Refugiados
Domingo 06 de Noviembre de 2016

Migrantes, confrontados a explicar sus sufrimientos en Calais

"Me trataban como un animal, porque mi madre es congoleña y cristiana", explica Alpha-Amadu, cuyo destino cambió totalmente cuando murió su padre, guineano y musulmán.

Después del largo suplicio vivido en la "Jungla" de Calais, los miles de migrantes evacuados de este inmenso campamento que buscan obtener el asilo en Francia deberán ahora explicar todas las adversidades que tuvieron que superar. "Me trataban como un animal, porque mi madre es congoleña y cristiana", explica Alpha-Amadu, cuyo destino cambió totalmente cuando murió su padre, guineano y musulmán. Cumplió 18 años pero ya pasó dos años de periplo desde su Guinea natal hasta Francia. Malí, Argelia, Marruecos, España... tantas etapas de un largo trayecto, con paradas "para llevar sacos al mercado", o para "sentarse en la calle y pedir limosna". "En Marruecos, estuve siete meses en el bosque, sufrí tanto", explica, antes romper a llorar. "Es mi historia", reitera, como si intentara convencer a la administración con su sufrimiento. Desde hace una semana, está alojado en un centro social en el este de Francia, junto a otros 40 hombres que fueron evacuados del campamento de Calais.

Jamal, de 28 años, viene de Darfur, donde los enfrentamientos dejaron más de 300.000 muertos y 2,5 millones de desplazados en 10 años. Para llegar a Francia, pasó por otras zonas: Sudán, Chad, Libia y el Mediterráneo, donde fue rescatado por los equipos de emergencia italianos tras dos días de travesía. "Escogí Francia", cuenta Jamal, que ya recibió una carta de la Oficina Francesa de Protección de los Refugiados, primera etapa para solicitar el asilo. Después tendrá que explicar a los agentes de este organismo toda su historia, sin omitir detalles, para intentar convencerlos de que tiene derecho al asilo en Francia.

Decir sin destruir. Muchos otros migrantes tendrán que encarar semanas de procesos administrativos, empezando por una visita médica obligatoria. Entretanto, educadores y responsables del centro social los ayudarán a transcribir las inenarrables vivencias que tuvieron que afrontar para llegar hasta aquí.

El frío empieza a sentirse. Bien abrigado, Abdul Omar comienza a contar una parte de su historia. El también huyó de Darfur tras presenciar cómo mataban a su familia. Sobrevivió junto a su madre, que tuvo que quedarse en Sudán por "problemas cardíacos". Su viaje hasta Francia duró casi dos años. Como muchos sudaneses que huyen de la guerra, tuvo que pasar por Libia, donde permaneció más de un año antes de cruzar el Mediterráneo con una lancha. Todavía no logra hablar de lo transcurrido en esos meses.

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