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Sábado 20 de Julio de 2013

Miedo en la escuela: ¿qué hacemos?

Alejandro Castro Santander /  Un estudio exploratorio en chicos de entre 9 y 18 años reveló que casi un 17 por ciento le tiene miedo a algún compañero

Más allá de todos los estudios, el debate de los expertos y la circunstancial opinión de la prensa o del público en general en relación a la violencia que se produce en las escuelas, existen concretamente niños y jóvenes que no pueden disfrutar la escuela con alegría y preferirían, si pudieran elegir, no estar en ella. Estudiantes que sufren un miedo asociado a las relaciones que establecen con uno o algunos de sus compañeros, experiencia que no comprenden con claridad o, si la han reconocido, no saben como resolver.

En un estudio exploratorio interrogamos a unos 9.377 alumnos de entre 9 y 18 años sobre distintas cuestiones relacionadas al Clima Social Escolar (realizado por el Observatorio de la Convivencia Escolar de la UCA, en 2011), pero una de las primeras preguntas no estaba relacionada directamente a la violencia sino al miedo, ya que comprobamos que muchos chicos no son conscientes de su victimización, han naturalizado la dinámica del maltrato y no ven nada extraño en lo que les está sucediendo. Así fue como casi un 17 por ciento de los alumnos manifestaron tenerle miedo a algún compañero.

¿Cómo los ayudamos? Cada colegio tiene su realidad, por eso no se puede hablar de que exista una sola manera de prevenir la violencia en los colegios, sino que podemos hablar que hay "formas de hacerlo". En este sentido, un programa de prevención va a variar, debido a que tiene que ser adaptado a las características de cada comunidad escolar.

Modelo de intervención. Así, es posible utilizar un modelo de intervención "multinivel", el cual asume una mirada amplia e integral para prevenir la violencia.

A nivel de todo el colegio se espera apoyar a todos los estudiantes, ya sea a través del currículum o normas escolares, la infraestructura, la capacitación docente, integración familia-escuela, etc. Lo importante es que se abarque a la comunidad escolar en su conjunto y las acciones sean a largo plazo:

1► Disciplina justa y clara para los estudiantes y la comunidad escolar. Promover la enseñanza de conductas positivas y esperadas por parte de los alumnos y la comunidad escolar en general, relacionadas con los valores institucionales. Uno de sus supuestos es que los alumnos deben saber lo que se espera de ellos en el colegio, lo cual muchas veces se da por sentado.

2► Espacios físicos situacionales. La idea es asumir que la relación que establecen las personas con su entorno influye en su conducta y viceversa. En este sentido, interesa promover una serie de principios tales como vigilancia natural, fomento del control de accesos, fortalecer el sentido de pertenencia, reforzar la identidad del espacio escolar, fomentar la participación, entre otros.

3► Currículum. Otro ejemplo de estrategia universal es utilizar la misma planificación curricular de aula que usan todos los docentes en todas sus disciplinas. Más allá de destinar una hora de clases a la semana para trabajar el valor del "respeto", el desafío es instalar por medio de las mismas clases y a través de sus contenidos dicho valor. Es decir, el valor del respeto no se aprende hablando sobre su importancia una vez a la semana, sino por medio de conductas y acciones permanentes, en este caso, curriculares.

Manuales de convivencia escolar. Otro ejemplo de intervención en este nivel es el diseño y aplicación de Manuales de Convivencia Escolar. Es una de las estrategias más usadas en las comunidades escolares para gestionar la convivencia escolar.

Es importante que:

• No sea un simple listado de sanciones sin sentido formativo y pedagógico, pero tampoco un documento muy extenso que finalmente nadie termine conociendo y valorando.

• Su construcción sea participativa, inclusiva y reflexiva por todos los integrantes de la comunidad escolar.

• Las normas estén sujetas a derecho y se enseñen.

• A nivel del aula: se espera que puedan promover apoyos más específicos a los alumnos, en especial, desarrollo de habilidades sociales y la internalización de las normas de convivencia.

• A nivel individual: está el apoyo especializado (por ejemplo, con víctimas y victimarios), un monitoreo y seguimiento de casos.

Modelo en funcionamiento. El modelo multinivel de intervención funciona en la medida en que se pongan en marcha estrategias de forma simultánea de cada uno de los niveles antes descritos. A su vez, es necesario de forma transversal poner en marcha otras estrategias en un soporte institucional que pueda sostener este trabajo a lo largo del tiempo: Realizar un diagnóstico integral; conformar un equipo de trabajo; contar con una plan de trabajo; y evaluar y documentar.

Nuestra convicción es que la respuesta frente a la violencia debe ser educativa, pero como vimos, más compleja que la buena voluntad de algunos y la superficial cosmética de las actuales políticas sobre convivencia escolar.

(*) Director General del Observatorio de la Convivencia Escolar (UCA), Cátedra Unesco de Juventud, Educación y Sociedad (UCB, Brasil).

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