Escenario
Sábado 26 de Noviembre de 2016

"Murales", una película para rearmar la historia

Francisco Matiozzi Molinas estrena hoy un documental en el que repasa la desaparición de sus cinco tíos.

"Es un ida y vuelta permanente en el tiempo, en la memoria y en los recuerdos. Es la presencia de la ausencia. O en mi caso la ausencia de esa presencia eterna". Así describió Francisco Matiozzi Molinas a su documental "Murales", en el que evoca la desaparición de sus cinco tíos durante la última dictadura. El punto de partida fue el encuentro con expresos políticos que pintan murales en homenaje a los desaparecidos. Eso dio lugar a una reflexión íntima sobre parte de su familia en el contexto más amplio de la historia argentina. El trabajo se verá hoy a las 18 en el cine El Cairo Cine Público (Santa Fe 1120).

   —¿Cuál fue el origen de la película?

   —Necesitaba salir a la calle y volver a vincularme. Poder atravesar las línea entre el director y la cámara, la cámara y los protagonistas y el espacio mismo. A mitad de año del 2006 comienzo a filmar en Las Cuatro Plazas, de Rosario. Ahí me encuentro por primera vez con el colectivo de expresos políticos. El vínculo fue progresivo, algunos me hablaban de mi documental de Pocho ("Pochormiga") pero otros de mi familia o parte de ella. Entonces comencé a compartir un espacio sincero y reconfortante.

   —¿Cómo se transformó el proyecto en los ocho años que te llevó concretarlo? ¿De qué manera afectó el tiempo a tu idea sobre lo que querías contar?

   —El proyecto pasó por varias etapas, en principio iba a ser un película solamente sobre los murales que pintaban el colectivo de expresos políticos. Luego quise agregarle situaciones cotidianas de algunos de los protagonistas. Más adelante pensé la posibilidad de hacer una secuencia de ficción con un hecho puntual que daba origen a la conformación del colectivo. Finalmente y luego de años, logré evidenciar la falta, y construir mi propio mural o mi propia pintada. Poner mi cuerpo en escena para comenzar a entender la falta de mi tío, de mis tíos. Y en ese proceso creativo logro construir la película. El tiempo justamente afectó, fundamentalmente en la mirada estética y narrativa. El encuadre que hice en Las Cuatro Plazas, no es el mismo que puedo hacer ahora. El corazón late igual, eso es lo maravilloso, pero uno va creciendo o por lo menos lo intenta. Así en todo ese tiempo realicé muchas producciones, como "Militantes", "Vecinos", "Llegar a casa", "Cien estados creativos" y otras series de televisión, que creo, agudizaron mi mirada.

   —¿Cómo era al principio tu reflexión sobre los hechos y en qué se transformó con el tiempo?

   —Cuando uno nace y te enterás que tus cinco tíos fueron asesinados por un estado genocida, y que ellos antes de morir escribieron varias cartas, naturalmente esas cartas son todo lo que querés y tenés de ellos, además de mi familia, por supuesto. Pero lo idealizás enseguida. Luego empezás a pedir más y tenés ganas de tomar unos mates con ellos y hablar de la actualidad. Y casi sin pensarlo entendés que ahora sos mas grande que tus tíos. Es decir uno crece, pero ellos no crecen mas. En todo ese proceso tratás de humanizarlos, de ver por qué tomaron ese camino y lo que estaba en juego. Pero a la vez los cuestionás porque hoy no están acá. Es un ida y vuelta permanente en el tiempo, en la memoria y en los recuerdos. Es la presencia de la ausencia. O en mi caso la ausencia de esa presencia eterna.

   —En algún momento mencionaste "aciertos y errores que fueron parte constitutiva de una generación que marcó nuestra historia". ¿Cuáles fueron esos aciertos y errores?

   —Para entender los hechos, hay que analizar el contexto histórico político y social en que estaban. ¡Y las edades! Por ejemplo mi tío Pancho tenía 25 cuando lo mataron. Publio y María 18 años. Carlos 25 y Alberto que muere con Vicky Walsh a los 33. Vos leés las cartas de alguno de ellos y da cuenta del compromiso que tenían de darlo todo. No sé si medirlo en aciertos y errores, si reflexionar entre otras cosas, cómo se fue radicalizando y cómo se priorizó la lucha armada. Pero hay que entender también el contexto. Ellos vienen de un bombardeo en la Plaza de Mayo, la revolución en Cuba, los curas tercermundistas, la Teoría de la Liberación, el Padre Mugica... Hablo de ese contexto como se fue radicalizando cada vez más la situación. Y los poderes reales que estaban en juego.

   —¿Tu próximo trabajo "Tres cosas básicas" seguirá en la línea de dejar registro de la historia?

   —"Tres cosas básicas" es la vida de Tucho Valenzuela y Raquel Negro, pero en constante vinculo entre pasado y presente a través de sus hijos Sabrina, Sebastián y Matías. A ellos (Tucho Valenzuela, Raquel Negro embaraza de mellizos y Sebastián) lo secuestran en Mar del Plata y lo llevan a la quinta de Funes. Ahí Galtieri le propone que se infiltre en la cúpula montonera que residía en México DF. Tucho acepta pero acuerda con Raquel frustrar la operación y denunciar a todos los medios internacionales lo que sucedía en Argentina. Antes de regresar al país Tucho escribe una carta al pequeño Sebastián. Las cartas y la conferencia de prensa es el hilo conductor de la historia.

—Y con "Monte Hermoso" debutás en la ficción...

—Lo voy a codirigir con Lisa Carligaris. Con ella trabajé en un corto que nos fue muy bien que se llama "Carnaval". Ahí fui asistente de dirección, productor y montajista. El vínculo con Lisa fue muy rico. A tal punto que las escenas de "Murales" en donde yo estaba delante de cámara ella me dirigía.

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