Policiales
Martes 12 de Julio de 2016

Múltiple escruche con destrozos en un edificio de oficinas de la peatonal

Los ladrones irrumpieron en al menos ocho estudios jurídicos y de corredores de cereales. No se denunciaron grandes faltantes.

En un audaz golpe que aparentemente se planificó en base a datos equivocados y no tuvo los resultados esperados, desconocidos lograron ingresar el fin de semana al emblemático edificio de oficinas Perret, ubicado en plena peatonal Córdoba al 1100, donde violentaron al menos ocho oficinas de estudios jurídicos y de corredores de cereales de donde se alzaron, en principio, con un magro botín que no habría superado los 3.500 pesos. "Buscaban efectivo en las cajas fuertes, pero acá no manejamos dinero. No tocaron ni cheques ni computadoras", dijo uno de los profesionales que soportó mayores daños materiales y donde los ladrones dejaron una barreta de hierro sobre un escritorio.

Personal de limpieza que suele hacer su trabajo durante el fin de semana aprovechando que en el lugar no hay actividad descubrió el domingo cerca de las 9 de la mañana vidrios rotos y puertas violentadas, señal elocuente del escruche al edificio de 10 pisos ubicado en Córdoba 1110, en el corazón del microcentro.

Cabe recordar que en diciembre pasado la empresa de electrodomésticos Novogar, ubicada a 20 metros de allí, también fue blanco de un escruche concretado por una banda que logró ingresar por un estacionamiento de vehículos ubicado en Mitre al 700, en la misma cuadra pero a la vuelta (ver aparte).

Pleno centro. "Llamaron a la policía y vino gente de la seccional 2ª el mismo domingo, recorrió piso por piso para cerciorarse de que no hubiera nadie escondido, relevaron un poco los daños y dijeron que no tocáramos nada hasta que viniera la división Rastros. A mí me rompieron un vidrio de la puerta y revolvieron unos papeles, pero no se llevaron nada", dijo aliviado un profesional que tiene su despacho en el 4º piso.

El edificio Perret es exclusivo de oficinas, no hay departamentos de viviendas familiares y tiene un horario marcado de trabajo de lunes a viernes de 8 a 20, y sábados de 8 a 12, salvo el último que fue feriado y no hubo actividad. Los domingos permanece cerrado. No tiene sistema de cámaras de videovigilancia, salvo las dispuestas de manera particular en algunos pisos por profesionales o empresas en cada dependencia.

El ingreso principal es por peatonal Córdoba, donde en el retiro de la línea de edificación hay una persiana de metal que está enrollada o baja según el horario. Desde allí por un pasillo ancho se llega a otra puerta de doble hoja de vidrio hasta al hall del edificio donde se presentan dos ascensores y una pequeña habitación vidriada que utiliza personal de una empresa privada de vigilancia.

Cómo y dónde. Con ese doble sistema de seguridad, lo que colmaba de dudas a la gente que ayer retomaba sus actividades en el lugar es cómo lograron ingresar los ladrones al edificio cuando lo único que se observó a simple vista fue la claraboya de vidrio rota del baño de varones del primer piso, que da a un patio interno del inmueble y desde donde es fácil salir por techos y tapiales linderos.

"Tal vez tenían llaves, pudieron ingresar por el frente. Tengo entendido que se cambió una cerradura pero no la combinación. Y hay gente que dejó de alquilar", sostuvo un empleado de vigilancia.

Según las especulaciones los maleantes aprovecharon el sábado a la noche y domingo a la madrugada para desarrollar su tarea. El lunes a la mañana todavía no se había presentado personal de la Policía de Investigaciones (PDI), pero los administradores y personal de la empresa de vigilancia contabilizaban los daños.

El mayor lo sufrió De Vicenzo, una oficina donde se hace corretaje de cereales ubicada en el 9º piso, hasta donde los maleantes parecen haber llegado con algún dato que no fue del todo preciso. Allí barretearon y martillaron el marco y una puerta blindada hasta vulnerar el cerrojo.

Pero como no encontraron lo que buscaban, no tocaron nada. "Mirá, teníamos cheques firmados para depositar hoy (por ayer lunes), y la notebook. Para mi que buscaban dinero en efectivo, pero nosotros no tenemos nada, todas las operaciones las hacemos por transferencia bancaria electrónica. No se llevaron nada", dijo a LaCapital el titular de la firma, que ni siquiera quiso dar su nombre por precaución.

Luego de resolver muy levemente los cajones sin generar mayor desorden, los maleantes dejaron olvidada una pesada barreta de hierro sobre uno de los escritorios, herramienta que seguramente los investigadores podrán peritar para determinar si hay rastros dactilares que permitan orientar la pesquisa.

Magro. En el 8º piso tiene su sede una financiera y una escribanía pero misteriosamente los ladrones ni se asomaron, tal vez repelidos por las cámaras de seguridad tiene el lugar. En el 7º rompieron un vidrio de la puerta de la Fundación Ciuro Caldani, pero no entraron.

Lo llamativo es que hasta el 2º piso los maleantes buscaron entrar a oficinas que están dispuestas en la misma línea recta una sobre otra en cada piso, donde fueron rompiendo vidrios de las puertas para ingresar, pero apenas entraron en cuatro. En todo el recorrido, según datos extraoficiales, apenas se llevaron 3.500 pesos.

Y aunque salieron indemnes, una contadora y una abogada charlaban preocupadas en el segundo piso acerca del hecho. "Te da un poco de miedo porque hemos venido a trabajar un algún que otro fin de semana y el edificio está desolado", dijo una de ellas.

Hasta que lo investigadores no logren obtener datos concretos, todo parece indicar que los ladrones entraron al edificio con un dato errado. Y eligieron escapar con lo que les entraba en el bolsillo.

Un hecho similar a pocos metros

La cuadra de Córdoba al 1100 ya fue blanco de un escruche en un comercio el 22 de diciembre de 2015. También durante la noche y por los techos, una banda ingresó al local de venta de electrodomésticos Novogar por los techos y se alzó con 300 mil pesos de una caja de seguridad y productos. Según los primeros datos que surgieron en la investigación, los ladrones ingresaron por una playa de estacionamiento de Mitre 759.

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