Escenario
Viernes 13 de Mayo de 2016

Miguel Mateos presenta "Electropop" en El Círculo: "En esta época hay demasiado vértigo"

El cantante volvió con un disco que retoma los sonidos tecno más clásicos de los años 80. Esta noche lo presenta en vivo en Rosario.

Con 35 años de carrera y cinco millones de discos vendidos, Miguel Mateos podría dedicarse sólo a revivir sus clásicos o a festejar aniversarios de discos pasados. Sin embargo, el dueño de hits como "Tira para arriba" y "Perdiendo el control", siempre apuesta a canciones nuevas. Esta vez el cantante desempolvó sus sintetizadores y máquinas de ritmos de los años 80 y grabó un disco lleno de máquinas con un título muy explícito: "Electropop". Mateos ya había visitado esos sonidos en discos como "Obsesión" (1990), pero ahora apostó todo a un tecnopop más actualizado, aunque siempre atravesado por el formato de canción. "Electropop" se grabó en Estados Unidos y contó con sesionistas como Michael Thompson (guitarra) y Leland Sklar (bajo), que trabajaron con Joe Cocker, Madonna y Phil Collins, entre otros. Esta noche, a las 21.30, en el teatro El Círculo, Miguel Mateos presentará sus nuevos temas y también tocará los hits que lo hicieron famoso. Antes de llegar a Rosario, en un extensa charla con Escenario, el cantante habló sobre su regreso a un estilo que marcó los años 80 y su mirada autocrítica: "En mis primeros discos hay cosas que odio", aseguró.

—¿Cómo nació "Electropop"? ¿Por qué decidiste retomar esos sonidos?

—Mi hijo me acercó unos discos de Broken Bells, y al escucharlos yo creía que eran discos de los 80, pero él me dijo: "No, son música actual". "A la mierda, qué interesante", le dije. Era como un reciclaje de sonidos del tecno pop. Entonces me pareció interesante dar mi versión acerca del género, que defiendo y defendí siempre a ultranza, y que es parte de mi formación, sin dudas. A partir de ahí volví a relacionarme con un montón de teclados, sintetizadores y máquinas de ritmos que yo tenía archivados desde los 80. A eso le sumé las herramientas actuales de la tecnología y hacer el disco me llevó dos años de trabajo. El álbum está lleno de sonidos que yo he visitado con anterioridad, es una suerte de tributo ochentoso. Por eso el repertorio más antiguo que elegimos para los shows tiene que ver sónicamente con "Electropop". Elegimos canciones como "Mi sombra en la pared", "Obsesión" y "Malos pensamientos", que tienen un aire de electrónica. Yo soy básicamente tecladista. El sintetizador moog que hace las veces de riff en "Va por vos" yo lo traje al país hace 36 años. Fui uno de los primeros en usar sintetizadores acá.

—¿Cuáles son tus grupos preferidos del tecnopop de los 80?

—El que más me gusta es Depeche Mode. No tiene competencia. Son ellos y nada más. Ellos son el epítome de la canción pop electrónica. También me gusta Ultravox, que es de principios de los 80, y Kraftwerk, que puso la primera piedra. De los más actuales me gustan Daft Punk y Underworld. A mí me gusta la electrónica cuando está hecha en formato de canción. No me gusta cuando es una cosa meramente marchosa insoportable con ruido de sintetizadores. Cuando se pone de manifiesto la canción es genial.

—Acá hay como una vuelta a la época de "Obsesión", a ese sonido más dance. ¿Vos coincidís?

—Sí, desde el punto de vista de lo secuencial y lo dance sí. Aunque en "Eletropop" también hay temas más reposados. Recuerdo que yo fui criticado cuando hice temas lentos. Decían: "Mateos no hace rock, en el disco hay temas lentos". Lo que era una pelotudez total (risas). Y sí, yo amo los lentos. En este disco hay un tema que se llama "Te adoro", que está dedicado al matrimonio. Es así. El origen de todo esto es defender las canciones, sea como fuera que estén envueltas, con los arreglos o los sonidos que tengan. Yo nunca pierdo de vista la canción.

—En el tema "La ley del pulgar" se habla con ironía de un amor en Facebook. ¿Qué fue lo que inspiró esa canción?

—Yo fui a cenar en el Día de San Valentín y vi un montón de parejas totalmente atentas a su celular, que prácticamente ni se miraban. Eso me disparó la letra. Igual yo ya tenía el título. En algún lado leí "la disciplina del pulgar", hablando del tema de Facebook. Y a mí me parecía que era más una ley: dame un "me gusta". Pero lo hice desde la ironía, no desde la crítica. Yo uso Facebook, y no sería serio de mi parte meterme con eso. Sólo hilvané una canción que cuenta una historia.

—¿Cuál es tu relación con las redes sociales?

—Mi hijo es community manager, y él ha insistido para que me trate de comunicar por las redes. El se encarga de esa parte. Tengo Facebook, Twitter y estoy haciendo algunas boludeces en Instagram. Me estoy ocupando. Tal vez en un futuro mi música se edite por las redes. No lo sé. La difusión a través de las redes es medio anónima, medio forzada, muy fragmentada. ¡Se ven videítos de 15 segundos! Para mí el asunto pasa por otro lado. En esta época hay demasiado vértigo, todo es tan fugaz... Acá en casa tengo para ver películas de Bergman y de Godard (risas), que te muestran un rostro durante 20 minutos. Claro que hay que bancarse eso, pero por otro lado yo no aguanto tanta fragmentación.

—En los últimos meses han muerto David Bowie, Prince y Keith Emerson, todos grandes referentes del rock y de tu generación. En ese sentido hay gente que dice "el rock ha muerto". ¿Cómo lo ves vos?

—Si el rock murió yo no me di cuenta (risas). A nivel de la Argentina a mi siempre me pareció muy loco el avance de la cumbia sobre el territorio del rock. En ese aspecto el rock se ha quedado un poco dormido y ha perdido lugar. Pero no lo veo como una cosa definitiva. Ahora estoy de gira por el país y es alucinante cómo nos reciben y cómo reciben el disco nuevo. Si se murió el rock yo creo que resucita en El Círculo el viernes (por hoy).

—¿Cómo ves la escena actual del rock argentino? ¿Hay bandas nuevas que te gusten?

—No tengo idea. Perdón por mi ignorancia (risas). A lo mejor debería estar más interesado, pero no. Ahora estoy con mis viejos CDs, volviendo a mi época setentista de Emerson, Lake & Palmer. Y también volví a escuchar a Bowie, como en los 80. No me gusta todo lo que ha hecho Bowie, pero tiene discos maravillosos. De alguna manera yo estoy en ese mismo camino, porque él saltaba de ser Ziggy Stardust a un disco pop como "Let's Dance". Que un artista pueda hacer esos cambios es increíble. Al último disco que sacó no lo puedo escuchar porque es de una tristeza infinita. Realmente siento el dolor que pienso que él quiso transmitir. Me resulta insoportable. Entonces voy a los discos en donde él está en su estado más prístino.

—Vos viviste un tiempo en Estados Unidos y siempre tuviste una mirada crítica de la Argentina. En uno de tus nuevos temas, "Aprender a vivir", te referís con ironía a los políticos. ¿Qué opinás del gobierno actual y de los 12 años de kirchnerismo?

—Yo creo que el poder corrompe inevitablemente, seas Caperucita Roja o Mahatma Gandhi. No hay vuelta que darle. Doce años es mucho tiempo, aunque creo que se hicieron cosas muy buenas. Yo apoyé la primera parte del gobierno de Néstor, esa idea nacional y popular siempre me entusiasmó. Pero no es culpa de nadie, el poder corrompe. Creo que una de las bases fundamentales de la democracia es la alternancia. Me parece que el gobierno actual tiene muy buenas intenciones, aunque yo no lo voté. A cuatro meses de gobierno no se puede juzgar mucho. Creo que había algunas cosas que necesitaban cierto sinceramiento, y eso se hizo. Después se verá, con el tiempo, nuestro veredicto en las urnas. Hay que darle el lugar y el tiempo como para que la alternancia sea viable de una vez por todas en la Argentina. Esta idea de que sólo puede gobernar un gobierno peronista es muy loca, eso no puede ocurrir. Yo por esto he peleado hasta con mi vieja, que es una peronista de toda la vida. Se ha producido una grieta tal que hoy no se logra ver con claridad qué es lo bueno y lo malo. Creo que hay que vivir y dejar vivir, como canto en otra canción del álbum.

—¿Cómo te sentís en esta etapa de tu vida, a los 62 años?

—Prolífico. Soy un semental (risas). Hago shows de tres horas y puedo salir a correr a la noche. No, borrá todo lo que te dije (risas). La verdad es que me siento bien. Me tomo mi tiempo para descansar. No soy un tipo que está en el candelero, tengo un perfil muy bajo. Y me mato laburando. Siempre estoy pensando en lo que viene. Ahora tengo giras por América hasta fin de año. Creo estar en un momento profesional de saber lo que quiero decir y cómo. Y mis discos son cada vez más certeros en ese aspecto. Yo tengo una pasión alevosa por la música y por mi profesión, y creo que me he sabido cuidar a lo largo de mucho tiempo. No en vano llegué a la edad que tengo con cierta madurez como persona y también como performer. Pero por sobre todo yo abrazo esta profesión con un cariño increíble, y a mi juicio sigo evolucionando. Canto mejor, toco mejor. Y eso que soy muy autocrítico. Cuando escucho mis primeros discos digo "bueno, aprendí a cantar" (risas). Antes yo no podía escucharme, en los primeros discos hay cosas que odio. Creo que me banco mucho más ahora.

  • "Electropop"

El nuevo disco tiene 13 temas con sonidos de teclados, sintes y máquinas de ritmo. Tocan sesionistas de renombre como Michael Thompson y Leland Sklar. También toca la guitarra Juan Mateos, el hijo de Miguel.

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