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Martes 15 de Noviembre de 2016

Montse, la abuela paracaidista que ama sentirse cerca del cielo

Esta catalana que saltó por primera vez a los 49 años se sobrepuso a la pérdida de un hijo, a la separación de su marido y a la reducción de su pensión. Además, es una destacada nadadora.

A los 83 años, Montserrat Mechó -o Montse, como prefiere que le digan- cumplió su sueño. Cerca de cumplir los 1.000 saltos, esta barcelonesa hace 34 que se sube varias veces al año a un avión para darse un gran gusto. Asegura que el deporte -es una asidua nadadora y lo hace a nivel competitivo- la rescató de lugares muy cercanos a la depresión, producto de la pérdida de un hijo, la separación de su marido o el hecho de vivir con una magra pensión.
Montse acaba de ser nombrada embajadora de GAES Te Cuida, una campaña para fomentar hábitos saludables entre los mayores y lanza un mensaje esperanzador.
"Era mi sueño y siempre miraba como lo hacían los militares. Mi hijo me propuso un cursillo cuando tenía casi 49 años y me apunté. Hice el 'ángel'. Me dijeron que desde el avión me vieron riéndome. Siempre me dicen que soy un caso especial porque salto riéndome", asegura optimista.
Cuenta que por estos días salta bastante poco "ocho o 10, el último fue hace unos días para celebrar mi 83 aniversario, pero de joven hacía muchos más. Competí en campeonatos de todo el mundo: en Arizona, Turquia, Finlandia..."
Asegura que saltar "es hacer realidad un sueño". Y asegura que volar es "un privilegio". Recuerda que uno sus dos hijos "murió practicando pesca submarina y cuando hago paracaidismo estoy más allá arriba que abajo. He visto unas puestas de sol y unos paisajes espectaculares".
Cuando le preguntaron si el deporte la había ayudado a hacer frente a los problemas dijo que "claro que sí. Cuando estoy muy agobiada me voy al Club Natació Barcelona a nadar. Cuando me dijeron que me quitaban 68 euros de mi pensión de 360 euros, aún no sé por qué, no podía dormir por las noches, y me ayudó pensar que el mar es gratis y el cielo también".
Asegura que se hizo conocida por sus danzas en el aires "porque mi madre era pianista y de niña me apuntó a ballet. La danza fue lo primero que hizo que mi cuerpo aprendiera a moldearse. Luego dejé el ballet y me apunté al Club Natació Barcelona porque un vecino llevaba allí a sus niños y me gustaba mucho el agua. Fui campeona de natación y salto de trampolín y palanca de España. También hice ballet acuático, lo que ahora se llama natación sincronizada. Y hoy en día sigo participando en campeonatos de natación para gente mayor. Creo que en paracaidismo ya no compito porque es muy caro desplazarse. Sí, y si puedo saltar de vez en cuando es porque me lo regala la Federación de Deportes Aéreos".

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