El Mundo
Domingo 08 de Enero de 2017

Murió Mario Soares, padre de la democracia portuguesa

Fue el fundador del Partido Socialista luso y uno de los principales artífices de la transición en su país y de su posterior integración en Europa.

El histórico dirigente socialista y ex presidente portugués Mario Soares falleció ayer a los 92 años en el hospital Cruz Roja de Lisboa, donde permanecía internado desde el 13 de diciembre. El ex mandatario fue hospitalizado el día 13 en situación crítica y se mantuvo inconsciente durante tres días aunque, tras experimentar una mejoría, abandonó los cuidados intensivos el 23 de diciembre. El día de Navidad su estado de salud empeoró de forma súbita y fue trasladado de nuevo a terapia intensiva, para dos días después caer en "coma profundo".

Según sus familiares, nunca se llegó a recuperar de la encefalitis que padeció en enero de 2013, y su salud se había degradado todavía más desde el deceso de su esposa, en julio de 2015. Con su muerte, Portugal pierde a uno de los políticos más brillantes e importantes de la Europa de la postguerra. En los difíciles años que siguieron a la Revolución de los Claveles de 1974, este socialista cercano al pueblo se convirtió en el "padre de la democracia". Soares fue premier de 1976 a 1978 y entre 1983 y 1985 y después ocupó la jefatura del Estado durante dos mandatos, entre 1986 y 1996. Durante su presidencia, este abogado carismático recibió el sobrenombre irónico y cariñoso de "O Rei" (el rey). En sus últimas apariciones en público, cada vez menos frecuentes, siempre era recibido con fuertes aplausos.

Mario Alberto Nobre Lopes Soares nació el 7 de diciembre de 1924, hijo de un ex cura católico con un fuerte compromiso político y social. Soares empezó a combatir la dictadura de António Salazar en 1942, cuando era un estudiante de 18 años. Más tarde, ya como abogado, defendería a opositores al régimen. Estuvo en prisión en varias ocasiones. En 1949, durante una de esas estancias en la cárcel, se casó con su esposa, Maria, que falleció en 2015 con 90 años. En 1968 fue desterrado a la isla africana de Sao Tomé —entonces colonia portuguesa— y en 1970 se exilió en París. En la capital francesa conoció a políticos de izquierdas como el sueco Olof Palme, el austriaco Bruno Kreisky o el alemán Willy Brandt. Fue en una de las instalaciones de la Friedrich-Ebert-Stiftung, la fundación del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), donde el 19 de abril de 1973 fundó el Partido Socialista de Portugal (PS).

Un año más tarde, la dictadura más antigua de Europa occidental fue arrasada por un golpe militar prácticamente incruento y el 25 de abril de 1974 los portugueses colocaron claveles en los fusiles de los soldados. Soares siguió esos acontecimientos a través de la radio y la televisión desde Bonn, antes de partir rápidamente hacia Portugal.

El regreso de Soares fue un golpe de suerte para Portugal. En los meses posteriores a la revolución, algunas corrientes de izquierdas y derechas pusieron en peligro las libertades recién conquistadas. Pero Soares se ocupó de que la influencia de los radicales en los militares de la revolución fuera cada vez menor, sirviéndose de sus habilidades negociadoras y de grandes manifestaciones en la Avenida da Liberdade. Después de esa época turbulenta, en la que fue ministro de Exteriores y premier, en 1986 se convirtió en el primer civil que llegaba a la jefatura del Estado. Durante sus diez años como presidente también encontró tiempo para crear la fundación Mario Soares, que sobre todo apoya la cultura, la educación y la ciencia. En 1996 abandonó la presidencia, pero nunca dejó de intervenir en asuntos de relevancia internacional y de gran repercusión en el país.

Tras su fallecimiento, el gobierno luso decretó tres días de luto

Con la muerte de Soares, Portugal pierde a uno de los políticos más brillantes e importantes de la Europa de la postguerra

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