Ovación
Martes 15 de Noviembre de 2016

Movido en el aire, tranquilo en la tierra

El avión que trasladó al plantel a San Juan sufrió turbulencias. A Messi le bajó la presión y tuvo vómitos. Pocos hinchas en el hotel.

Mientras el viento Zonda convertía en un horno a la capital sanjuanina, la delegación argentina arribó pasado el mediodía al lujoso hotel Del Bono Park, a unas cuadras del casco histórico de la ciudad. Los jugadores descendieron del micro que los trasladó desde el aeropuerto con gestos adustos y sin hacer declaraciones a la prensa. La comitiva albiceleste saludó desde muy lejos al puñado de hinchas que fue a recibirlos y enseguida ingresó al hotel de la concentración, a la espera del choque de esta noche ante los colombianos. Luego trascendió que durante el vuelo desde Buenos Aires hubo turbulencias, se movió el avión y a Messi le bajó la presión y tuvo algunas náuseas, pero fue asistido y la situación no pasó a mayores.

Ayer fue una jornada de vientos intensos y eso generó movimientos en el avión de la selección, algo que algunos jugadores padecieron, entre ellos la Pulga. Pero una vez en tierra cuyana todo fue normal e incluso cuando ingresaron caminando al hotel en fila india todos lo hicieron con tranquilidad, serios, pero sin ningún resabio de lo vivido en el aire.

Apenas hubo un puñado de no más de cien hinchas esperando a los futbolistas, pero además del calor insoportable del mediodía y sin ninguna sombra para resguardarse, la policía tuvo la genial idea de armar un vallado a casi 50 metros de la entrada al hotel, lo que hizo más distante aún el feeling entre los jugadores y la gente.

Igual los fanáticos gritaron cuando vieron bajar a Messi del micro, siendo hoy el único futbolista del plantel que tiene un apoyo unánime. Tampoco los jugadores se esmeran mucho por acercarse a la gente, firmarles camisetas o sacarse fotos.

Hay una indiferencia notoria de parte de los jugadores hacia las personas que dejan de hacer sus actividades para ir a ver a sus ídolos. Hasta pareciera que les molesta que la gente los admire. No les devuelven ni las gracias con una sonrisa.

Una situación lamentable que sería bueno se corrija en el corto plazo, tanto por convicción de los protagonistas o en su defecto por obligación de las autoridades de la AFA. La gente merece un trato más humano y afectuoso. Muchos caminan kilómetros o se toman varios colectivos para verlos y la cara de traste de los jugadores es increíble. Ojalá esto se modifique pronto.

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