Ovación
Jueves 16 de Junio de 2016

"Mi opinión hoy no es necesaria en Central"

Miguel Angel Russo, a solas con Ovación en Seattle. El ex técnico canalla fue convocado por la Conmebol para analizar partidos de la Copa América Centenario y habló de todo.

¿De qué empezamos hablando: de la función que estás cumpliendo en la Conmebol durante la Copa América Centenario o de Central? "No, no. Primero hablemos de la Copa América. Por algo nos encontramos en Seattle para hacer la nota. Mirá dónde venimos a vernos. Vivimos en Rosario y no nos vemos casi nunca (risas)".

Arranque para poner en un cuadro con Miguel Angel Russo. Sin frenos. Con el acelerador puesto entre cada pregunta y respuesta. El punto de encuentro a solas con Ovación fue el hotel Westin Bellevue de Seattle, donde estuvo concentrada la selección argentina a la espera del partido contra Bolivia. El ex entrenador de Central anda por Estados Unidos a lo mochilero, pero con traje. Es que fue convocado, través de una gestión de Gonzalo Belloso, para integrar el staff de entrenadores que realiza informes de la parte técnica y táctica de los partidos que observan en representación de la Conmebol. Se lo nota cómodo con el desafío que encaró durante el desarrollo de este torneo. Eso sí, cuenta que duerme poco y nada entre tanto viaje cruzando de un océano al otro. Entre los sueños se le mezclan situaciones tácticas, movimientos posicionales, anotaciones, rivales y partidos. Y, por supuesto, también imágenes de Central. Aunque cuando se toca ese tópico en la charla cuida las expresiones hasta el límite de la perfección. Se transforma en un domesticador de palabras, aunque no puede con su genio y muestra una versión identificable en muchos aspectos y menos reconocibles en otros. Pero, por orden cronológico, primero cuenta cómo viene llevando esta experiencia de sentarse en el palco de prensa sin ser periodista.

—¿Cuál es la tarea que desarrollás en los partidos que vas a ver por la Copa América?

—Mi función específicamente es ver mucho fútbol, hacer informes tácticos y técnicos de los partidos que me designan.

—¿Cómo surgió esta chance?

—Me convocó Gonzalo Belloso, a quien conozco desde hace mucho tiempo y hoy ocupa un lugar importante dentro de la estructura de la Conmebol. Yo conocía a Alejandro Domínguez, que es el presidente, y también en su momento tuve relación con su papá. Me convocaron para cumplir con esta tarea y nos pusimos de acuerdo enseguida en lo que querían de la parte de fútbol para la Conmebol. Sé cómo piensa Gonzalo y me entusiasmó. Está cumpliendo un gran trabajo como director de desarrollo deportivo en la Conmebol. Me pareció muy buena la iniciativa y quería participar en la parte técnica en los 100 años de la entidad. Para mí es un gran halago estar en este acontecimiento de una confederación que tiene mucha historia, obviamente sumado a la gratificación de ver la disputa.

—¿Te sentís parte de la historia de la Conmebol?

—Sí, claro. Como jugador y también como entrenador. Te repito, estar acá es algo muy importante para mi carrera porque además sé de la seriedad con la que se quieren encarar las cosas en esta nueva etapa de la Conmebol. Además, me mantengo activo porque veo mucho fútbol y tengo la oportunidad de compartir esta función con colegas de la Concacaf, como Henry Duarte, o de la Conmebol, como es el caso de Francisco Maturana y Ever Almeida. Desde todo punto de vista me parece interesante lo que estoy haciendo, más allá de que mi idea es seguir dirigiendo.

—¿Cuándo volvés a dirigir?

—Pienso que pronto. Estoy esperando que se dé algo. Después de dirigir Vélez opté por tomarme un tiempo de descanso y ahora ya quiero dirigir. Me buscaron algunos clubes y dije que no porque entendí que no era el momento. Ahora sí estoy para volver a dirigir. Pero esto nunca es cuando uno quiere, sino cuando se juntan las partes.

—Estar cumpliendo con esta función también te permite intercambiar opiniones con colegas tan prestigiosos como vos.

—Sí, por ejemplo me encontré con gente que conozco y hace mucho tiempo que no veía. Arturo Salah, de Chile, con quien tengo una relación de años. También con el presidente de la confederación colombiana. Además, como te dije, estoy trabajando con Francisco Maturana, Ever Almeida y Henry Duarte. Se aprende todo el tiempo.

—¿Qué nivel viste hasta el momento en la copa?

—Hay una diferencia marcada entre los equipos de la Conmebol con respecto a los de la Concacaf. Creo que el único que acorta esas distancias es México y a veces Estados Unidos porque es local. Esperaba un poco más de Costa Rica y Panamá.

—¿Qué análisis hacés del rendimiento de las selecciones que pertenecen a la Conmebol?

—A excepción de Argentina, las demás están parejas. El fútbol sudamericano es sumamente competitivo en ese sentido.

—¿Cómo viste a la selección argentina en la primera fase?

—La pasó tranquila. El partido era el debut contra Chile y fue superior. A partir de ahí más o menos cumplió con lo que se esperaba. Lo bueno es que el equipo está bien en un momento de mucha incertidumbre a nivel dirigencial. Estoy convencido de que todo lo que está pasando en la AFA potenció a esta selección. El jugador argentino siempre saca algo más en los momentos difíciles. No me preguntes por qué pasa eso. Pero es así. Es más, esto mismo lo expuse en uno de los trabajos para la Conmebol. Al final tengo que volcar todo lo que digo en un informe privado que vamos a hacer en Houston.

—¿Argentina es la máxima candidata a ganar el título?

—Siempre es candidata.

—¿Pero está más obligada a ganar esta Copa América?

—Sí, seguro. Por historia la selección argentina está obligada a salir campeón siempre.

—¿Creés que llegó a Estados Unidos con la mochila de levantar el trofeo sí o sí porque viene de perder la final del año pasado?

—Creo que esta generación de jugadores brillantes se merece ganar un título. La anterior tampoco logró nada y seguimos esperando. Todos sabemos que el fútbol argentino, por la situación que atraviesa a nivel institucional, necesita conseguir un título. Ojalá se dé ahora. Tiene a favor que, por todo lo que ocurre en la AFA, se juega lejos de Argentina y entonces el equipo no llega a contaminarse de lo que pasa allá.

—¿Messi también necesita lograr el título para tapar las críticas que recibió cuando Argentina perdió la final del Mundial 2014 y de la Copa América 2015?

—Messi es el mejor jugador del mundo y juega para Argentina. Nadie más que él quiere salir campeón representando al país. Después está lo otro, juega para tu equipo y como técnico siempre tenés el desafío de saber utilizarlo en función colectiva.

—¿Sos de los que piensan que debe ser campeón para consagrarse definitivamente?

—No, para nada. Argentina necesita un título y Messi sabe de esa obligación. Pero no tengo dudas de que van a lograrlo. Después de cortar esa racha de tantos años sin salir campeón, a los jugadores que vengan se les hará todo más fácil. No tengo dudas de eso.

—¿Es un karma que tiene esta camada, tan exitosa en los clubes europeos, pero todavía en deuda con la selección?

—No sé si llamarlo de esa manera. Porque Argentina llegó a finales y si bien es cierto que tuvo situaciones que no pudo resolver para ganarlas, en algún momento se le tiene que dar. Es un equipo armado, son casi siempre los mismos desde hace mucho y además tiene al mejor del mundo. Están dadas las condiciones para ganar el título que se nos viene negando.

—¿Te gusta Gerardo Martino como entrenador?

—No me gusta hablar de mis colegas y menos del entrenador de la selección argentina.

—¿Coincidís con que en esta copa se fue allanando el camino, ya que no es lo mismo tener en cuartos a Venezuela o en semis a Ecuador o EEUU que a Brasil o Uruguay?

—Mirá, este tipo de torneos siempre entrega alguna sorpresa. Quién iba a decir que a Brasil lo sacaban en la primera fase. Brasil siempre es Brasil, y esta vez hubo una decisión arbitral que lo perjudicó. Pero a mí me gusta cómo juega, quizás le falte un nueve de área. Ningún equipo la tendrá fácil. Si creés que tenés ya ganado el torneo, estás equivocado.

—¿Te sorprendieron las eliminaciones de la primera rueda?

—La sensación es que las selecciones no pudieron acomodarse porque los jugadores que tienen llegaron de una temporada europea extenuante. Eso se notó mucho en Uruguay, que no pudo utilizar a Luis Suárez.

¿Te gusta cómo está México desde que asumió Osorio?

—Sí, me gusta. México siempre mantuvo una estructura distinta a lo que son los equipos de la Concacaf. Le dará pelea a cualquiera. Tiene jugadores versátiles, se conocen porque la mayoría juega en México y todo eso hace diferencia. Hay que tener cuidado.

Además de Argentina, ¿a quién ves con chances de pelear hasta el final?

—Y Ecuador también tiene un buen equipo. En el fútbol actual si tenés gente veloz que vaya por afuera y juegue por los costados con criterio, a la larga marcás la diferencia. Argentina, Colombia, Ecuador y México tienen esas características. Estados Unidos, por ser local, goza de un cierto plus.

—Ahora sí te meto en Central, ¿cómo viviste este año y medio de Coudet como DT?

—Y son procesos. Peleó los torneos que jugó y por alguna situación puntual no pudo coronarlo con el título. Tiene buen equipo y buenos jugadores. Si mantiene esa consistencia, el trabajo y los futbolistas que marcaron la diferencia, confío en que seguirá peleando lo que juegue. Yo siempre voy a querer que a Central le vaya bien.

—Muchos decían que Central era el mejor equipo del fútbol argentino, ¿a vos te gustó cómo jugó?

—Por momentos mostró un nivel superlativo, pero en el fútbol argentino es muy difícil mantenerlo. Es complicado sostenerlo cuando tenés que jugar dos torneos. A la larga te aparecen momentos, lesiones, resultados impensados que se dan. Es un todo lo que te pasa. Pero creo que este es el camino por el que debe seguir. Siempre las potencialidades del equipo te las dan los jugadores que son del club. No hay que perder de vista nunca eso.

—¿Entonces sería un error que Central se desprendiera de chicos que nacieron en el club y que cumplieron en primera de la mano de Coudet?

—Lo ideal sería mantenerlos para que jueguen un año más en Central. Igual, estoy bastante alejado de la economía del club. Imagino que Coudet no querrá que le desarmen el equipo.

—¿Extrañás dirigir a Central?

—Cuando me voy de un club trato de aislarme. Fijate que es la primera nota que doy desde que me fui de Central. Trato de mantenerme al margen y mucho más si ese club es Central. Eso sí, quiero que le vaya bien siempre. Tengo a mi hijo Nacho que se pone contento y sufre cuando no le gustó un resultado. Por eso Central siempre está ligado a mi vida, pero me parece que lo que corresponde ahora es tomar distancia. Mi opinión hoy no es necesaria y por eso dejo que todo el mundo trabaje.

—¿Hablás seguido con el Chacho Coudet?

—Cuando nos encontramos hablamos, pero no quiero meterme en los lugares donde no me corresponden. Cada uno tiene su responsabilidad, tiene que llevarla adelante desde el lugar que ocupa y Coudet es el entrenador. Si en algún momento me necesita, acá estoy. Igual, ahora lo más importante es que opine la gente que está en el club. A veces lo que dicen los de afuera no le hace bien a la institución. Entonces, yo elegí mantenerme afuera y tranquilito.

—¿Pensabas que el Chacho se iba?

—Lo que piense yo no importa. Eso habría que preguntárselo a él. Pero a cualquier decisión hay que saber aceptarla y punto. Son determinaciones personales que nadie está en condiciones de juzgarlas. Para qué, no tiene sentido.

—¿Es igual de positivo el proceso del Chacho pese a que no ganó ningún título?

—Es difícil contestar eso porque todos esperábamos el título. Pero me parece que se cristalizaron cosas importantes. Tuvo buen juego, le costó mantenerlo, pero mostró jugadores del club que estuvieron a la altura de lo que es ponerse la camiseta de Central.

—¿Tendría que haber optado por el torneo o la Libertadores?

—Así es fácil decirlo. Pero la Copa es muy complicada y te seduce cuando la jugás. A mí me pasó y para cualquier entrenador es muy difícil mantener los dos frentes competitivos hasta el final. Central estuvo cerca porque pudo haber pasado a las semifinales en Colombia contra Nacional de Medellín.

—¿Qué pasó esa noche?

—La Copa es así. En un momento pensás que tenés la clasificación y te quedaste afuera. Fue una lástima. Me hubiera gustado ver a Central en las semifinales.

—¿Jugadores destacados?

—Marco (Ruben) tuvo un nivel superlativo y algunos jugadores que trajeron en su momento, como Pinola, también anduvieron bien. No quiero hablar mucho de Central porque corro el riesgo de que alguien pueda interpretar mal lo que digo y la verdad es que no quiero entrar en esa. No es mi estilo. Lo único que deseo es lo mejor para el club y que gane siempre.

—¿Volverás a dirigirlo?

—Primero está la Copa América acá. No, en serio. No me gusta hablar de eso. Todo esto tiene que ver con los momentos y las cuestiones personales de cada uno.

—¿La pregunta es si lo dirigirías en el futuro, no ahora?

—Ya sé. Sólo te digo que disfruto mucho cuando Central gana. Yo vivo en Rosario y el hincha me hace sentir permanentemente su cariño. Hoy los caminos nos tienen por lugares distintos. Mi relación es la de un hincha más de Central.

—¿Vas a la cancha?

—No, desde que me fui no pisé más la cancha.

—¿Pero si no hablás vos de Central, que sos una voz respetada, quién pude hacerlo?

—Para mí es fundamental saber dónde estás ubicado y, si sabés eso, no tenés que hablar. Además hay un entrenador al que aprecio y hay que tener mucho respeto con las cosas que se dicen.


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