

Pappo's Blues Volumen 7


Buenos Aires 8

Buenos Aires 8

Buenos Aires Hora 8

Música para construir una ciudad


Porsuigieco

Porsuigieco


Miguel Mateos

Zas

Huevos

Tengo que parar

Rockas vivas

Mensajes en la radio (EP)

Perdiendo el control (EP) (versión en inglés)

Solos en América (disco doble)


Arco Iris

Mañana campestre (compilado)

Sudamérica o el regreso a la aurora

Inti Raymi

Tiempo de resurrección

Agitor Lucens V


Pedro y Pablo

Contracrisis

Pedro y Pablo en vivo

Pedro y Pablo en gira


Miguel Cantilo y Punch

Adonde quiera que voy

En la jungla


David Lebón

Nayla


Enrique Espinosa

Balderrama

Viene clareando

Aquí está Enrique Espinosa

Septiembre y usted / Canto a la paz


Rubén Rada

En familia

La Rada

La cosa se pone negra


La Banda

La Banda


Pastoral

Hacia la libertad


François Gilbert

François Gilbert

Música para el sosiego


Raúl Porchetto

Metegol

El disco de oro

Che, pibe

Televisión


Hernando

Un grito al amor / Mi reina morena

Hernando

Así vivo como quiero / Qué tienes tú que tengo yo

Te conocí en un pic pic / Dónde te has ido mi muchacha

Cuando se siente amor / ahermi


Miguel Cantilo

Unidad

La nueva vanguardia

Mateína


Los Bichos

Los Bichos

Lo que llaman suerte / No esperen que llore

Volverán las oscuras golondrinas / Quiero volverme ayer


Dúo Fantasía

Cuando mañana

El futuro es nuestro

El primero de Los Gatos Salvajes y el quinteto de Astor Piazzolla de los 50

Si bien hay una importancia uniforme entre las cien licencias entregadas, algunas resuenan más que otras por el grado de popularidad que en su momento tuvieron esos artistas: "Las de Gustavo Santaolalla, las diez de Billy Bond, los diez discos de León Gieco (León no podía creer que los discos pasaran a ser administrados por él). Solos en América y Rocas vivas, de Miguel Mateos, los de Pedro y Pablo. A los hijos de Eduardo Falú se les dieron las licencias de diez discos", repasa Boris.

Pero hay dos datos sobresalientes: Litto Nebbia recibió la licencia y el máster del primer disco de Los Gatos Salvajes. No sólo se encontraron las cintas, sino que éstas se hallaban en buen estado y, además, contienen dos temas que nunca fueron publicados. Nebbia ya anunció que el año próximo reeditará el disco, en vinilo, con esas canciones inéditas. "Esta cinta es increíble por el estado de conservación que tiene", apuntó Boris.

Otra singularidad fue el hallazgo de cintas con registros del quinteto de Astor Piazzolla de los años 1955/56. El quinteto hacía por entonces versiones de otros autores. "Cuando la reprodujimos, la cinta se cortó. Cuando la quisimos sacar, estaba pegada. A medida que la íbamos despegando se iba saliendo la emulsión y pensábamos entonces que ya no había audio. Nos equivocamos: sonaba, el audio estaba casi intacto y lo sorpresivo fue que ahí aparece la voz de Piazzolla al final de un tema, diciéndoles a los músicos: «Nos estamos apurando, vamos de nuevo»".

Gastón D. Bozzano

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