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Sábado 30 de Mayo de 2009

Música para chicos en banda

Si a cualquier banda escolar le proponen participar de una clínica musical con Pedro Aznar, grabar un tema bajo la coordinación de Lito Vitale y presentarlo en vivo en Buenos Aires difícilmente quiera rechazar esta propuesta. A ellos precisamente está destinado el certamen nacional "Vamos las bandas", que convoca a los estudiantes del país a presentar sus trabajos musicales.

Si a cualquier banda escolar le proponen participar de una clínica musical con Pedro Aznar, grabar un tema bajo la coordinación de Lito Vitale y presentarlo en vivo en Buenos Aires difícilmente quiera rechazar esta propuesta. A ellos precisamente está destinado el certamen nacional "Vamos las bandas" con el que el Ministerio de Educación porteño convoca a los estudiantes del país a presentar sus trabajos musicales.

"Vamos las bandas, rajen del cielo", reza el estribillo de un viejo potente rocanrol de los Redonditos de Ricota. Y es el gancho también para que los chicos del país se animen a mostrar sus habilidades. Para que la convocatoria sea completa, el género no es limitante: ya sean bandas de rock, folclore, cumbia, pop o tango, entre otras, todos pueden participar.

La iniciativa —explican desde la cartera educativa porteña— tiene como objetivo central "ofrecer un espacio de aprendizaje, estímulo y participación a la capacidad creadora musical de alumnos que cursen la educación media en instituciones educativas de todo el país".

La convocatoria tuvo su primera edición el año pasado, pero abarcó sólo a alumnos secundarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. "Había muchos chicos que se enteraban y querían participar, pero eran de la provincia de Buenos Aires. Entonces decidimos abrirlo a nivel nacional para que esta vez nadie se quede afuera", cuenta Lito Vitale, coordinador de la iniciativa.

En diálogo con LaCapital , el destacado músico y productor aclara que la ausencia de limitaciones no son solamente estilísticas, sino también en la calidad de las grabaciones, de manera tal de alentar a los estudiantes a atreverse a dar a conocer su material. "No importa que suene mal, lo que necesitamos es que manden una canción y que sea compuesta por ellos", explica.

—¿Cómo evalúa la respuesta de los chicos en la primera edición del año pasado?

—Fue muy buena tanto en número como a nivel de calidad de los músicos y de los demos que se mandaron. Además fue buena la experiencia para los chicos y generó mucho interés en participar. También por el hecho de estar grabando y disfrutando de una tarde con los instrumentos de mi estudio, amén de mi participación como productor. La verdad es que tengo como una especie de participación bastante sutil, porque no me parece que un chico que recién esté comenzando a hacer sus primeros trabajos en la música tenga que estar limitado por un productor que le diga cómo hacerlas.

—Más allá de los alumnos que participan, ¿cómo fue el rebote de esta propuesta en los docentes y las escuelas?

—En general fue positivo, porque la verdad es que no tengo ningún comentario negativo. El proyecto es tan transparente que solamente intenta que los chicos que tienen una inclinación musical tengan un momento y un lugar donde poder desarrollar y plasmar sus canciones, además de su trabajo en relación con la música. Porque con los grupos seleccionados no solamente se trata de grabar el disco sino que también los invitamos a participar de una clínica con músicos reconocidos: Pedro Aznar, Twetty González, Pablo Guyot, Alfredo Toth y Juan Blas Caballero. Y además presentar el material en vivo en septiembre. Hay mucha conexión con los pibes y con los grupos. La verdad es que está muy bueno lo que se genera a nivel humano.

—¿Y a nivel musical, tampoco habría trabas para que los chicos se muestren en distintos géneros?

—Claro, porque lo que buscamos con la propuesta es que sea un concurso nacional, donde haya también más experiencias folclóricas, de chamamé, de cuecas, de zambas o de chacarera; folclore del sur o música cuyana.

—En los últimos años muchas escuelas se animaron a realizar festivales. ¿Cree que con la apertura de estos espacios la escuela puede acortar la brecha con la cultura juvenil?

—Ojalá sirva para eso. Creo que hay muchos colegios que desde su lugar ya tratan arrimar el bochín en relación con los intereses de los chicos a nivel musical y lo que antes era impensado, como festivales de rock dentro de los colegios, ahora es una cosa más común, así que está buenísimo.

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