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Viernes 01 de Mayo de 2009

Miedo

"Si el oficialismo no gana las elecciones, el país volverá al vacío de 2001", fueron las palabras de la presidenta y su consorte, empecinados en meter miedo desde lo alto de un palco. Mientras, desde abajo, otros miedos: al dengue, a la gripe porcina, a la cruda sequía en el norte de la provincia, a las suspensiones, a que se congele el salario o definitivamente a perder el laburo...

"Si el oficialismo no gana las elecciones, el país volverá al vacío de 2001", fueron las palabras de la presidenta y su consorte, empecinados en meter miedo desde lo alto de un palco. Mientras, desde abajo, otros miedos: al dengue, a la gripe porcina, a la cruda sequía en el norte de la provincia, a las suspensiones, a que se congele el salario o definitivamente a perder el laburo.

A los más de 500 obreros de la fábrica de aros de pistón Mahle, el cierre intempestivo de la planta no los paralizó, pero también los llenó de miedo e incertidumbre. Quien siguió el conflicto toda la semana se enteró cómo esta empresa con casa matriz en Alemania se capitalizó con un puñado de firmas, pero vació la planta en Rosario y de golpe se hizo humo. En realidad, echando mano a la crisis mundial de las automotrices, migró a Brasil donde es más monstruosa y competitiva.

“Me llamó la atención que el propio gerente me dijera que «a esta empresa la compramos con diez más». Me lleva a pensar que apenas la compraron sabían que la iban a cerrar”, dijo por estos días el ministro de Trabajo de la provincia, Carlos Rodríguez, quien recordó que una multinacional tiene una obligación mayor que una empresa nacional, porque es tributaria de lo que se conoce como Declaración Tripartita de la OIT para las multinacionales, en donde un eje fundamental es la seguridad del empleo.

Pero, este conflicto como tantos otros, dejan en claro por donde se pasan estos empresarios que viven tan lejos de los trabajadores, las declaraciones de la OIT. Y frente a esto, los funcionarios locales describen la situación, se indignan, pero dicen no poder hacer nada al respecto.

El hecho es que lo de Malhe me remitió, una vez más al cine. En septiembre del año pasado vi en un festival internacional el film Louise-Michel, título que le brinda homenaje a la revolucionaria francesa del mismo nombre, llamada la Virgen Roja y figura principal de la Comuna de París en 1871.

La historia en la película refiere a la actual precariedad laboral y critica al capitalismo, pero no es un film testimonial, ni de época; es paródico y goza de un humor por momentos negrísimo. Es la tercera obra para la gran pantalla del dúo integrado por Gustave de Kervern y Benoît Delépine en la que un grupo de operarias francesas llega una mañana a la fábrica y la encuentra vacía y cerrada. Las mujeres se reúnen para decidir qué hacer con sus míseras indemnizaciones, hasta que una de ellas, Louise, tira una idea brutal: contratar a un asesino a sueldo para matar al jefe. El sicario de este film _pequeño, crudo y a la vez tierno_ será Michel, un ser grotesco.

En ocasión de la conferencia de prensa durante el festival, los directores llegaron munidos de una pata de jamón ibérico con la firme decisión de entregarla al periodista que hiciera la mejor pregunta.

“No estamos a favor de una revolución violenta _aclaró Delépine_, no defendemos que se asesine a los jefes de empresas, pero esto nos sirve para que, a través del humor, la gente tome conciencia de que un día puede que ocurra”.

¿Hace falta explicar que se trata de una parodia? No creo. Lo que no cabe dudas es que al miedo es mejor sentirlo, cómodo desde una butaca y bien metido dentro de la pantalla.

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