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Jueves 28 de Abril de 2011

Microclimas políticos

De tanto estar encerrados en su mundo, en microclimas, en burbujas, en negociaciones e internas, hay dirigentes políticos y militantes que pierden el registro de la realidad. Un ejemplo quizá menor, pero cercano: el promocionado proyecto presentado para cambiarle el nombre a la calle Córdoba por el del ex presidente Néstor Kirchner. Una iniciativa que carece del más sentido común, como lo fue allá por abril de 2009 una propuesta similar que pretendía denominar a esa misma arteria Raúl Alfonsín...  

De tanto estar encerrados en su mundo, en microclimas, en burbujas, en negociaciones e internas, hay dirigentes políticos y militantes que pierden el registro de la realidad. Un ejemplo quizá menor, pero cercano: el promocionado proyecto presentado para cambiarle el nombre a la calle Córdoba por el del ex presidente Néstor Kirchner. Una iniciativa que carece del más sentido común, como lo fue allá por abril de 2009 una propuesta similar que pretendía denominar a esa misma arteria Raúl Alfonsín.

Para los rosarinos la peatonal se llama Córdoba, antes ahora y siempre. Este nombre está indisolublemente ligado a esa calle. La gente dice "me voy a la peatonal", y se sobreentiende que se está refiriendo a Córdoba, ya que si es la San Martín hay que aclararlo.

Es como querer modificar el nombre de la avenida Pellegrini, de bulevar Oroño, del parque Urquiza, del parque Independencia, de calle San Luis y de cientos de arterias más. Estos nombres son parte de la historia de esta ciudad, de sus tradicionaes, y no puede venir un concejal, un dirigente o un militante con la ocurrencia revisionista de querer modificar las marcas simbólicas de Rosario. Porque llegado el caso de que prospere este proyecto, la gente lo desconocerá y le seguirá diciendo "peatonal Córdoba" y no "peatonal Kirchner" o "peatonal Alfonsín".

Desde ya que tanto Alfonsín como Kirchner merecen ser recordados por todos los argentinos, el primero como el presidente que condujo al país durante la recuperación y consolidación de la democracia, y el segundo como el mandatario que sacó al país de una de las crisis política y económica más profunda que haya vivido.

Rosario, sinceramente, debería honrar de la mejor manera a estos dos presidentes de la democracia. Y claro que tendría que poner sus nombres a alguna calle o plaza. Pero no puede ser a costa de la historia de la ciudad. Don Raúl y don Néstor, estoy seguro, tampoco hubieran estado de acuerdo.

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